Padre Néstor Briceño: “El Papa enmarcó la Inteligencia artificial dentro de la Doctrina Social de la Iglesia”

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Es preciso definir si la IA es una herramienta o un arma de dominación

Nuestro entrevistado es director de programas de postgrado de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Andrés Bello (ITER UCAB). Es sacerdote católico diocesano, ingeniero teólogo y profesor universitario. Fue el único latinoamericano jurado en el panel ecuménico de la edición 76 del prestigioso Festival de Cannes y lo será próximamente en el de Venecia.

 A continuación, entrevista realizada por Macky Arenas para Encuentro Humanista:

 

_ ¿Responde esta encíclica a un momento clave para la humanidad o más bien se adelanta a otros inciertos?

_ Hay que puntualizar algo: la encíclica no es sobre inteligencia artificial, es sobre Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Algo muy osado por parte del Papa pues enmarcó la IA dentro de la DSI. Es algo en lo que la humanidad y hasta los católicos nos hemos perdido. A veces separamos la DSI de la vida. Y la DSI, como bien lo dice el Papa, no es una receta de cocina -aunque, claro, lo dijo con otras palabras- sino que nos brinda unas orientaciones, unas líneas de pensamiento y de reflexión para enfrentar la vida y, en este momento, el reto de la IA.  ¿Se adelanta?, mira, no sé si estamos llegando un poquito tarde o justo a tiempo, pero lo cierto es que el tema es muy apropiado, pues la IA debe ser atajada para que los seres humanos la pongamos a nuestro servicio y no al revés.

_ Sin dejar de reconocer que el hecho tecnológico hay que celebrarlo como avances de la humanidad, de la civilización…

_ Claro, sin olvidar que el problema de la IA es la filosofía que hay detrás. El Papa no profundiza mucho, pues no era el momento ni la circunstancia para ir a fondo sobre lo que es el posthumanismo y el transhumanismo, pero es muy preocupante. En el ITER editamos un libro sobre el tema y yo, haciendo mi parte,  me sentía introducido en un mundo de ciencia ficción porque eso es el pensar que nuestro cerebro va a estar metido en una computadora. En estos días me encontré con un doctor que me habló sobre un científico que está investigando en EEUU y su tema es, justamente, el de los neurotransmisores y demás, con el objetivo de que el cerebro pase a la computadora. Yo me dije: “un momento, quiere decir que hay gente que se está tomando en serio todo esto de la ciencia ficción para hacerlo realidad”. Y aquí está la alarma.

_ El Papa utilizó una palabra para ejemplificar eso y fue “desarmar” la IA. Mucha gente lo vio como un cuestionamiento de fondo a la propia herramienta. ¿Pero no será, más bien, una advertencia de que no debe servir para dominar sino para el bien común?

_ Para el servicio. Porque hay un gran problema hoy en día y es que las relaciones humanas están mediadas, por ejemplo -y es sobre lo que el Papa nos llama la atención- por el WhatsApp que muchas veces se interpone entre las relaciones y conversaciones de las personas. ¿No te ha pasado cuando estás en un grupo, incluso familiar, y llega un momento en que todos están pendientes de su celular, ignorando al otro? Pero el problema se extrema cuando comienzan las vidas humanas a depender de la tecnología. La guerra, estas armas llamadas (o mal llamadas) “inteligentes” que deciden cuáles son los objetivos y el impacto que tendrán sobre ellos. Todo esto es una amenaza muy seria. Porque ya no será sólo el piloto que va en una cabina y acciona, sino el arma que se maneja a sí misma y decide si aniquilará o no un objetivo.

_ Parece que el Papa ha conseguido establecer un marco de conciliación entre la ciencia y la fe. ¿Irá por allí el objetivo central de esta encíclica?

_ Volver la mirada a todo lo que es la doctrina social y lo que ella conlleva en términos de verdad, de la dignidad del ser humano que es la preocupación central y cómo ese ser humano va a estar en contacto y va a utilizar la IA para su bien. No que sea usada por unos pocos para beneficio de unos pocos y consolidar el dominio de unos sobre otros. Es lo que algunos han llamado “la esclavitud digital”.

_  Es muy interesante que este Papa -al igual que Francisco con el tema de la Casa Común- está saliendo de esa especie de torre de marfil doctrinal y abordando con pericia y valentía estos temas complejos que provocan que la humanidad se haga demasiadas preguntas y tenga miedos. Y es en estas coyunturas donde la voz orientadora de la Iglesia debe hacerse escuchar. ¿No le parece que, por ello, más que una encíclica doctrinaria o exhortativa -que era lo que hacían los papas antes de León XIII- León XIV optó por meterse en ese berenjenal de la IA?

_ El Papa nos lanzó un “trailer”.  Dijo que la IA no debía robarnos el rostro ni la voz. Que el rostro y la voz son humanos y aportan identidad a la persona. Y que nuestra identidad es la que tenemos que preservar para que la IA no nos despoje de esa dignidad. No debemos permitir que la post verdad, eso de que una mentira repetida muchas veces se convierta en verdad, nos manipule.

_ La gente creyente y practicante ya comienza a preguntarse cosas como “¿será que podré confesarme a través de la IA?” “¿será que podré mantener una dirección espiritual con esta herramienta?”…

_ Noooo, nada de eso (carcajadas). Hace tiempo, en unas jornadas teológicas ya hablábamos sobre estos temas. Un seminarista creó unas apps con la intención de responder un poco a la búsqueda de la gente por integrarse a una comunidad. Mi observación fue que con esas aplicaciones lo que se debe es llevar a la persona al contacto directo y personal con el otro ser humano que también está buscando llenar ese vacío. La IA podrá darnos algunos parámetros de lo bueno y lo malo pero, como dice el Papa, ella no conoce de misericordia, de esa relativización necesaria para efectuar una buena confesión, pues a veces el penitente viene con ideas relativas acerca de lo que es pecado y lo que no. Así que muy útil es la sicología, la cercanía, la escucha, el acompañamiento, esa picardía tan natural del venezolano que debe tener un buen confesor y que sirve de mucho para acompañar y reconocer la fragilidad del ser humano y encontrar el amor de Dios.

_ Claro, nada sustituye el intercambio entre humanos…

_ En otros términos, el abrazo no te lo puede dar la computadora, ni el perro. La calidez humana no tiene sustituto.

_ ¿No está el Papa rescatando el fondo ético de todo esto? A fin de cuentas, si bien no se puede despreciar los avances tecnológicos si que pueden desnaturalizar sus propósitos más nobles…

_ Por eso es preciso definir si la IA es una herramienta o un arma de dominación.

_ La gente podría haber esperado un frío tratado teológico sobre los peligros que encierra la cibernética, pero más bien pareció un grito de resistencia, un “detengámonos aquí a reflexionar porque estamos en medio de una carrera muy peligrosa”…

_  El problema es que muchas de estas promesas de liberación terminan siendo un camino hacia la esclavitud. Ya los propios expertos alertan acerca del peligro de cómo están siendo quemados aquellos que profundizan más y más en el uso de la IA. Porque es un ciclo: tu piensas que te está optimizando y que puedes hacer más; entonces tienes más trabajo, duermes menos y todo lo que sigue. Por eso tenemos que adquirir conciencia y, junto al Papa León dirimir lo que quiero hacer con la IA.

_  Bueno, ya usted se conseguirá con alumnos de sus postgrados que le entreguen el trabajo de tesis a la IA…

_  Olvídalo, ya yo me adelanté. Como yo doy Metodología de la Investigación Teológica, les creé unos agentes para que los acompañen a hacer sus tesis. Pero estos agentes dan más trabajo que estando sin ellos. Y obligan a lo que dice el Papa, al “silencio del investigador”.-