Episcopado mexicano: «La responsabilidad de comunicar nos une a todos»

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Este 22 de octubre inició el Jubileo de la Pastoral de la Comunicación, que conmemora el quincuagésimo aniversario de la Conferencia Episcopal para la Comunicación -Cepcom- con el objetivo de ser fieles a la misión de comunicar responsablemente.

Es por este motivo, que los obispos mexicanos aseguraron, en un comunicado dirigido a los periodistas y comunicadores, que «tanto la Iglesia como los profesionales de la comunicación, tenemos una responsabilidad frente a las personas y la sociedad. Desde nuestras distintas misiones y convicciones, buscamos comunicar la verdad, promover la dignidad humana y contribuir a una convivencia más justa y pacífica».

Así mismo, los prelados reconocieron que ejercer la labor comunicativa en el país norteamericano no resulta sencillo, debido a «la violencia contra periodistas, la inseguridad, la censura, la desinformación y la polarización», motivos que consideraron «que afectan no solamente a quienes ejercen el periodismo, sino a toda la sociedad».

Los principales desafíos

Tras el análisis y diagnóstico realizado por la Cepcom, en colaboración con los participantes del XXXIII Encuentro Nacional de Pastoral de la Comunicación, los obispos detallaron cinco desafíos que deben ser atendidos de forma apremiante:

«Primero: recuperar la identidad y la misión de la comunicación. Necesitamos comprender que comunicar no es solamente transmitir información, sino construir relaciones, generar confianza y favorecer el encuentro entre las personas.

Segundo: fortalecer la formación y la profesionalización. Reconocemos la necesidad de preparar mejor a nuestros comunicadores, tanto en su formación humana y espiritual como en sus capacidades profesionales, especialmente ante los nuevos lenguajes digitales y el desarrollo de la inteligencia artificial.

Tercero: superar el individualismo y aprender a trabajar juntos. Necesitamos escucharnos más, compartir experiencias, coordinar esfuerzos y reconocer que la comunicación no debe depender de protagonismos personales.

Cuarto: mejorar nuestra organización y planeación. La comunicación requiere proyectos, estructuras, responsabilidades y procesos que permitan dar continuidad a los esfuerzos.

Y quinto: fortalecer los recursos humanos, técnicos y económicos. Reconocemos que muchas de nuestras oficinas y equipos trabajan con presupuestos limitados, personal insuficiente y recursos que dificultan su labor.

Estos desafíos nos permiten reconocer nuestras fortalezas, pero también nuestras limitaciones».

Iniciativas en favor de la comunicación mexicana

En consecuencia, la Conferencia Episcopal detalló una serie de acciones que permitirán promover una comunicación colaborativa y responsable, que se pueden impulsar en conjunto con las diócesis, los medios de comunicación y las instituciones de educación superior.

Entre las iniciativas que recoge el documento, se destacó la apertura de espacios de reflexión donde se aborden temas como «la seguridad de los periodistas, la violencia, la censura y los obstáculos que enfrenta el ejercicio profesional de la comunicación». De igual forma, los obispos plantearon la creación de «jornadas de diálogo y escucha entre comunicadores».

En este sentido, añadieron que «brindar reconocimiento al servicio social de los comunicadores» y «promover historias que construyen esperanza» son acciones fructíferas para la creación de una sociedad más solidaria y colaborativa.

Por último, enfatizaron que es menester «impulsar un compromiso compartido por una comunicación responsable» a fin de «promover la reflexión ética sobre la verdad, el respeto a las diferencias, la dignidad humana y el uso responsable de las nuevas tecnologías, particularmente de la inteligencia artificial».

Caminar juntos con respeto y transparencia

Finalmente, la Comisión Episcopal exhortó a los comunicadores y a la misma Iglesia a construir una relación «sobre el respeto, la transparencia, la confianza y el reconocimiento de nuestras respectivas responsabilidades».

«Una comunicación que no escucha termina alejándose de las personas. Una comunicación que renuncia a la verdad pierde su credibilidad. Y una comunicación que incita el odio daña la sana convivencia y la democracia»

[Fuente: Vatican News]