El cardenal venezolano Baltazar Porras, Premio Especial ReL de 2019, ha acompañado a la comitiva del Santo Padre en la etapa de Canarias.
También ha participado en el encuentro académico y pastoral celebrado en la Universidad de Comunicación de La Laguna, en el marco del programa Refugees and Migrants in Our Common Home, organizado junto a la Villanova University y la red de instituciones eclesiales y universitarias implicadas en la reflexión sobre migración y acogida.
En diálogo con Religión en Libertad, el purpurado analiza el significado de la visita del Papa León XIV a España.
– Su capacidad de cercanía sin dramatismo, pero sin indiferencia. No se ha quedado en discursos genéricos. Ha sabido estar con los Reyes, migrantes, con los voluntarios, con quienes trabajan en primera línea.
Y al mismo tiempo ha mantenido una palabra firme, serena, pero muy clara sobre la dignidad humana. No ha evitado ningún tema incómodo.
– Ha sido un discurso de gran altura moral. Sin entrar en política partidista, el Papa ha hablado a la conciencia de todos los representantes públicos.
Ha recordado que las leyes deben estar al servicio de la persona, y no al revés. Eso no es política, es doctrina social de la Iglesia en su forma más pura.
También me ha parecido muy importante su tono: no fue un discurso de confrontación, sino de invitación a la responsabilidad.
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– Sí, porque cuando una palabra se dice en un lugar como el Parlamento, adquiere una dimensión distinta. No obliga jurídicamente, pero sí interpela moralmente.
El Papa ha querido recordar que la política, cuando es auténtica, es una forma elevada de caridad. Y eso deja huella.
– Porque es un punto de frontera real, no abstracto. Aquí se ve de manera directa lo que significa la migración en el siglo XXI.
El Papa ha querido empezar desde ahí, desde el lugar donde el dolor es más visible. Eso es muy significativo: no ha elegido solo espacios institucionales, sino también lugares de sufrimiento.
– Cada Papa tiene su estilo. En este caso veo una gran capacidad de escucha y una claridad muy firme en los principios.
No es un Papa de gestos superficiales. Todo lo que hace está muy pensado y muy conectado con su visión pastoral.
– Deja una llamada muy clara a no acostumbrarnos a la indiferencia.
Y deja también una imagen muy fuerte: la de un Papa que ha querido estar donde la realidad duele, y que ha hablado allí donde las decisiones se toman.
Canarias será recordada como uno de los momentos más significativos de este viaje.
[Fuente: Matilde Latorre de Silva – Religión en Libertad]
