“Sigamos caminando juntos más allá de las tradiciones, las culturas, las religiones y los continentes, como portadores de paz y esperanza para nuestro mundo herido”. Y respondamos a la invitación del Papa León XIV en su primera encíclica, Magnifica humanitas: “cuando la dignidad de los hermanos se ve desfigurada, cuando la política no responde a los dramas de la humanidad, cuando la economía se vuelve contra la persona o la ciencia traspasa los límites de su método, la Iglesia -junto con las demás confesiones cristianas y los creyentes de otras religiones- debe hacer oír su voz no para dominar, sino para servir a la comunión” (n.º 27). El cardenal George Jacob Koovakad, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, concluyó su intervención con este llamamiento. Su discurso fue el eje central del encuentro interreligioso “Diálogo en la diversidad, camino compartido hacia la fraternidad”, que tuvo lugar este jueves 10 de septiembre en el Salón Dorado del Teatro Colón de Buenos Aires (Argentina), a partir de las 10:00, hora local (las 15:00 en Italia). Esta es su primera intervención pública durante su visita a la capital argentina, del 9 al 14 de septiembre.
La religión fortalece las relaciones
En el encuentro, inaugurado por el jefe de gobierno (es decir, el alcalde) de la capital argentina, Jorge Macri, participaron cerca de sesenta representantes de diversas comunidades religiosas locales. Tras la intervención del cardenal, hubo un intercambio de ideas entre los participantes, moderado por María del Pilar Bosca, directora general de Cultos. El cardenal Koovakad subrayó que “la religión, en su esencia, habla de conexión” y que, por tanto, cuando se vive con autenticidad, “fortalece las relaciones y ayuda a las sociedades a prosperar. ¡Y qué urgente es hoy reafirmar el valor de las relaciones humanas auténticas, relaciones que se oponen a la división, a la polarización y a la indiferencia!”.
La llamada a tender puentes y educar para la paz
El fin último, recordó el prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, es la paz, “tema central” del pontificado de León XIV, que “no es una promesa abstracta. Es una misión concreta”, un acto de amor “que debe realizarse cada día y en todas partes”. Por ello, subrayó, “estamos llamados a ser líderes que construyen puentes y educan para la paz en nuestras familias y comunidades; hombres y mujeres que promueven y viven el diálogo interreligioso y ecuménico; que cuidan la creación como nuestra Casa Común; que defienden la vida y la dignidad de cada persona, y protegen de manera particular a los más vulnerables; que trabajan por la libertad religiosa, la no discriminación y una cultura del encuentro”. Un servicio, a menudo silencioso, pero perseverante y valiente, que “es ya una forma concreta de construir esa paz desarmada y desarmante” de la que habla el Papa.
El Papa Francisco y el deseo de una auténtica fraternidad humana
Ser personas de diálogo, reiteró el cardenal indio, “significa permanecer profundamente arraigados en nuestras tradiciones de fe, cultivando al mismo tiempo la apertura, la escucha atenta y el respeto hacia quienes provienen de contextos diferentes, poniendo siempre en el centro a la persona humana, la dignidad humana y nuestra naturaleza relacional y comunitaria”. En su Argentina, Koovakad recordó al Papa Francisco, a quien tuvo la “alegría” de acompañar de cerca, como un hombre “capaz de construir relaciones y cuyo gran deseo era construir una auténtica fraternidad humana”. El objetivo del encuentro era “fomentar la fraternidad y el diálogo como vías para consolidar nuevos vínculos de respeto mutuo que sirvan, al mismo tiempo, de terreno fértil para que florezca la paz”. La estabilidad y la paz, nos recuerda León XIV, no se construyen “mediante amenazas mutuas o armas que siembran destrucción y muerte, sino únicamente a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable”.
Etapas para avanzar en el diálogo interreligioso
Para consolidar la fraternidad, continuó el cardenal, debemos reconocer que somos “hijos e hijas de un mismo Padre”, que poseemos una igual dignidad humana y que, como humanidad, compartimos “una aspiración universal a la paz”, pero también debemos reconocer que la multiplicación de acuerdos ratificados mediante compromisos firmados es un camino que, por sí solo, no ha dado muchos resultados, pues lo que se necesita es la voluntad de dialogar sin prejuicios ni menosprecio. Para avanzar en el diálogo interreligioso, propone Koovakad, es necesario “reconocer al otro como un igual en la diferencia”, algo que “requiere una mente abierta” y la “capacidad de escuchar sin prejuicios”. Para “humanizar a la humanidad”, el punto de partida es reconocer al otro como “prójimo”, reconociendo también los valores compartidos que “facilitan el acercamiento”, con el fin de “compartir conocimientos y experiencias, enriquecernos mutuamente y asumir compromisos comunes por el bien de todos”.
Los grupos interreligiosos de convivencia, una escuela de diálogo
Como propuestas prácticas concretas, el prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso destacó la importancia de los “grupos interreligiosos de convivencia, que se convierten en ‘escuelas de diálogo convival’ y se transforman en ‘cenáculos de fraternidad’, donde se vive la alegría de la fe en un Padre que nos hace hermanos y se renueva el compromiso con la paz”. E invitó a hablar de un diálogo interreligioso que sea “desarmado y desarmante”, extensión de la paz enseñada por el Papa León. Un diálogo “desarmado” porque comienza “con el desarme del propio corazón, vaciándolo de condicionamientos discriminatorios, rechazando imposiciones y renunciando al conflicto para abrirse al intercambio fraterno”. Y un diálogo “desarmante” porque quienes participan en él “dejan de lado la agresividad y la confrontación, eligiendo en su lugar la mansedumbre, la prudencia y la escucha, sustituyendo así la enemistad por la amistad fraterna”.
El crecimiento del diálogo interreligioso en Argentina
Por último, Koovakad habló del diálogo interreligioso en Argentina, donde el proceso lleva décadas activo, con algunas iniciativas que se remontan a antes del Concilio Vaticano II, que propició posteriormente un mayor compromiso. Hoy en día, recordó, “numerosas diócesis cuentan con áreas dedicadas a este tema; la Conferencia Episcopal Argentina ofrece cursos de formación, existen diversos centros de capacitación y se organizan seminarios con frecuencia; las universidades católicas participan activamente en este campo y, sin duda, también hay una gran actividad en las redes sociales”.
En 2002, la intervención conjunta para la Ley de Educación
El cardenal destacó momentos fundamentales, como la intervención conjunta en 2002 de diez diferentes e importantes tradiciones religiosas presentes en Argentina, convocadas por la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal, en el debate público sobre la Ley de educación nacional. Un ejemplo, como la participación del jefe de gobierno de Buenos Aires en el encuentro, de que “mediante una convivencia cordial, los problemas que hacen difícil la vida en común pueden resolverse progresivamente”. Hoy en día, la multiplicación de grupos interreligiosos en Argentina genera grandes esperanzas. Para el Dicasterio, será de gran ayuda para su misión “conocer sus desafíos, sus buenas prácticas y sus ideas para promover y enriquecer el diálogo entre las diversas tradiciones religiosas”.
[Fuente: Vatican News]
