El cardenal Baltazar Porras exigió este jueves 22 de enero la liberación de todos los presos políticos en Venezuela y lamentó que durante años una parte de la sociedad haya normalizado el sufrimiento ajeno y la persecución política.
Durante una misa celebrada en la iglesia La Anunciación del Señor, en La Boyera, Porras reflexionó sobre la responsabilidad colectiva ante los abusos a los derechos humanos cometidos en el país y cuestionó la indiferencia frente a hechos que, dijo, solo generan conmoción cuando salen a la luz pública.
“Qué cantidad de presos políticos, qué cantidad de gente torturada, qué cantidad de gente que ha tenido que irse… pero lo vemos como algo ajeno a nosotros”, expresó en la homilía.
Autocrítica inédita dentro de la Iglesia
Porras también hizo una autocrítica poco común dentro de la jerarquía eclesiástica. Reconoció que la Iglesia no está exenta de errores ni de prácticas que contradicen sus valores fundamentales.
“El mal, los errores y el pecado pueden estar en la Iglesia, en cada uno de nosotros como bautizados, como obispos o cardenales o papas”, afirmó. A su juicio, estas fallas no deben ocultarse, sino convertirse en un motor para defender a quienes tienen sus derechos vulnerados.
El cardenal insistió en que la prudencia no puede ser excusa para la inacción, y subrayó que todos tienen alguna capacidad de incidencia, especialmente ante testimonios de familiares de presos políticos, torturados o desaparecidos, que desconocen el paradero o las condiciones de sus seres queridos.
«Cuántas veces nos escudamos en que no tenemos poder o capacidad. Todos tenemos alguna capacidad para que, al menos a nuestro alrededor, ese valor de la vida sea respetado… especialmente cuando vemos testimonios que parten el alma: hijos, esposos, familiares torturados o desaparecidos, sin que se les permita saber dónde están ni cómo están», manifestó.
Las declaraciones de Porras se producen en un contexto de fuerte controversia, tras la denuncia de Mariana González de Tudares, hija del presidente electo Edmundo González, quien aseguró haber sido extorsionada dentro del Arzobispado de Caracas por agentes del Estado en enero de 2025.
González dijo que los funcionarios la presionaron para que obligara a su padre a abandonar la lucha política a cambio de la liberación de su esposo, Rafael Tudares, detenido arbitrariamente y sometido a desaparición forzada por más de un año.
En esas reuniones habría participado el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo. En un comunicado, la Arquidiócesis de Caracas negó que se haya realizado alguna extorsión. Asimismo, aseguró “comprender el dolor” de Mariana González y dijo “apoyar” su petición por la liberación de su esposo.
[Fuente: El Nacional]
