Más de 20.000 niñas, niños, adolescentes y cuidadores afectados por los terremotos en Venezuela han accedido a servicios comunitarios de salud mental y apoyo psicosocial con acompañamiento de Unicef y sus socios, informó la organización este lunes 5 de octubre.
A tres meses de la emergencia, Unicef señaló que las necesidades de las familias persisten debido a situaciones como la pérdida de seres queridos, el desplazamiento, la incertidumbre sobre el alojamiento y los cambios en la vida cotidiana. Por ello, destacó la importancia de mantener el acompañamiento psicológico y los servicios de protección incluso después de que las familias abandonen los campamentos.
El apoyo se brinda mediante espacios amigables para la niñez, espacios comunitarios seguros y equipos móviles. Las actividades buscan favorecer el bienestar emocional de los niños y adolescentes, fortalecer los vínculos con sus cuidadores e identificar posibles necesidades de protección para facilitar el acceso a servicios especializados.

Unicef alerta sobre agotamiento de los cuidadores
Los equipos de protección también han observado agotamiento entre los cuidadores, estrés prolongado y dificultades de convivencia en las familias afectadas. A estas situaciones se suman, en algunos casos, la pérdida o separación de familiares, la incertidumbre sobre dónde vivir y las nuevas responsabilidades de cuidado.
El funcionario destacó que este acompañamiento debe continuar fuera de los campamentos, por lo que consideró fundamental sostener los servicios de salud mental y apoyo psicosocial durante la recuperación.
Desde el inicio de la emergencia, 697 madres, padres, cuidadores y líderes comunitarios han participado en actividades orientadas a promover prácticas de crianza positivas, reconocer riesgos y conocer dónde solicitar ayuda.
Más de 700 niños recibieron acompañamiento individual
El trabajo de Unicef y sus socios también incluye servicios específicos de protección. Un total de 714 niñas, niños y adolescentes han recibido acompañamiento individual y asistencia legal para evaluar sus necesidades, identificar riesgos y facilitar que las autoridades competentes establezcan medidas de protección ante situaciones de violencia.
Asimismo, 63 niños y adolescentes separados de sus cuidadores principales, que actualmente están al cuidado de familiares u otras personas, reciben seguimiento en sus procesos de reunificación o colocación familiar, según cada caso.
El acompañamiento incluye apoyo psicosocial y coordinación con las autoridades de protección para procurar que permanezcan en condiciones seguras. Por otra parte, 264 niñas, niños, adolescentes y mujeres han accedido a servicios de prevención, mitigación de riesgos y atención frente a la violencia basada en género.
Fondos para mantener los servicios
La organización señaló que la continuidad de la atención cobra especial importancia cuando las familias dejan los campamentos y se trasladan a otros alojamientos, debido a que pueden perder contacto con los equipos que las acompañaban y enfrentar mayores dificultades para acceder a servicios.

Desde julio, al menos 520 funcionarios y actores institucionales, incluidos trabajadores del Idenna, Consejos de Protección y Defensorías de Niños, Niñas y Adolescentes, han recibido capacitación y acompañamiento técnico en primeros auxilios psicológicos y protección de la niñez y adolescencia en emergencias.
Estas acciones buscan fortalecer la detección temprana de riesgos, la prevención y atención de la violencia y la coordinación entre los servicios locales y las comunidades afectadas.
Unicef indicó que mantiene una estrategia comunitaria para fortalecer las redes locales de protección y su coordinación con las instituciones. Sin embargo, advirtió que requiere financiamiento para garantizar personal especializado, equipos móviles, espacios comunitarios seguros y seguimiento individual.
Actualmente existe una brecha de 3,78 millones de dólares, equivalente al 53 % de los fondos requeridos para protección de la niñez y violencia basada en género en emergencias.
La organización hizo un llamado a garantizar una financiación oportuna y sostenida para que los niños, adolescentes y sus familias puedan continuar recibiendo apoyo emocional y protección en las comunidades donde viven.
[Fuente: El Diario]
