La fe de los larenses se renueva con la presencia de su patrona en las calles. La sagrada imagen de la Divina Pastora continúa su cronograma de visitas por los rincones de la ciudad, esta vez con una estética que se adapta al calendario de la Iglesia Católica. En sus más recientes apariciones, la «Pastora de las Almas» ha lucido un atuendo en tonalidades beige y morado, colores que representan la penitencia y la preparación espiritual.



El traje destaca por sus delicados bordados realizados a mano, una muestra del talento y la devoción de quienes dedican meses de trabajo a confeccionar los vestidos de la Virgen. Estos detalles resaltan el vínculo afectivo entre el pueblo y su guía espiritual, convirtiendo cada parada de la imagen en un punto de encuentro para la oración y la entrega.
Su presencia en las comunidades coincide con el tiempo de Cuaresma, un periodo que el clero local ha definido como una oportunidad para el recogimiento. La visita de la imagen busca invitar a los ciudadanos a una reflexión profunda, disponiendo los corazones para la llegada de la Semana Mayor bajo la premisa bíblica: «desde ahora, me felicitarán todas las generaciones«.
[Fuente: Diario El Impulso]
