Este lunes 26 de octubre de 2026, Venezuela conmemora el 162.º aniversario del nacimiento de San José Gregorio Hernández Cisneros, coincidiendo con la fecha dispuesta para celebrar su Fiesta Litúrgica, a un año de su proclamación oficial como santo por la Iglesia Católica.
La comunidad de Isnotú, su tierra natal, se consolida como epicentro de fe y testimonio cívico para el país, con una serie de actividades.
A las 10:30 a.m. en el Santuario Diocesano Niño Jesús de Isnotú se celebrará Santa Misa presidida por monseñor José Magdaleno Álvarez (obispo de Guasdualito y exrector del santuario), junto al clero trujillano encabezado por monseñor José Trinidad Fernández Ángulo.
Previo a ello, se realizó desde horas tempranas la tradicional peregrinación, en su edición número 28, de más de 12 kilómetros, desde Valera hasta el pueblo natal del santo.
En Caracas, en el Santuario Arquidiocesano de La Candelaria, donde reposan los restos del también llamado «médico de los pobres», se celebrarán seis misas: 8:00a.m., 9:00a.m., 10:00a.m., 12:00 m., 3:00 p.m. y 6:00 p.m. Posteriormente se realizará una procesión desde el templo hasta el centro de la ciudad, con paradas en la Casa Madre de las Siervas de Jesús y la Plaza Bolívar.
Sobre José Gregorio Hernández
José Gregorio Hernández Cisneros (Isnotú, Trujillo, 26 de octubre de 1864 – Caracas, 29 de junio de 1919) también conocido como San José Gregorio Hernández Cisneros fue un médico, científico, profesor, filántropo católico y franciscano seglar venezolano.
La trayectoria del venerable médico trujillano representa un faro para la juventud. Tras trasladarse a la capital para completar su formación, egresó con los máximos honores de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Su notable perfil intelectual —que incluyó el dominio de cinco idiomas y la pasión por el arte y las humanidades— reafirma que la excelencia académica alcanza su verdadera dimensión al vincularse con la solidaridad y el servicio social.
El domingo 29 de junio de1919, una vez cumplidos sus habituales deberes religiosos y profesionales, murió después de ser atropellado por un vehículo en la esquina de Amadores, ubicada en el sector La Pastora, Caracas. Un golpe seco contra la acera le ocasionó una fractura de cráneo que terminó con la vida de uno de los venezolanos más admirados. La repentina noticia sorprendió a la sociedad caraqueña y de diversos lugares del país, aglutinando en sus exequias a decenas de miles de ciudadanos; como dijeran algunos, fue un día de luto para la ciencia y la patria.
Como exponente de la santidad en la vida cotidiana, el Dr. Hernández unió el rigor científico con la devoción cívica. Pionero en la introducción del microscopio y en la creación de la cátedra de bacteriología en el país, demostró que el conocimiento científico y los principios éticos se complementan en la construcción del bienestar colectivo.
Su ejercicio profesional destacó por la atención equitativa y desinteresada hacia todos los sectores sociales, brindando apoyo médico y económico constante a las poblaciones más vulnerables.
A doce meses de su elevación a los altares, el tributo a su memoria invita a asimilar su legado moral en el día a día. Asumir sus virtudes como guía implica promover la disciplina, la integridad y el trabajo comprometido para el desarrollo próspero del estado Trujillo y de toda Venezuela.
[Con información de Notitarde]