En un encuentro con los miembros del Partido Popular Europeo (PPE), el Papa León XIV destacó la herencia cristiana de Europa, a la vez que aseguró que la política debe dedicarse a la construcción del bien común, siempre colocando en su centro a la persona humana.
El PPE tiene 188 diputados en el Parlamento Europeo, convirtiéndose en la fuerza parlamentaria mayoritaria tras las elecciones de 2024. El partido tiene tendencia de centroderecha y europeísta, y fue fundado en 1976 por partidos demócrata-cristianos y conservadores.
“Debemos proteger nuestro estilo de vida europeo preservando nuestros valores cristianos y nuestros principios fundamentales”, reza el manifiesto del partido.
Desde el Palacio Apostólico del Vaticano, León XIV —al igual que lo hiciera Benedicto XVI en 2006— agradeció a la institución por reconocer la herencia cristiana europea, que es “un factor común y unificador” que ha permitido al continente “dejar de lado el espíritu revanchista y conflictivo que había conducido a la Segunda Guerra Mundial”.
La tarea principal de la política
El Papa León dijo a los parlamentarios que “la tarea primordial de toda acción política es ofrecer un horizonte ideal”, porque esta “exige una visión amplia del futuro sin temor a tomar decisiones difíciles e incluso impopulares cuando sea necesario para el bien común”. En ese sentido, la política se convierte en la “forma más elevada de caridad” ya que “puede dedicarse por completo a la construcción del bien común”.
“Sin embargo, perseguir un ideal no significa exaltar una ideología. Esta última siempre es el resultado de una mistificación de la realidad y su violencia. Toda ideología distorsiona las ideas y esclaviza a la humanidad a sus propios intereses, sofocando sus verdaderas aspiraciones, su búsqueda de libertad, felicidad y bienestar personal y social”, señaló.
Así, la labor de los diputados y todo político debe orientarse siempre con “la persona humana en el centro”. Es ese horizonte “hacia el cual debe dirigirse la actividad política”.
“El pueblo es el centro de su compromiso, y no pueden ignorarlo. El pueblo no es meramente un sujeto pasivo, receptor de propuestas y decisiones políticas. Está llamado, ante todo, a ser un sujeto activo, participando en toda acción política”, aseguró el Papa.
“Estar presente entre el pueblo e involucrarlo en el proceso político es el mejor antídoto contra los populismos que sólo buscan el consenso fácil y los elitismos que tienden a actuar sin consenso: dos tendencias generalizadas en el panorama político actual. Una política popular requiere tiempo, proyectos compartidos y amor por la verdad”, añadió.
¿Qué es ser cristiano comprometido con la política?
Ante una manera de hacer política, predominante en el mundo actual, que se basa en “eslóganes y consignas vacías” y que es “incapaz de responder a las necesidades reales de la gente”, el Santo Padre recomendó reconquistar a las personas “mediante el contacto personal y la reconstrucción de una red de relaciones en el ámbito local, para que todos se sientan parte de una comunidad y participen en su destino”.
Especialmente los políticos cristianos, dijo, deben “redescubrir y hacer propia” la herencia cristiana de Europa, pero sin eliminar “la necesaria línea divisoria entre el testimonio religioso de carácter profético —reservado a la comunidad eclesial— y el testimonio cristiano que opera en el plano de las opciones políticas concretas”.
“Ser cristiano en política no significa ser confesional, sino permitir que el Evangelio ilumine las decisiones que deben tomarse, incluso aquellas que no parecen generar un consenso fácil. Significa trabajar para asegurar que la conexión entre la ley natural y la ley positiva, entre las raíces cristianas y la acción política, no desaparezca”, dijo el Papa León.
Ser cristiano comprometido con la política “exige una perspectiva realista, partiendo de los problemas concretos de las personas” y “priorizando la promoción de condiciones laborales dignas que fomenten el ingenio y la creatividad en un mercado cada vez más deshumanizador e insatisfactorio”.
Esto, continuó el Papa, permite a las personas superar el temor —”aparentemente muy europeo”— a formar una familia y tener hijos. Además de abordar “las causas profundas de la migración, cuidando a quienes sufren, pero también considerando las posibilidades reales de acoger e integrar a los migrantes en la sociedad”.
“Ser cristianos involucrados en la política significa invertir en la libertad, no en una libertad banalizada reducida al placer, sino en una libertad anclada en la verdad, que protege la libertad religiosa, la libertad de pensamiento y de conciencia en todo lugar y condición humana, evitando ‘alimentar un cortocircuito de los derechos humanos’, que termina dejando espacio para la fuerza y la opresión”, concluyó.-
