A partir del 7 de octubre el Papa León XIV convocó a los jefes y representantes de las iglesias orientales, conferencias episcopales, a estudiosos y testimonios de amor y vida, a una serie de jornadas denominada «Diez años de Amoris Laetitia: Proclamando el Evangelio con las familias hoy»; el objetivo planteado fue el de confrontar ideas y buscar soluciones ante las dificultades que viven las familias y los jóvenes en la actualidad.
Durante una sesión informativa realizada en la Sala Stampa de la Santa Sede, los ponentes transmitieron a los presentes sus aprendizajes y reflexiones en relación a la exhortación apostólica del Papa Francisco, Amoris Laetitia, y las complicaciones que afligen a las familias y a los matrimonios en medio de un mundo que aprehendió la tecnología como parte esencial de sus vidas.
En tal sentido, el presbítero Giacomo Costa, quien presta su servicio como asesor de la Secretaría General del Sínodo, relató que «la digitalización influye en la forma en la que se construyen lazos afectivos y se pasa el tiempo en familia -por ello- hay hogares donde se prohíbe el uso del teléfono celular duante las cenas».
Sin embargo, el sacerdote no descartó las ventajas que conlleva el incremento de los instrumentos digitales en la vida cotidiana, como es el caso de facilitar los medios de comunicación entre las familias que se separan a causa de la migración. Es así, que recordó a los asistentes que este debe ser un tema prominente que requiere análisis y la búsqueda de propuestas, no en beneficio de las familias, sino también para las nuevas generaciones de sacerdotes y religiosos, quienes pueden difundir el amor de Dios una forma novedosa y actual.
Llevar la fe a todos los rincones
La migración de las personas a lo largo del planeta no sólo contribuye a un crisol de culturas y experiencias, sino que también se convierte en un medio para llevar la fe a todos los rincones del mundo; por este motivo, Costa admitió que es fundamental que “los jóvenes y los adultos estén preparados para vivir en otros países y en otras comunidades; basándose en las experiencias que vivieron en familia”.
El variopinto grupo que presidía en el palco la rueda de prensa, entre quienes se encontraba un patriarca egipcio, un cardenal indio, un obispo australiano, un experto francés, una teóloga argentina y un matrimonio de Filipinas, fue el ejemplo claro de cómo la fe construye puentes y difumina las fronteras.
Es así, que las jornadas de encuentro resultaron para ellos una oportunidad de intercambio y colaboración, que dejaron de antepuesto el hecho de que, frente a los cambios y desafíos actuales, en vez de hacer débiles a las personas, la multiculturalidad enriquece la sociedad y Dios se hace presente en ese intercambio.
Una misión clara para fortalecer la Iglesia
Acompañar y comprender, fueron los dos verbos que utilizó el presbítero genovés para resumir la mision de la Iglesia tras los últimos días de encuentro; ambas acciones no deben provocar miedo, ni presión, en los jóvenes, al contrario, deben proponer «la belleza del matrimonio»; para ello, reiteró el padre Costa,«debemos dedidar tiempo a la preparación de los sacerdotes -en relación al- acompañamiento de las familias y el matrimonio».
A partir de esta premisa, Costa enfatizó que se requiere estar atento y dispuesto a escuchar a las personas y brindar un acompañamiento especial a las personas que han sido víctimas de abuso, a fin de «demostrar que existe la posibilidad de acercarse a un amor profundo».
Sanadores heridos en busca de curar el pasado
Por su parte, la teólogo argentina María Marcela Mazzini, comentó para Vatican News – Radio Vaticana, aseveró que el primer paso para cultivar los frutos de un matrimonio y una familia que crece en el amor de Dios, es «sanar las historias heridas […] no tenemos que hacerlo solos, ni solas, creo que una comunidad acogedora y empática puede ayudarnos mucho».
Así mismo, la vicedecana de la Pontificia Universidad Católica Argentina -UCA-, recomendó que, para que exista una transformación verdadera en los jóvenes, «primeramente nos tenemos que acercar y escuchar», para ella, no se trata de acorralar a las personas y obligarlas a adherirse a las propuestas de la Iglesia, sino que, por el contrario, la estrategia se debe enfocar en comprender y empatizar con los demás.
Mazzini aseveró también que la Iglesia escucha a los jóvenes y reconoció que tiene en cuenta que «es muy difícil ser joven hoy -dado que- las cosas no están claras. Existe la tentación […] de aferrarse a las cosas del pasado […]. Es difícil pedirle a unos jóvenes que vienen de familia heridas, donde hay matrimonios rotos, que quieran casarse» por tanto, aconsejó mantenerse apegado a la fe en Jesús para superar estas dificultades.
Informe final
Para concluir la rueda de prensa, fue anunciada la creación de una comisión, constituida por un representante de cada continente, «haciendo todo lo posible por lograrlo, y procurar que hubiera una familia en el grupo», indicó el presbítero Costa. La comisión tendrá el propósito de realizar una síntesis que incluirá las propuestas y reflexiones logradas tras los encuentros.
[Fuente: Vatican News]
