El pasado domingo 15 de marzo se realizó la Bajada de la sagrada imagen del Nazareno de San Pablo, la cual fue descendida de su camerín, en la Basílica Santa Teresa, para ser ubicado a los pies de su capilla, y estar de manera mucho más próxima junto a sus fieles.
“Desde hace unos años hemos venido haciendo la llamada bajada de la imagen del Nazareno de San Pablo, durante el IV domingo de Cuaresma, domingo de la alegría, que nos recuerda la cercanía de los días santos de la Pascua del Señor. Es una oportunidad para que los fieles recuerden este tiempo de penitencia, de conversión y esta cercanía de la imagen del Nazareno, pues nos recuerda permanentemente que el Señor camina a nuestro lado y que todo esto que vivimos es para celebrar y agradecer su entrega amorosa por nosotros”, explicó el Párroco Rector de la Basílica Santa Teresa, Pbro. Armelím De Sousa, en entrevista en vivo para las redes de la Arquidiócesis de Caracas.
El recorrido de su bajada inició a las 10:10 a.m., luego de haber retirado las telas moradas que lo cubrían. Feligreses, celulares en mano, lo veneraron a su paso y le rogaron su intercesión para recibir las distintas gracias de Dios. Su trayecto de su nicho, hasta el Altar Mayor, duró casi una hora. Posteriormente se celebró Santa Misa y a las 5:00 p.m, junto a sus cofrades, regresó a los pies de su capilla. Allí permanecerá al menos por dos semanas, hasta el 1° de abril, cuando se realice la misma procesión interna para entronizarlo en el Altar y posteriormente sacarlo en hombros para llevarlo en procesión, como cada Miércoles Santo, por el centro de la ciudad.
“Este Cristo que carga la cruz, camino al Calvario, nos recuerda toda su entrega de amor, su donación y cómo nosotros debemos ser agradecidos y vivir este tiempo de gracia y de conversión con todo el corazón”, agregó.
Programación Semana Santa
De Sousa adelantó que el Miércoles Santo la morada del Nazareno de San Pablo abrirá sus puertas desde media noche para las doce misas programadas ese día:
“Iniciaremos, como siempre, a la medianoche. Serán 12 misas continuas cada hora y media, celebradas la gran mayoría de ellas por nuestro arzobispo y por los obispos que conforman la provincia eclesiástica de Caracas y otros sacerdotes que nos acompañan. La última misa, como siempre, la celebraremos en la Plaza Diego Ibarra. Esa será presidida por nuestro arzobispo, Monseñor Raúl Bior, para dar la oportunidad a que los fieles que no pudieron entrar durante todo el día, puedan estar allí acompañando la imagen y los que quieran y puedan, también acompañarlo en la procesión”, explicó el sacerdote que suma 8 años en la Basílica y vivió en 2020 y 2021 la salida del Nazareno de San Pablo, en pandemia, así como el recorrido que hizo en 2025 por 11 parroquias de Caracas, en el marco del Jubileo de la Esperanza y de los 350 años de su consagración.
“Yo estoy profundamente agradecido con el Señor por esta experiencia que me ha permitido vivir en esta parroquia tan hermosa, popular y tan querida de Caracas, que está tan vinculada, indisolublemente, a la historia de la ciudad. Es hermoso ver la gran devoción del pueblo de Dios. Me conmueven las historias y las vidas de tantas personas que se acercan para venerarle y encomendarle al Señor tantas necesidades; y también los que, de alguna manera, se atreven a contar sus historias y me han hecho partícipe de ellas, bien para orarles, encomendarles y también para reconocer que el Señor pasa por sus vidas y les ha hecho grandes bendiciones y grandes milagros, y eso sin duda como sacerdote me hace profundamente reconocer que Dios es increíble, maravilloso y ama profundamente a su pueblo”, sentenció.
Las ofrendas de orquídeas para el Nazareno de San Pablo las estarán recibiendo en la Basílica Santa Teresa, como cada año, desde el Domingo de Ramos (29 de marzo) y el Lunes Santo (30 de marzo), para comenzar su ornamentación y preservar las flores para el día siguiente.
El Nazareno de San Pablo, que evoca a Jesús camino al Calvario con su cruz, es una de las devociones más profundas de Venezuela. Su historia está marcada por el milagro de los limones de 1696, que según la tradición, detuvo una peste de «vómito negro» tras enredarse la imagen en un limonero cerca de la esquina de Miracielos, sanando a la población con sus frutos.


