El sitio web de la Santa Sede ofrece hoy contenidos en más de 60 idiomas, un signo claro del compromiso de la Iglesia Católica por llegar a las personas hablándoles en su lengua materna.
Hasta hace unas seis décadas, la Iglesia dependía en gran medida del latín para su comunicación oficial y litúrgica. Si bien el latín sigue siendo la lengua universal de la Iglesia, su carácter global —presente en todos los continentes y culturas— puso de relieve con el tiempo la importancia pastoral de anunciar el Evangelio en los idiomas propios de cada pueblo.
Hoy esa visión no sólo se refleja en el ámbito digital, sino también en las capacidades lingüísticas de los Papas recientes. Su habilidad para dirigirse directamente a distintas naciones les ha permitido establecer vínculos más cercanos y personales con los fieles de todo el mundo.
San Juan XXIII
Juan XXIII hablaba con fluidez seis idiomas: latín, italiano, francés, griego, turco y búlgaro, conocimientos que desarrolló en parte durante su servicio diplomático antes de ser elegido Pontífice.
San Pablo VI
Pablo VI dominaba el italiano, el latín, el francés, el inglés, el español y el alemán, lo que le permitió fortalecer la proyección internacional del pontificado en una etapa de profundos cambios para la Iglesia tras el Concilio Vaticano II.
San Juan Pablo II
Juan Pablo II hablaba más de 10 idiomas: polaco, italiano, latín, francés, alemán, inglés, español, portugués, eslovaco y ruso. Su capacidad lingüística fue una de las características más destacadas de su pontificado misionero y viajero, que lo llevó a recorrer el mundo como ningún otro Papa hasta entonces.
Benedicto XVI
Benedicto XVI hablaba alemán, italiano, latín, francés, inglés y español, además de dominar el griego antiguo y el hebreo. Su formación académica y teológica estuvo profundamente vinculada al estudio de las lenguas clásicas.
Francisco
Francisco hablaba español, italiano, alemán, inglés, francés, portugués y latín. Su estilo cercano y espontáneo se manifestó muchas veces en saludos y mensajes improvisados en distintos idiomas durante sus viajes apostólicos.
León XIV
León XIV habla con fluidez inglés, español, italiano, portugués y francés. Además, lee y comprende bien el latín y el alemán, aunque todavía está perfeccionando su capacidad conversacional en ambos.
Construir puentes de confianza
Estos Papas fortalecieron la capacidad del Vaticano para comunicarse con el mundo no sólo mediante traducciones o declaraciones oficiales, sino también dirigiéndose directamente a las personas en su lengua materna.
Las palabras pronunciadas en el propio idioma suelen llegar más cerca del corazón, expresar mayor sinceridad y tener más fuerza para generar comprensión y confianza. Aunque León XIV no habla árabe, el breve saludo que ofreció en Líbano —“La paz sea con ustedes”— fue suficiente para llenar de alegría a todo un pueblo.
A veces, lo que más importa no es la fluidez perfecta, sino la palabra sincera pronunciada en el momento oportuno, capaz de dejar una huella duradera.
[Artículo publicado originalmente por EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa]
