El Papa: El derecho canónico debe reflejar la imagen de la Iglesia

Destacadas Papa

“Después de 150 años, su Facultad puede mirar al futuro con confianza en Dios y en el gran legado que ha recibido. Así, siguiendo los pasos de quienes les precedieron, podrán seguir dando los frutos de la doctrina, el conocimiento y la santidad de vida que el Señor y la Iglesia esperan de ustedes”, con estas palabras el Papa León XIV alentó a los participantes en el Congreso Internacional con motivo del 150 aniversario de la Facultad de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad Gregoriana, a quienes recibió en audiencia la mañana de este viernes, 23 de octubre, en la Sala Clementina del Vaticano.

Una larga tradición de estudio y enseñanza

Al inicio de sus saludos a los participantes en este Congreso Internacional, el Santo Padre recorrió brevemente la historia de los estudios de derecho canónico en este Ateneo Pontificio instituido el 16 de agosto de 1876, por orden del Beato Pío IX.

“Esto marcó la culminación de una larga tradición de estudio y enseñanza del derecho canónico, que había acompañado la historia del Colegio Romano y la Compañía de Jesús”.

Un hilo conductor que une a generaciones

De hecho, afirmó el Pontífice, la fecha en que celebramos el 150 aniversario representa un hito fundamental en una historia que comenzó hace siglos, gracias a la cual la enseñanza del derecho canónico ya había desarrollado su propia tradición académica, mediante la contribución de numerosas figuras que otorgaron prestigio a la Facultad y contribuyeron significativamente al desarrollo del derecho canónico.

“Estos, constituyen una especie de hilo conductor que une a las generaciones y que aún hoy ofrece un valioso legado científico y eclesial”.

Non multa, sed multum

En este sentido, el Obispo de Roma recordó que, esta Facultad, al igual que la Universidad de la que forma parte, es una obra apostólica de la Compañía de Jesús. Por lo tanto, participa de la espiritualidad que tiene su origen en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola y que, entre sus características, incluye la que se resume en la expresión: Non multa, sed multum.

“Es decir, lo importante no es saber mucho, sino penetrar profundamente en la realidad, comprenderla e interiorizarla. Así, San Ignacio escribe: «No es mucho conocimiento lo que sacia y satisface el alma, sino más bien sentir y saborear las cosas interiormente»”.

El derecho debe reflejar la imagen de la Iglesia

No sorprende, por tanto, que este enfoque espiritual resuene con la manera en que su Facultad concibe la enseñanza del Derecho Canónico, observa el Papa. El objetivo, de hecho, es, más allá de conocer las normas apropiadas para regular la vida eclesial, formar personas con un sentido eclesial del iustum, adquirido mediante el estudio cuidadoso de las fuentes, la tradición canónica y los principios teológicos que iluminan la norma.

“Esto es posible cuando el estudio del Derecho Canónico se realiza a la luz del misterio de la Iglesia, como lo ilustra el Concilio Vaticano II en la Constitución Dogmática Lumen Gentium. Si bien es cierto, como escribió san Juan Pablo II en la Constitución Apostólica Sacrae Disciplinae Leges (25 de enero de 1983), con la que promulgó el Código de Derecho Canónico para la Iglesia Latina, que «es imposible traducir perfectamente la imagen de la Iglesia al lenguaje “canónico”», el derecho canónico debe, no obstante, reflejarla”.

El bien de la persona y el de la comunidad eclesial

Para el Pontífice, el derecho cumple una función esencial al salvaguardar la comunión eclesial y, por lo tanto, es «sumamente necesario para la Iglesia» y tiene como propósito «crear tal orden en la sociedad eclesial que, al otorgar primacía al amor, la gracia y el carisma, facilite […] su desarrollo orgánico».

“El bien de la persona y el de la comunidad eclesial, de hecho, no pueden existir independientemente el uno del otro”.

«Ordinata dilectio est iustitia»

Por ello, el Santo Padre recordó que, el programa de estudios de su Facultad afirma: «El derecho canónico debe tender siempre al bien sobrenatural de los creyentes y a la edificación de la comunión eclesial».

“Los exhorto a trabajar fielmente conforme a este propósito, es decir, por el bien sobrenatural de las personas, que se alcanza mediante la búsqueda de la verdadera justicia, jamás separada en la Iglesia de la verdad y la misericordia. San Agustín lo expresa con una fórmula muy apreciada en la tradición cristiana: «Ordinata dilectio est iustitia»”.

Una experiencia viva de la Iglesia universal

Finalmente, el Papa León XIV destacó una última característica de esta Facultad que se encuentra en los Estatutos: «reconoce su papel especial al servicio de la misión petrina. Por ello, en su enseñanza, es fiel al Magisterio de la Iglesia y da prioridad al servicio que sus profesores prestan a la Sede Apostólica».

“Los invito, pues, a ofrecer a sus alumnos una experiencia viva de la Iglesia universal, que encuentra en el Obispo de Roma el principio y fundamento perpetuo y visible de la unidad. Los estudiantes —clérigos, consagrados y laicos— que vienen de diversas partes del mundo a estudiar en Roma deben experimentar, incluso durante su vida universitaria, que la Iglesia es una comunión universal. Al regresar a sus respectivas Iglesias, deben llevar consigo esta experiencia como un tesoro para compartir, poniéndola al servicio de sus comunidades”.

[Fuente: Vatican News]