La solidaridad misionera continúa haciéndose presente en medio de la emergencia provocada por el terremoto que afectó a varias regiones del país. Un equipo de voluntarios de la diócesis de Trujillo se trasladó hasta Caracas para colaborar en las labores de asistencia humanitaria y acompañamiento espiritual a las familias damnificadas, reafirmando que la misión de la Iglesia también se expresa en la cercanía con quienes más sufren.
La iniciativa, reunió a jóvenes misioneros que, durante varios días, han recorrido distintos sectores llevando alimentos, insumos de primera necesidad, consuelo y la Palabra de Dios a las comunidades afectadas.
La misión de los misioneros de Trujillo comienza con el encuentro
El equipo llegó a Caracas con un camión cargado de ayuda humanitaria destinada a las familias damnificadas. Durante la primera jornada, los voluntarios visitaron el sector de La Pastora, donde compartieron momentos de oración y cercanía con las personas afectadas, además de distribuir los insumos recolectados.
Posteriormente, la misión continuó en los hospitales Domingo Luciani y Pérez Carreño, donde los misioneros acompañaron tanto a pacientes como al personal de salud, ofreciendo una palabra de esperanza en medio de la emergencia.
«La misión en estos momentos no consiste únicamente en entregar alimentos o medicinas; también es escuchar, abrazar, orar y recordar a cada persona que Dios permanece junto a ella», expresó Leonardo Estrada, coordinador de Infancia Misionera en la diócesis de Trujillo.
Una Iglesia que acompaña en medio del dolor y la dificultad
Durante el segundo día de servicio, los voluntarios se trasladaron al Parque del Oeste, uno de los principales centros de refugio habilitados para atender a las personas afectadas por el sismo, donde permanecen albergadas cerca de 5.000 personas, entre ellas un gran número de niños y adolescentes.
Aunque reconocen la dureza de la situación, los misioneros destacan que la experiencia también ha permitido contemplar numerosos signos de esperanza.
«La tristeza es evidente, pero también lo es la misericordia de Dios manifestada en tantos voluntarios que han llegado desde distintos lugares del país para servir con generosidad y sin descanso»
La misión contó además con el acompañamiento de la Hna. María Elena Ángel, de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, y de miembros de la Familia Salesiana, entre ellos el diácono Rafael Guanchez, quienes han colaborado en las distintas jornadas de atención.
Jóvenes y misioneros de Trujillo que responden al llamado de la misión
Entre los voluntarios provenientes de la diócesis de Trujillo participaron Silvana Altuve y Luisana Altuve, responsables del servicio de Jovenmisión en la diócesis, así como Ángel Albert Delgado, integrante de la Estación Juvenil Domingo Savio.
Tras concluir las labores in Caracas, el grupo extendió su misión hacia La Guaira, donde continuó brindando apoyo a las comunidades más afectadas antes de regresar a Trujillo.
La oración también sostiene la acción de los misioneros de Trujillo
Los misioneros hicieron un llamado a toda la Iglesia venezolana para acompañar esta emergencia no solo con ayuda material, sino también mediante una intensa cadena de oración.
«Hemos visto rescatistas, médicos y voluntarios profundamente afectados por todo lo que les ha tocado vivir. Ellos también necesitan sentir que la Iglesia ora por ellos y los acompaña. La oración es una forma concreta de sostener esta misión.»
Asimismo, invitaron a las diócesis del país a mantener el envío organizado y constante de ayuda humanitaria, recordando que la reconstrucción de las comunidades afectadas será un proceso que se extenderá durante los próximos meses.
«Confiamos en que Dios levantará a Venezuela. Esta experiencia nos recuerda que somos un solo pueblo y que, cuando caminamos unidos, podemos reconstruir no solo nuestras ciudades, sino también nuestros corazones. Hoy más que nunca la misión nos invita a encontrarnos como hermanos y a hacer visible el amor de Cristo allí donde más se necesita.»
[Fuente: Medios CEV]
