ENCOVI 2025: pobreza y desigualdad disminuyen en Venezuela sin evolución del bienestar social

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Según la encuesta realizada por la UCAB, 68,5% de los hogares del país se encuentran en pobreza monetaria y 31,7% en pobreza extrema, una reducción superior al 4%. Sin embargo, la pobreza multidimensional, asociada a privaciones en áreas como servicios, educación, vivienda, empleo y salud,  afecta a 55% de la población, comprometiendo la calidad de vida

Un crecimiento en los indicadores de ingreso de la población venezolana y un descenso de la desigualdad económica al cierre del primer semestre de 2025, en un contexto de desmontaje progresivo de controles económicos que favoreció una disminución de la inflación, revelan la continuidad de una tendencia a la baja de la pobreza en Venezuela.

Sin embargo, la mejora en los ingresos que refleja la caída de la pobreza monetaria no se traduce en una evolución del bienestar de la población. Así lo demuestra la decimoprimera edición de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI),  correspondiente a 2025, elaborada por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la UCAB, a partir de una muestra de 11.352 hogares.

Según los datos del estudio, recogidos entre marzo y junio del año pasado, 68,5% de los hogares venezolanos se encontraban en situación de pobreza de ingresos (insuficiencia de recursos para satisfacer necesidades básicas), una disminución de 4,7% en un año, luego de que en 2024 ese registro se situara en 73,2%.

Además, la cifra de hogares en pobreza extrema (sin ingresos suficientes para costear alimentos) también presentó un descenso de 4,8%, al caer de 36,5% en 2024 a 31,7% en 2025. Esto quiere decir que en 1 de cada 3 hogares los ingresos no alcanzaron ni siquiera  para la satisfacción de las necesidades alimentarias.

Al hablar de personas, la medición muestra que 76,5% de los venezolanos se encuentran en situación de pobreza de ingresos, una disminución de 3,7% frente al registro de 80.2% correspondiente a 2024.

En el caso del nivel de pobreza extrema, 38,5% de los habitantes del país no pueden cubrir su alimentación, registro que también experimentó una caída de 5,2% luego de que en 2024 el indicador se situara en 43,7%.

Las mediciones de la ENCOVI en 2024  y 2025 revelan que los cambios registrados en la evolución de la pobreza, tanto en hogares como en personas, se produjeron en «un contexto de variación positiva del Producto Interno Bruto (PIB) después de varios años de caída continua».

«Observamos un crecimiento de pobreza desde 2014. Después de 2021 hubo una mejoría que tuvo que ver con todo el desmontaje del sistema de controles, reducción de la inflación, cierta recuperación de ingresos y el ritmo de crecimiento económico. Lo que vemos es que esa tendencia a la baja se ha mantenido», acotó la directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES UCAB) y coordinadora de la ENCOVI, Anitza Freitez.

Pobreza multidimensional 

Pero las mejoras en los ingresos de la población no se están traduciendo en bienestar. La pobreza multidimensional (IPM) en Venezuela –que no solo se calcula por los ingresos que tienen los hogares, sino por privaciones en vivienda, servicios, educación, empleo y salud– alcanza a  55% de la población, un registro que, según el estudio, «ha continuado su progresiva tendencia a la baja, ubicándose en el nivel alcanzado en 2022 -postpandemia-«, pero que está 16 puntos por encima del año 2014, cuando la pobreza multidimensional afectaba a 39% de los hogares.

«En esa tendencia del IPM en el período 2019-2025 los ingresos es la dimensión que tiene el peso más alto, pero ha venido disminuyendo, lo mismo que el empleo. El segundo componente es el de los servicios que, contrariamente, ha elevado su participación en la pobreza total, al igual que ocurre con vivienda y educación», apunta el informe.

De acuerdo con la ENCOVI 2025, «se requieren intervenciones orientadas y ordenadas en materia de servicios públicos, vivienda y educación para que se pueda producir un efecto positivo sobre la reducción de la pobreza«.

«Decir que hay mejoras porque disminuyó la pobreza sería subestimar el estudio. Es una buena noticia que haya habido una mejora en los ingresos que se ve reflejada en la disminución de la pobreza monetaria, pero es preocupante que la pobreza multidimensional no mejore porque las otras dimensiones que dan cuenta del bienestar de la población no han mejorado: los servicios públicos, las condiciones de vivienda, el acceso a la educación. Por lo tanto, estamos estancados en un 55% con relación a la pobreza multidimensional«, explicó Freitez.

Desigualdad económica cae

El estudio muestra que, entre 2023 y 2025 los ingresos promedio en dólares crecieron más de 50% en la mayoría de los segmentos de la población. Para los cinco deciles más bajos de la población (o sea, los cinco más pobres), el aumento de lo percibido fue de entre 70% y 80%. En el decil más alto, es decir, el 10% más rico, los ingresos subieron 37%.

En promedio, el segmento más pobre percibió 18,1 en un mes, mientras el más rico obtuvo $474,5. «Esto contribuyó a la disminución de la desigualdad entre 2023 y 2025», apunta el reporte.

De hecho, el Índice de Gini (parámetro utilizado para medir la diferencia de ingresos en una población) cayó 8,8 puntos porcentuales entre 2024 y 2025, al pasar de 53 a 45,  ubicando a Venezuela en los niveles de desigualdad reportados por la ENCOVI en 2016, y por debajo de Brasil y Colombia.

1,2 millones de niños, niñas y adolescentes excluidos de la educación 

Un dato que sigue mostrando la persistencia de las inequidades sociales  en el país es el vinculado con el porcentaje de escolarización.

De acuerdo con la ENCOVI, en 2025 la población de 3 a 24 años que estudia alcanzó los 7.128.882 de niños, niñas y adolescentes,  una cobertura educativa nacional de 64%.

La cifra representa una caída de 2% en un año y de 9 puntos respecto a 2014, cuando era de 73%.  Esto quiere decir que, al cierre del primer semestre de 2025, 1,2 millones de niños, niñas y adolescentes estaban excluidos del sistema educativo en Venezuela.

Por edades, el grupo más escolarizado es el de 6 a 11 años (con una cobertura de 93%) versus el segmento de 17 a 24 años, donde solo 22% de la población estudia. Esta cifra cayó tres puntos en un año y se ubica 25% por debajo de la cifra de 2014, cuando casi la mitad (47%) estaba dentro del sistema educativo.

«En el grupo de 18 a 22 años la enorme caída tiene que ver con los efectos de la crisis. La recuperación dependerá de la mejora de las economías familiares y de la oferta educativa», advierte la encuesta.

Desigualdades en el acceso a la educación

Las brechas sociales para acceder a la educación, de acuerdo con la ENCOVI 2025, se han mantenido a lo largo de una décad«porque ha disminuido el acceso entre el quintil más pobre o donde el clima educativo es bajo, pero también entre el quintil 5 o cuando el clima educativo es alto (…) La recuperación se observa en el quintil más favorecido y se amplía la brecha».

Las inequidades también se observan en que la cobertura educativa en el grupo de 3 a 24 años se ubica en 82%, en el caso del quintil más rico, mientras que en el quintil más pobre es de 57%,  lo que expone un diferencial de 1.44 en la escala de desigualdad social.

Otra  evidencia de las brechas económicas en el ámbito educativo es la vinculada con la capacidad de las familias venezolanas para asumir los costos de los servicios educativos.

Entre 2024 y 2025, la cifra de escolares que migraron a planteles públicos subió 2% y se ubicó en 87% frente al 13% atendido por el sector privado. Una década atrás, en 2014, la educación privada servía a 32% de la población estudiantil.

Cuatro de cada 10 alumnos asisten irregularmente a clases

Más allá de la cobertura educativa, la ENCOVI advierte que la asistencia a clases sigue siendo un problema. De acuerdo con el estudio, 44% de la población escolarizada, es decir, cuatro de cada 10 alumnos, acuden irregularmente a clases.

Entre los principales factores que afectan esa cotidianidad se cuentan las fallas de los servicios de agua y electricidad (reportadas por 47% de los encuestados), así como la ausencia de comida en el hogar (21%).

«En este proceso de transición demográfica la población que demanda servicios educativos ha ido aumentando a un ritmo más lento y lo que refleja la ENCOVI 2025 es que ha aumentado la importancia de la falta de servicios públicos y la ausencia de personal docente, además de lo que tiene que ver con falta de comida en el hogar y el funcionamiento del Programa de Alimentación Escolar», apuntó Anitza Freitez.

De hecho, el estudio precisa que, aunque alrededor de dos tercios de la población estudiantil (62%)  es beneficiaria del PAE, solamente 3 de cada 10 niños, niñas y adolescentes  (29%) reciben el beneficio todos los días. 

El resto lo percibe sólo algunos días a la semana (59%) mientras un 11% no lo recibe casi nunca.

Brecha de género en el mercado laboral 

La ENCOVI 2025 sigue mostrando que la participación de la población venezolana en la actividad económica, que se sitúa en 55%, se mantiene en niveles reducidos respecto a otros países, «alcanzando la cifra más baja en el año 2021 (50%), en un contexto afectado por la pandemia y la crisis de movilidad», detalla el estudio.

Esta tasa es inferior al promedio de América Latina (63%) y de naciones como Brasil (62%) , Colombia (64%) y Chile (62%).

«Después de la pandemia estos países recuperaron niveles de actividad en el orden de 60% o más y Venezuela se ha quedado en 55%», apunta la investigación.

Mejoran los ingresos y aumentan los asalariados del sector formal

La ENCOVI 2025 expone que «el nivel de participación en la actividad económica se eleva a medida que se asciende en la escala social». Mientras en el quintil 1 (el más pobre) solo 40% de la población trabaja, en el quintil 5 (más rico) lo hace el 69%.

El estudio detalla que en la categoría que integra a la población no pobre 70% trabaja, mientras que entre la población en pobreza no extrema 61% participa del mercado laboral. Entre los pobres extremos,  solo 46% trabaja.

«Cuando vemos la participación en la actividad económica según estrato social, se ha reducido el acceso al mercado laboral por parte de la población más pobre: 40% de los estratos más pobres han visto disminuidas las posibilidades de incorporación a la actividad productiva. Son los estratos 4 y 5 los que han encontrado mayores oportunidades para acceder al mercado de trabajo«, reflexionó la directora del IIES UCAB.

 En cuanto a la ocupación por categoría, la encuesta evidenció que el empleo formal –asalariado público (22%) y privado (27%)- sigue en aumento a costa de la disminución del autoempleo, que bajó seis puntos en dos años y se ubicó en 42%.

Asimismo, las remuneraciones en el sector privado (promedio mensual de $230) mejoraron y superaron las de quienes trabajan por cuenta propia ($171).

Bonos y programas sociales gubernamentales en caída

La ENCOVI 2025 expone que el valor promedio de cada bono o asignación gubernamental disminuyó. En 2025 el monto promedio fue equivalente a $24,3, una disminución de casi $1. En 2023 ese monto fue de $11; en 2022, $5,5 y en 2021, $2.5.

Por otra parte, el estudio detalla que el alcance de las bolsas CLAP también tuvo una reducción, pues  7,63 millones de familias (equivalentes al 81,7% de la población) reportó recibirlas, 540.000 beneficiarios menos que los 8,17 millones de hogares de de 2024.

El dolor de cabeza de los servicios públicos

El deterioro de los servicios públicos es otro de los indicadores que denotan el estancamiento del bienestar social. de acuerdo con la ENCOVI 2025, Por tipo de suministro, 78% de los hogares en Venezuela reportó acceso al agua potable por acueducto, una caída de 2 puntos porcentuales con respecto a 2024.

Además, solo 29% de la población venezolana reportó contar con agua a diario60% de los hogares en el país manifestaron que reciben agua varios días por semana y 11% una vez por semana.

Respecto al servicio eléctrico, que abarca 98% de la población, solo en 10% de los hogares en Venezuela manifestaron suministro ininterrumpido. Casi cuatro de cada 10 hogares reportó que sufren apagones diariamente.

Migración: Sólo 7% de retornados

Desde 2017 la ENCOVI incluye datos e información sobre la población que ha dejado el país. En ese contexto, de acuerdo con Freitez, el seguimiento de este indicador apunta que los años 2021, 2023 y 2025 son los momentos en que comienzan a registrarse movimientos de retorno.

Según los datos del estudio, los hogares encuestados reportaron 7% de migrantes retornados en el último año, con una distribución  liderada principalmente por población infantil (25%) y adultos mayores (19%).

Ecuador y Colombia son los países que figuran como los principales lugares de procedencia en cuanto al retorno de migrantes venezolanos, con 28% y 13% respectivamente.

«Pareciera que el incentivo por retornar estaría más presente cuando el hogar de origen es pobre (…) Ello se corrobora con la información sobre educación y ocupación de los retornados. Han regresado personas con menor capital educativo y que se desempeñaban como trabajadores de los servicios o en ocupaciones elementales», se lee en el reporte.

11 años de la ENCOVI: una mirada transversal con recomendaciones de política pública

En la presentación de la ENCOVI 2025, el rector de la UCAB, Arturo Peraza, S. J., destacó que el estudio es un aporte fundamental de la universidad para pensar en cómo incorporar el componente social, mediante políticas públicas, en un proceso de transición que incida en el bienestar de la población.

«Lo importante de estos resultados es que su objetivo está en poder complementar o brindar información que en Venezuela, en este momento, es de difícil, compleja o de imposible accesibilidad, tanto para medios como para ciudadanos, y esto atenta contra el principio de democracia participativa que supone, como primera fase, el hecho de que los ciudadanos dispongamos de información variada, pertinente y accesible sobre la situación del país. Es parte del esfuerzo que la universidad cree que tiene que hacer«, destacó Peraza.

Añadió que, con la ENCOVI ,el país «no tiene una foto, sino una película» de lo que ha sucedido en los últimos 11 años.

«Tienes una imagen transversal de no solo qué pasó en 2025, ya podemos superar esa lógica puntual para empezar a ver y entender procesos mucho más estructurales en Venezuela, que permiten pensar en términos de políticas públicas cómo hacer ese proceso que se llama transición«, añadió Peraza.

Entre otras recomendaciones de política pública, la encuesta incluye aspectos como la universalización de una educación de calidad para niños, niñas y adolescentes, así como centrar el foco de las políticas de formación y empleo en las personas jóvenes.

Asimismo, enfatiza que el mejoramiento del bienestar de la población depende de la recuperación de los servicios públicos, con una recuperación de la normalización del suministro continuo de agua; la rehabilitación del sistema eléctrico nacional y la ejecución de un programa para la eliminación adecuada de los desechos sólidos.

La ENCOVI también pide redefinir el sistema de protección social, con un replanteamiento de los programas de transferencia y asignaciones, así como de abastecimiento de alimentos«mediante una mejora en los sistemas de elegibilidad de los beneficiarios».

Finalmente, la investigación señala que la promoción del desarrollo requerirá de la participación femenina, «con la promoción de la equidad en la distribución de las tareas en el hogar mediante la implementación de un programa de sistemas de cuidados; así como la implementación de programas de emprendimiento para las mujeres que incluyan componentes de capacitación y financiamiento».

“Habría que pensar que se dispone de una fuerza de trabajo femenina, muchas de ellas formadas, que estarían a la mano para cubrir algunas demandas del mercado laboral”, destacó Anitza Freitez.

[Fuente: Texto: Jesús Abreu Mena/Fotos: Manuel Sardá]