Como cada miércoles santo, miles de caraqueños se preparan para acompañar a la imagen del Nazareno de San Pablo en una icónica y tradicional procesión que este año llega a su 351° aniversario.
Se trata de la devoción popular más importante de la capital venezolana: una imagen de Cristo sufriente, que recorre las calles caraqueñas, partiendo desde la Basílica de Santa Teresa en el centro de la ciudad, vestido de púrpura y rodeado de fieles que le piden favores que luego “pagan” ofreciéndole velas y orquídeas, la flor nacional.
En una conversación con ACI Prensa, Vanessa Rodríguez, coordinadora de la Cofradía del Nazareno de San Pablo, aseguró que “en medio de las dificultades del país, de nuestra vida y del día a día, es Él quien carga con nuestros dolores”, especialmente cada miércoles santo.
La imagen está hecha en madera de pino de Flandes, un tipo de madera que no se encuentra en Venezuela, según explicó Gabino Matos, asesor patrimonial de bienes muebles de la Arquidiócesis de Caracas, en una entrevista concedida a ACI Prensa en 2024.

Esto confirmaría, según el experto, que el Nazareno fue tallado en España, probablemente por el escultor Felipe de Rivas, de la escuela sevillana de Martínez Montañés. Cuenta la tradición popular que, al terminar su obra, el escultor se paró frente a ella para admirarla y escuchó una voz proveniente de la escultura que le dijo: “¿Dónde me viste que me has hecho tan perfecto?”. Impresionado, el artista cayó al suelo y murió.
Las orquídeas que adornan la imagen, que se cuentan de a miles, son donadas anualmente por los fieles de todo el país. Esto, según Rodríguez, es una demostración “de que no solo el pueblo caraqueño está a sus pies, sino que también el de toda Venezuela”, que busca venerar esta imagen del Señor con la cruz a cuestas por medio de su flor nacional.
La fama del Nazareno de San Pablo creció exponencialmente a finales del siglo XVII, cuando una epidemia de vómito negro azotó a Caracas, cobrando la vida de muchas personas.
Entonces, el P. Mohedano, párroco del antiguo templo de San Pablo el Ermitaño, que antiguamente resguardaba la imagen (de allí viene su nombre), propuso sacar en procesión al Nazareno para pedir el fin de la peste.

A pocas cuadras de la iglesia, la cruz de la imagen se enredó con un limonero, que dejó caer sus frutos. Esto fue interpretado por la feligresía como una señal divina. Entonces, prepararon zumo con los limones y se lo dieron de beber a los enfermos, que se curaron rápidamente, poniendo así fin a la epidemia.
Este año la procesión será encabezada por Mons. Raúl Biord, Arzobispo de Caracas, quién también celebró la Santa Misa a las 5:00 de la tarde (hora venezolana).
