«Consternado por el grave accidente de tren en Urda (Toledo). Rezo por el eterno descanso de los fallecidos y por la recuperación de los heridos. Me uno al dolor de sus familias. Pido para que encuentren en el Señor consuelo y fortaleza en estos momentos de tanto sufrimiento«. El secretario general de la CEE y obispo auxiliar de Toledo, César García Magán, puso voz al dolor de muchos toledanos, y españoles, ante la última tragedia ferroviaria en España.
Una catástrofe que, hasta el momento, se ha cobrado la vida de 68 personas , una cifra que lamentablemente, parece que superará el horror vivido hace meses en Adamuz. Un tren AVE ha colisionado con un convoy de Iryo que estaba detenido en la vía, según fuentes del servicio de emergencias 112, dos vagones del Iryo y otro del AVE han caído por un terraplén tras el choque. Más de 540 personas viajaban en los dos trenes colisionados.
«Seguimos con profundo pesar las informaciones sobre el grave accidente entre dos trenes ocurrido en esta mañana en Toledo. Rezamos por el eterno descanso de las víctimas, por la recuperación de los heridos, por sus familias y por quienes se entregan en las labores de asistencia», ha apuntado el cardenal de Madrid, José Cobo.
Casi a la vez, la CEE mostraba sus «sus condolencias a las familias de las víctimas y reza por el eterno descanso de los fallecidos y por la recuperación de los heridos».
«La CEE se une al dolor de las personas afectadas y pide oración en las celebraciones de la comunidad cristiana por todas las víctimas para que, bajo la intercesión de la Virgen María, Consuelo de los afligidos y Reina de la paz, el Señor les conceda el don de la Vida a las víctimas y esperanza a las familias y afectados», apuntaba en un comunicado, en el que «encomienda a todas las personas que trabajan en las labores de emergencia, a quienes atienden a los heridos y acompañan a las familias de las víctimas».
El presidente de la CEE, Luis Argüello, emitía un breve comunicado en el que apuntaba que «la tragedia se ha cruzado de nuevo por la via de nuestra existencia». «La realidad inexorable de la cruz en forma de estructuras, responsabilidades personales e institucionales, límite humano y misterio del mal nos invita a mirar a la Vera Cruz del Cristo de Urda, llorar y orar», señaló el arzobispo de Valladolid.
Las palabras de Magán se unen a la de muchas diócesis y representantes de la vida religiosa, que desde el primer momento se han puesto manos a la obra para ayudar y ofrecer el consuelo de la oración a los fallecidos y sus familias, en una nueva tragedia que ha provocado el cierre de todos los actos de precampaña electoral. Así, el obispo de Getafe, Ginés García Beltrán, lamentaba el accidente de tren y se unía al dolor de las víctimas.
La Archidiócesis de Santiago de Compostela «expresa su profundo pesar por el grave accidente ferroviario», al tiempo que «traslada sus condolencias y su cercanía a las familias de las víctimas y a todas las personas afectadas». Su arzobispo, Francisco José Prieto Fernández, «pide a toda la comunidad diocesana que rece por el eterno descanso de los fallecidos, la recuperación de los heridos, el consuelo de las familias y la fortaleza de quienes trabajan en las labores de asistencia».
El arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, manifiesta «nuestra solidaridad y nuestra oración llena de confianza por las más de 60 personas que han perdido la vida en el accidente ferroviario ocurrido en la provincia de Toledo, por sus familias y amigos, y también por la recuperación de los cincuenta heridos graves».
El arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo, clamaba por «las víctimas del grave accidente ferroviario de esta mañana en Urda (Toledo) y elevamos nuestra oración a Dios por los fallecidos y nuestra solidaridad y cercanía a los familiares». Algo similar hacía el arzobispo de Sevilla, José Ángel Sáiz Meneses, o el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, y diócesis como Huelva (afectada por la tragedia de Adamuz, y que pedía «Que el Señor sea consuelo y esperanza en medio de tanto dolor»), Mérida-Badajoz , Coria-Cáceres, Cuenca o Ávila. Todas, a medida que se van conociendo datos, están expresando su solidaridad.
La Diócesis de Zamora también ha expresado su «profundo pesar» tras la catástrofe, y hace llegar «su cercanía y oración a sus familiares y seres queridos, así como a todas las personas afectadas por esta tragedia».
«Nos unimos en oración por las víctimas, sus familiares y amigos ante un nuevo choque entre dos trenes de alta velocidad ocurrido esta mañana. El dolor por esta tragedia que lleva varios muertos nos ha de unir en torno a quienes han sufrido la pérdida de un ser querido«, añade el obispado de Vitoria.
El obispo de Sant Feliu, Xabi Gómez, «desea expresar su cercanía y solidaridad con las personas heridas, así como transmitir su más sentido pésame a las familias de las víctimas mortales». Florenció Roselló, arzobispo de Pamplona, invitó a que «Cristo sea consuelo en medio de tanta tristeza y que los acompañe y sostenga en estos momentos de dolor».
También José Antonio Satué, obispo de Málaga, ha expresado «nuestras condolencias y asegurar nuestra oración por las personas fallecidas en el accidente de trenes de esta mañana cerca de Urda, por los heridos, por todas las familias afectadas y quienes les atienden».
Los obispos de la Provincia Eclesiástica Valentina, por su parte, que estaban reunidos en provincia eclesiástica, han emitido un comunicado en el que subrayan que «hemos conocido con profundo pesar la noticia del accidente ferroviario ocurrido en la provincia de Toledo». «Ante este trágico suceso, queremos expresar nuestras más sinceras condolencias por el fallecimiento de las víctimas y manifestar nuestra cercanía y afecto a sus familiares y amigos, que están viviendo momentos de profundo dolor por la pérdida de sus seres queridos», apuntan..
«Desde la CONFER nos unimos al sufrimiento de las víctimas del accidente ferroviario que ha tenido lugar en Urda. Oramos por ellos, por sus familiares y por quienes trabajan en las labores de rescate y ayuda», expresaba la vida religiosa.
También sor Lucía Caram quiso expresar, «con el corazón encogido», su «cercanía, solidaridad y oración con todas las víctimas, sus familias y quienes viven momentos de angustia e incertidumbre». «Gracias de corazón a los bomberos, sanitarios, fuerzas de seguridad y equipos de emergencia que están dejándose la piel en las tareas de rescate. Que nadie se sienta solo en medio de tanto dolor. Hoy estamos con vosotros», clamó la religiosa. Jesuitas, salesianos, claretianos y hermanos de San Juan de Dios también han mostrado su pesar.
Finalmente, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) envía el pésame a las personas y familias víctimas del trágico accidente ferroviario, «muchas de ellas familias trabajadoras».
«La HOAC se solidariza con las víctimas, sus familias y con todas las personas trabajadoras que están desempeñando labores de emergencia y acompañamiento»
Celebraremos la Eucaristía de hoy en su memoria y en oración para que encuentren consuelo, fortaleza y apoyo en estos momentos de dolor, y renovaremos nuestro compromiso de seguir cuidando la vida y la dignidad de quienes trabajan y de quienes sufren. “Que las obreras y obreros muertos en el campo de honor del trabajo y de la lucha descansen en paz”.
[Fuente: Jesús Bastante – Religión Digital]
