Más de ocho millones de personas bajo influencia armada: Cáritas reclama paz y protección para Colombia

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El recrudecimiento de las afectaciones a la población civil y los riesgos para quienes defienden sus comunidades centraron la alerta de las Cáritas del Grupo de Trabajo por Colombia (GTC), reunidas del 14 al 17 de octubre en Bogotá.
Monseñor Juan Carlos Barreto, presidente de la Comisión Episcopal del Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS), y el padre Diego Meza, responsable de esta institución, representaron a Cáritas Colombiana en este espacio de cooperación.
Su aporte se enmarca en la articulación con las Cáritas internacionales que integran el Grupo de Trabajo por Colombia (GTC), para fortalecer la solidaridad, promover la protección de las comunidades y respaldar las iniciativas de reconciliación en los territorios.

Violencias que amenazan la vida y los derechos

Los representantes GTC advierten que más de ocho millones de personas viven bajo la influencia de grupos armados no estatales y que las necesidades de protección aumentaron un 35,7 % entre 2025 y 2026, una realidad que agrava la vulnerabilidad de las comunidades.
“Las disputas territoriales, los confinamientos, desplazamientos, el reclutamiento, uso y utilización de menores de edad para la guerra, las economías ilícitas, sumadas a las emergencias climáticas y al aumento de la movilidad humana, restringen derechos, limitan el acceso humanitario y resquebrajan la autonomía comunitaria”, advierte el mensaje.
Las organizaciones también manifestaron su preocupación por los riesgos que enfrentan niños, mujeres, líderes sociales, defensores de derechos humanos y del medioambiente, así como agentes pastorales. Frente a esta realidad, instaron a los actores armados a “abandonar la violencia y avanzar hacia el fin de las violencias”.
En concreto, exigieron “el cese de las agresiones contra la población civil, el reclutamiento, las restricciones a la movilidad, y el respeto a los derechos humanos”. También reiteraron su respaldo al diálogo y a los acuerdos humanitarios para proteger a las comunidades en los territorios afectados por el conflicto.

Acuerdo de Paz y garantías para las comunidades

El GTC instó al Estado colombiano a avanzar en la implementación integral del Acuerdo de Paz y, en coordinación con las autoridades territoriales, fortalecer la protección de las comunidades y sus liderazgos, prevenir nuevas agresiones y garantizar una atención integral a las víctimas.
Además, pidieron garantizar el ejercicio de la participación política, la protesta social y las iniciativas de paz, sin recurrir a la estigmatización ni a la criminalización. A la comunidad internacional le solicitaron mantener su respaldo a la implementación del Acuerdo de Paz y a las víctimas en su búsqueda de “la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición”.
Las Cáritas relacionan la construcción de paz con la justicia social y la protección ambiental. “La injusticia social y el deterioro ambiental hacen parte de una misma crisis”, advierten, al referirse a los daños que la minería irresponsable, la deforestación y la crisis climática ocasionan a las comunidades y sus medios de vida.
En esta línea, llamaron a los sectores políticos y económicos a promover “un desarrollo equitativo, sostenible y solidario”, así como a combatir la corrupción y garantizar los derechos en los territorios. Por lo mismo, convocaron a las comunidades religiosas, la academia y las organizaciones sociales a impulsar la educación para la paz y el diálogo como respuesta a la fragmentación social.

No renunciar a la salida dialogada

Por otra parte, exhortaron a las instituciones y a la sociedad colombiana a no abandonar la búsqueda de soluciones dialogadas frente a los conflictos. En su comunicado, advirtieron que “el porte de armas por parte de ciudadanos y la venganza solo alimentan la espiral de la Guerra”.
Como parte de su misión, las Cáritas continuarán respaldando las iniciativas de paz impulsadas por las comunidades y promoviendo los diálogos pastorales para facilitar la asistencia humanitaria y la protección en los territorios afectados por el conflicto. También reiteraron su compromiso con la defensa de los líderes sociales y ambientales.
Las organizaciones concluyeron reafirmando su compromiso con una Colombia reconciliada, donde todas las personas puedan vivir libres de miedo y violencia. “La paz nos convoca a todos y exige compromisos cotidianos y sostenidos”, subraya el comunicado del Grupo de Trabajo por Colombia y el Secretariado Nacional de Pastoral Social–Cáritas Colombiana.

[Fuente: CELAM]