El Papa León XIV ordenó este IV Domingo de Pascua a diez nuevos sacerdotes —ocho para la Diócesis de Roma, de la que es obispo, y otros dos presbíteros— a los que exhortó a mantener siempre la puerta de la Iglesia “abierta” para todos, sin convertirse nunca en un “obstáculo” ni en un “filtro” para quienes desean entrar.
“Nunca oculten esta puerta santa, no la cierren, no sean un obstáculo para el que quiere entrar”, afirmó el Pontífice en la homilía de la Misa celebrada este domingo en la Basílica de San Pedro del Vaticano, jornada conocida también como el Domingo del Buen Pastor.
Para subrayar esta llamada, el Papa citó las palabras de Jesús recogidas en el Evangelio de san Lucas: “No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden”. Según explicó, se trata del “reproche amargo de Jesús a aquellos que escondieron la llave de un paso que debía ser accesible a todos”.
A partir del Evangelio del día, en el que Jesús declara “Yo soy la puerta”, León XIV pidió a los nuevos sacerdotes que este sea el perfil fundamental de su misión: mantener libre el umbral y señalarlo, «sin necesidad de muchas palabras».
El Papa subrayó que Cristo no sofoca la libertad humana, a diferencia de otras afiliaciones o compañías en las que es fácil entrar, pero casi imposible salir. “No es así la Iglesia del Señor, no es así la compañía de sus discípulos”, afirmó, recordando que quien es salvado, según Jesús, “entra, sale y encuentra su alimento”.
La vida no se agota «en la parroquia»
“Queridos hermanos, salgan y encuéntrense con la cultura, con la gente, con la vida. Admiren aquello que Dios hace crecer sin que nosotros lo hayamos sembrado”, pidió a los nuevos presbíteros.
“Hoy más que nunca, especialmente cuando los números parecen marcar una distancia entre las personas y la Iglesia, ¡mantengan la puerta abierta! Dejen entrar y estén listos para salir”, aseguró el Santo Padre durante la homilía, tras la liturgia de la ordenación.
Durante la ceremonia solemne, el Pontífice confirió el sacramento del orden sacerdotal a un grupo de diáconos en una liturgia marcada por la imposición de manos, la oración consagratoria y la unción de las manos.
Los nuevos sacerdotes ordenados para la Diócesis de Roma son Guglielmo Lapenna, Giorgio Larosa, Jos Emanuele Nleme Sabate, Giovanni Emanuele Nunziante Salazar, Antonino Ordine, Yordan Camilo Ramos Medina, Daniele Riscica y Cristian Sguazzino.
Además de estos presbíteros, el Papa ordenó también a Armando Roa Núñez, nacido en México e incardinado en la Diócesis de Miao, en la India, y a Selwyn Pinto Loyce, nacido en Arabia Saudita e incardinado en el Instituto de Cristo Redentor, Misioneras y Misioneros Identes.
El Papa destacó que en su disponibilidad para la vida sacerdotal hay “mucha generosidad y entusiasmo”, y subrayó la acción del Espíritu Santo, que —dijo— “une personas y vocaciones en la libertad, de modo que ninguno viva más para sí mismo”.
Cuidar el “amor” que inspira el celibato
En la homilía, León XIV se refirió también al celibato, comparándolo con el amor de los esposos.
“Ciertamente, como el amor de los esposos, también el amor que inspira el celibato por el Reino de Dios debe cuidarse y renovarse siempre, porque todo afecto verdadero madura y se vuelve fecundo con el tiempo”, afirmó.
Asimismo, el Papa profundizó en el sentido del servicio sacerdotal y compartió algunos de sus “secretos”. Destacó, por ejemplo, que “cuanto más profunda es su unión con Cristo, más radical es su pertenencia a la común humanidad”.
“El que nos llama es el Señor de la vida. Que el ministerio que se les confía, queridos hermanos, comunique la paz del que, aun en medio de peligros, sabe por qué se siente seguro”, afirmó.
No buscar enemigos ni chivos expiatorios
Lamentó que hoy la necesidad de seguridad vuelva agresivos los ánimos, «encierra a las comunidades en sí mismas, instiga a buscar enemigos y chivos expiatorios». “A menudo hay miedo a nuestro alrededor y quizás también dentro de nosotros”, reconoció.
Por ello, les pidió que su seguridad no resida “en el rol que desempeñan, sino en la vida, muerte y resurrección de Jesús, en la historia de salvación en la que participan con su pueblo”.
“Lo que anuncian y celebran los protegerá también en situaciones y en tiempos difíciles. Las comunidades a las que serán enviados son lugares donde el Resucitado ya está presente, donde muchos ya lo han seguido de manera ejemplar”, subrayó.
Finalmente, el Papa animó a los nuevos sacerdotes a apoyarse en sus comunidades, que los ayudarán a ser “santos”, y los exhortó a ayudarlas a caminar unidas tras Jesús, el Buen Pastor, para que sean “lugares —jardines— de la vida que renace y se comunica”.
En este sentido, les instó a “facilitar el encuentro, ayudar a reunirse con quienes de otro modo no se conocerían nunca y acercar a los contrarios”, una tarea que vinculó estrechamente a la celebración de la Eucaristía y del sacramento de la Reconciliación.
“Reunir es, siempre y nuevamente, establecer la Iglesia”, concluyó.
[Fuente: ACI Prensa]
