82 años del martirio de Fray Bernardo María

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Cardenal Baltazar Porras Cardozo:

 

El 6 de septiembre de 1944 fue fusilado en Monte Magno de Camaiore, localidad cercana a la Cartuja de Lucca, Salvador Montes de Oca, obispo emérito de Valencia en Venezuela, convertido en monje cartujo con el nombre de Bernardo María. La retirada de las tropas nazis cometió barbaridades sin respetar la vida humana. Como en el interior del monasterio habían escondido un grupo numeroso de “partisanos”, -especie de guerrilla antinazi y antifascista en el norte de Italia-, fueron masacrados por las tropas alemanas. El ejemplo de entrega y ánimo a los condenados a muerte encontraron en nuestro paisano, en el prior y el resto de monjes cartujos la fuerza para no sucumbir a la desesperación ante las escenas que estaban viviendo. Testigo de la fe, por la que dio muestras durante toda su vida, junto con sus hermanos monjes, tuvieron en el holocausto final el mejor ejemplo de la autenticidad de su vocación cristiana en el acompañamiento tanto a sus hermanos cartujos como a los laicos que fueron asesinados junto a ellos.

 

Es conmovedor y es un testimonio que golpea nuestro sentido del amor a la dignidad de la vida de cualquier ser humano, la tarea que han asumido estos últimos años los habitantes de Lucca. Pienso en la figura de Don Aldo Mei y en la de otros sacerdotes cercanos a la comunidad de la Certosa. Este año el programa a desarrollar en Lucca contempla una eucaristía en la parroquia de San Lorenzo vecina al monasterio presidida por el Vicario General de la Arquidiócesis de Lucca Mons. Leonardo Della Nina, con la presencia del Sr. Alcalde de Lucca Mario Pardini, del Consejero Federico Gilardetti en representación de la Provincia de Lucca y de otras autoridades locales, y representantes de asociaciones, numerosos fieles y sacerdotes. Luego con las mismas autoridades tendrá lugar un acto conmemorativo al cual me uno espiritualmente desde Venezuela para unirnos a este evento trascendente que quiere hacer justicia y llevar adelante la causa de beatificación del grupo masacrado de monjes por la locura de aquellos soldados que sin misericordia fusilaron a aquel grupo de inocentes.

 

Las investigaciones llevadas a cabo por el Procurador General Militar de la Corte de Apelación de Roma, Marco de Paolis, es una clara muestra de la búsqueda de la verdad, el respeto a la vida y la voluntad de no enterrar en el olvido los crímenes de lesa humanidad. Que todo ello contribuya a llevar adelante el proceso canónico de canonización, luminoso ejemplo para los tiempos que corren.

 

”Una lectura atenta de la historia lo confirma, -nos dice el Papa León XIV en Magnifica Humanitas 211-, incluso en las noches más oscuras, el Señor suscita hombres y mujeres capaces de no resignarse y perseverar en el bien: personas que protegen a los frágiles y abren caminos de reconciliación… los cristianos ven las tinieblas y las llaman por su nombre pero no se quedan paralizados contemplándolas…por eso sirven al bien incluso donde el dolor parece tener la última palabra, sostenidos por una esperanza teologal que da a la realidad un horizonte y una dirección”.

 

Mi mayor deseo es que en Venezuela, la causa de Mons. Salvador Montes de Oca/Fray Bernardo María tome mayor impulso pues no solo estamos ante el primer mártir venezolano sino ante la entrega por la justicia y la verdad movido por la fe. San Pablo nos enseña que la verdad nos hará libres. Por ello es importante conocer, saber, que el conocimiento en profundidad de los hechos, de los pensamientos y las acciones de los hombres, y la modalidad con la que se han hecho, nos lleva a hacer con libertad una valoración sin condicionamientos de los demás. Es el camino que nos hace libres para no caer en los mismos errores y construir con nuestros actos el bien común.

 

Mi saludo fraterno se une a la iniciativa de nuestros hermanos de Lucca, lo que fortalece nuestra condición humana y cristiana y nos lleva a plantear la necesidad de tener referentes en quienes nos han precedido para que seamos los constructores del bien, de la justicia, de la verdad y del amor de Dios a las actuales generaciones. “Para hacer cosas grandes en la vida no hay que ser seres ilustres. Basta con hacer las cosas con la honestidad de la propia conciencia, manteniéndose fieles a los principios en los que se cree”.-

3-9-26