León XIV: Las vocaciones nacen de la oración y el silencio, no de campañas

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El Papa León XIV expuso que las vocaciones religiosas no surgen de estrategias o campañas, sino de la oración y el silencio, durante un encuentro con las franciscanas capuchinas de Italia.

El Pontífice animó a las presentes a mirar «con la mente en el espejo de la eternidad», en expresión de Santa Clara de Asís, «tanto al tiempo presente, con sus dramas y sus incertidumbres, como a los retos de vuestro ‘pequeño mundo’, rico en su pasado y llamado a mirar con esperanza hacia el futuro».

En referencia a la preocupación por el «reducido número de vocaciones», León XIV animó a «cambiar de perspectiva al considerar esta realidad», de tal modo que sus puntos críticos «pueden ayudarnos a descubrir o redescubrir potencialidades inesperadas» en la calidad de la propuesta.

«La reducción numérica de las comunidades —y el temor, que de ello se deriva, a perder la propia autonomía— no debe perturbar ni quitar la esperanza, sino más bien impulsar a una renovación de la propia vida y a un compromiso aún mayor en el acompañamiento espiritual de quienes llaman a las puertas de los monasterios, para hacer crecer comunidades alegres y vivas, en las que experimentar la intimidad con Dios, la afabilidad, la comunión y la autenticidad de las relaciones», detalló el Pontífice.

Así, animó a considerar que «las vocaciones no surgen de la aplicación de estrategias organizativas, ni de campañas elaboradas en la mesa, sino de la oración, de la familiaridad con el Evangelio, del silencio, de saberse acoger con las propias imperfecciones, de sentirse parte de un todo que crea unidad. Y para ello, el Señor no nos pide que seamos impecables, sino que nos dejemos moldear por su gracia, con humildad, día a día».

Esta perspectiva abre además, para el Pontífice, la oportunidad de abordar la cuestión de la formación «tanto inicial como permanente» que se ofrece en los conventos.

«Formaos y formad a otros para una clausura vivida en espíritu de profunda comunión entre vosotros y con la Iglesia; para un silencio que, en una sociedad dominada por las prisas y el ruido, haga sentir la necesidad de tiempos y espacios en los que detenerse, discernir, sin temor a perder el ‘instante fugaz'», señaló.

Asimismo, destacó que la formación «es también la misión específica de la vocación claustral», de tal forma que, en la escuela del Evangelio, «el Señor os llama a ser sus testigos en el silencio y en la contemplación, situándoos en la historia como memoria viva y profética de la Buena Nueva».

En cuanto a su vocación específica como clarisas, León XIV añadió que forma parte de su ser y misión «vivir el Evangelio dejando todo lo que es del mundo, volcadas total y constantemente hacia el primer y único Amor de vuestra vida».

Este horizonte implica «sobriedad, desapego de las cosas, entrega de sí mismas en la obediencia, transparencia, en una vida sencilla, pero también radical y exigente, signo precioso de fidelidad, especialmente en un mundo globalizado e inquieto, en el que parece que se han perdido el gusto y la capacidad de ‘echar raíces'», añadió.

Por último, a la pregunta acerca de qué respuestas pueden ofrecer los monasterios femeninos de clausura sobre el sentido de la humanidad de hoy, el pontífice señaló con brevedad cuatro medios: «La escucha recíproca; la koinonia, como comunión de intenciones, para evitar el aislamiento; la diakonia, para servir y trabajar juntas; la martyria, para dar testimonio del Evangelio».

[Fuente: Vatican News]