Parolin: Santa Sede-Irak, 60 años de esperanza contra la desconfianza del mundo

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“Celebrar sesenta años de relaciones diplomáticas e inaugurar la nueva sede de la Embajada es un acontecimiento que contrasta claramente con la actual ola de creciente desconfianza a nivel mundial”, dijo el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, con ocasión de la inauguración, ayer, 15 de octubre, de la nueva sede de la Embajada de la República de Irak con motivo del 60.º aniversario de las relaciones diplomáticas con la Santa Sede.

Un signo de esperanza

“Una embajada es, de por sí, un signo de esperanza para la humanidad, pues ofrece un foro estable y una vía fiable para el diálogo y la cooperación entre los Estados. Una embajada representa la diplomacia, que se presenta como una alternativa poderosa, es más, la única alternativa real, a la resolución violenta de las disputas y los conflictos que surgen en nuestro mundo”, subrayó el cardenal. “La Santa Sede -añadió- está convencida de que las raíces y la razón de ser de la diplomacia se fundamentan en la dignidad que comparte todo ser humano”. “Hace sesenta años -recalcó- fue esta misma esperanza de un compromiso pacífico y mutuamente enriquecedor lo que inspiró a la Santa Sede y a Irak para establecer relaciones diplomáticas”.

Sesenta años de relaciones

Recordando la carta apostólica Quantum Utilitatis, con la que el Papa San Pablo VI instituyó la Nunciatura Apostólica en Bagdad, el secretario de Estado subrayó que “estos sesenta años de relaciones bilaterales han demostrado la importancia de mantener un canal diplomático cualificado y continuo entre nosotros, especialmente durante los capítulos más difíciles y dolorosos de la historia de Irak, de la cual los cristianos iraquíes son parte integral como ciudadanos del país”. “Este canal diplomático -continuó- cuenta con el apoyo de personas que han dedicado sus vidas a sanar las heridas de la guerra y a sembrar de nuevo la esperanza”. Hoy, por lo tanto, “es una oportunidad propicia para agradecer a los embajadores y diplomáticos iraquíes que han prestado su servicio a lo largo de los años, y en particular al señor Ammar Dawood, cuya cortesía diplomática y dedicación fueron especialmente evidentes en la preparación de esta celebración. Al mismo tiempo, la Santa Sede agradece profundamente a los nuncios apostólicos y diplomáticos que han prestado y siguen prestando su servicio, fortaleciendo las relaciones diplomáticas en Bagdad, sin abandonar jamás al pueblo iraquí”.

Abraham, padre común

El cardenal Parolin se refirió luego a “Abraham como padre común” y a la antigua Mesopotamia, “en cierto sentido”, como “la patria en la que todos nacimos”. El secretario de Estado especificó que “cada año, el 6 de marzo, esa mirada primordial de Abraham nos llena de esperanza nuevamente, cuando el pueblo iraquí celebra el Día Nacional de la Tolerancia y la Convivencia, proclamado por las autoridades iraquíes para conmemorar la histórica primera visita de un Pontífice al país”.

Educación de calidad para las nuevas generaciones

A continuación, un comentario sobre las nuevas generaciones: “Agradecidos por el camino recorrido juntos, miramos con esperanza a los jóvenes de Irak, a quienes la Iglesia pretende seguir ofreciendo una educación de calidad a través de sus escuelas y la Universidad de Erbil, para que juntos podamos contribuir a la construcción de un país de paz y estabilidad”. Finalmente, un deseo: “Que la esperanza que hemos heredado de Abraham y que hemos vivido durante estos sesenta años habite en esta Embajada y siga inspirando nuestras relaciones diplomáticas durante muchos años más”.

[Fuente: Vatican News]