Venezuela: El 68% de las familias vive en la indigencia

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La recuperación económica de Venezuela sigue mostrando signos de fragilidad y resulta insuficiente para revertir el rumbo de una crisis social que se prolonga desde hace más de una década. Según la última encuesta nacional sobre condiciones de vida, realizada por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), el 68,5% de las familias venezolanas aún viven en la pobreza, mientras que el 31,7% se encuentran en situación de pobreza extrema, con ingresos insuficientes incluso para garantizar el acceso regular a los alimentos.

Profundas desigualdades y graves deficiencias estructurales

Aunque algunos indicadores macroeconómicos muestran una leve mejoría respecto a los años más difíciles de la crisis, el país sudamericano sigue marcado por profundas desigualdades y graves deficiencias estructurales. La pobreza —que abarca no solo los ingresos, sino también el acceso a la educación, la salud, la vivienda, los servicios públicos y el empleo— afecta a más de la mitad de la población, comprometiendo el bienestar colectivo y la posibilidad de una verdadera recuperación social.

La economía venezolana sufrió una larga recesión entre 2014 y 2022, durante la cual el producto interno bruto se contrajo aproximadamente un 80%, acompañada de un devastador período de hiperinflación que erosionó los salarios, los ahorros y el poder adquisitivo. Si bien la inflación se ha desacelerado en los últimos años y algunos sectores han experimentado un crecimiento moderado, millones de ciudadanos siguen viviendo en condiciones extremadamente precarias.

Dónde son más evidentes las dificultades

Las dificultades son particularmente evidentes en los servicios esenciales. El acceso a la educación sigue gravemente comprometido: aproximadamente 1,2 millones de niños y adolescentes no asisten a la escuela, mientras que muchas escuelas carecen de comedores en funcionamiento o de infraestructura adecuada. El sistema de salud también sufre una escasez crónica de personal, medicamentos y equipos. A esto se suman los frecuentes cortes de energía y la escasez de agua potable: solo una pequeña parte de la población disfruta de un suministro continuo de electricidad y agua en sus hogares.

En el ámbito político y económico, la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien reemplazó a Nicolás Maduro tras su captura por Estados Unidos el 3 de enero de 2026 en Caracas, anunció un aumento del llamado «ingreso mínimo global» para los trabajadores, elevándolo a 240 dólares mensuales. Sin embargo, según numerosos analistas y economistas, esta cifra dista mucho de los aproximadamente 700 dólares necesarios para cubrir el costo de una canasta básica de alimentos para una familia de cinco personas.