Jornada del Migrante: redes católicas piden derechos sin fronteras para niños y niñas en movilidad

Destacadas Mundo
Con motivo de la 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2026, cuatro redes internacionales difundieron una declaración conjunta titulada “Infancia en movimiento: derechos sin fronteras”, donde reclaman respuestas centradas en los derechos de la niñez, más allá de su situación migratoria.
La declaración fue suscrita por Caritas Internationalis, la Red CLAMOR, COATNET (Christian Organisations Against Trafficking Network) y RAEMH (Réseau Afrique-Europe pour la Mobilité Humaine), redes y organizaciones vinculadas al acompañamiento de personas migrantes, refugiadas y desplazadas y a la lucha contra la trata de personas.
“Cada niño y cada niña posee una dignidad infinita y reclama de nosotros una respuesta concreta de humanidad, fe y solidaridad”, afirma el documento, que sitúa su protección como una responsabilidad compartida.

Infancias expuestas a múltiples riesgos

Conflictos armados, violencia, inseguridad alimentaria, desigualdad y cambio climático figuran entre las causas que empujan a niños y niñas a desplazarse. La declaración recuerda que muchos deben abandonar sus hogares, atravesar fronteras y reconstruir sus vidas en medio de una profunda incertidumbre.
Las organizaciones advierten que para muchos niños y niñas el desplazamiento se prolonga durante años y condiciona su acceso a la educación, la salud, la protección y otras oportunidades fundamentales. Ante esta realidad, sostienen que “reconocer estas experiencias requiere respuestas que vayan más allá de la asistencia inmediata y garanticen soluciones duraderas, inclusión y oportunidades para construir un proyecto de vida”.
La separación familiar aparece como otra de las principales preocupaciones de las organizaciones. La declaración advierte que las deportaciones y repatriaciones forzosas pueden fragmentar a las familias cuando algunos de sus integrantes son obligados a regresar a sus países de origen mientras otros permanecen en los lugares de acogida.
Asimismo, se refieren a los menores no acompañados, quienes enfrentan graves riesgos tanto durante sus trayectos como después de llegar a los lugares de destino, entre ellos la trata, la explotación y la violencia. Ante esta realidad, las organizaciones subrayan que “la unidad familiar y la reunificación deben reconocerse como dimensiones fundamentales de la protección de la infancia”.

Derechos, identidad y protección

Además, alertan sobre las dificultades que pueden enfrentar los niños nacidos durante los trayectos migratorios para obtener un registro de nacimiento y documentación. Garantizar estos derechos, señala el documento, resulta fundamental para reconocer su identidad jurídica y evitar situaciones de apatridia e invisibilidad.
Las cuatro redes instan a los Estados a garantizar rutas migratorias seguras y regulares para niños y niñas, evitar su devolución y detención y reforzar las medidas de protección para quienes viajan sin compañía. El llamado incluye respetar la presunción de minoría de edad tanto en las normas como en su aplicación.
Otro de los llamados apunta a eliminar las barreras que impiden a la infancia en movilidad acceder a derechos y servicios básicos. Educación, salud, alimentación, vivienda y protección deben estar garantizadas sin importar su situación migratoria, pues, advierten las redes, “la falta de documentación o la situación migratoria irregular nunca deben convertirse en motivo de criminalización, discriminación o privación de derechos”.

Familias, participación y nuevas respuestas

Otra de las exhortaciones apunta a evitar la separación de las familias y a facilitar procesos de reunificación accesibles, rápidos, flexibles y seguros. Las redes piden además fortalecer la escucha y el acompañamiento psicosocial, para que niños y familias puedan afrontar sus experiencias y reconstruir sus proyectos de vida.
Por otra parte, reclaman garantizar su derecho a preservar la lengua, la cultura, la espiritualidad y los vínculos comunitarios, así como generar espacios para su participación en las sociedades de acogida. El texto sostiene que “la integración crea las condiciones necesarias para una convivencia mutuamente beneficiosa, para aprender unos de otros y para ser reconocidos como parte de una sociedad dinámica”.
El documento reivindica finalmente la voz de los niños y niñas en movilidad y reclama que sus opiniones sean consideradas en las decisiones que les afectan. También insta a mejorar los datos sobre esta realidad y a frenar los discursos que los estigmatizan, los presentan como una amenaza y alimentan el rechazo.
La declaración concluye señalando que “La medida de nuestra humanidad reside en cómo acogemos a los niños y niñas que llegan a nuestras fronteras”, sostienen las redes, que llaman a convertir la protección y el acompañamiento en una respuesta permanente: “Nuestra responsabilidad no puede limitarse a garantizar su supervivencia: estamos llamados a proteger su presente y a salvaguardar su futuro”.