Una comisión de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN, por sus siglas en inglés) visitó la diócesis de Puerto Cabello, en Venezuela, para evaluar los daños ocasionados por el doble terremoto que golpeó el país el pasado 24 de junio y que deja, según las últimas cifras oficiales, más de 6.300 fallecidos.
El obispo local, Mons. José Antonio Da Conceição, acompañó a la delegación de ACN. Estuvieron presentes en la parroquia Nuestra Señora de la Caridad que, según la diócesis, fue el templo que recibió más daños en su estructura.
Además, visitaron la Catedral de San José, el santuario de Nuestra Señora del Rosario, la Curia Episcopal, el santuario Santo Cristo de la Salud, Santa Rosa de Lima, el Centro Diocesano Monseñor William Guerra y la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe.
“A lo largo del recorrido los especialistas pudieron observar los daños que presentaron en la estructura las parroquias de nuestra Diócesis, de igual manera, tuvieron la oportunidad de conversar con los sacerdotes de las parroquias afectadas con el fin de darles una explicación de cómo proceder en estos casos”, explicó la diócesis de Puerto Cabello.
Atención a los niños afectados por los terremotos
Las Obras Misionales Pontificias de Venezuela (OMP Venezuela) aseguraron que continúan acompañando a las familias afectadas por los terremotos, especialmente a los niños que se vieron obligados a abandonar sus hogares para pasar a vivir en campamentos improvisados.
La organización señaló que llevan adelante “jornadas de acompañamiento psicoemocional, psicosocial y educativo” para los más pequeños, quienes “enfrentan las consecuencias de una emergencia que ha transformado profundamente la vida de sus familias”.
Este acompañamiento se desarrolla principalmente en centros educativos de Caracas, desde donde las OMP Venezuela “han generado espacios de escucha, recreación y formación”.
La organización asegura que procura “atender las necesidades que van surgiendo en medio de la emergencia y favorecer un ambiente de mayor seguridad y confianza para las familias”, teniendo siempre presente que la atención “no se limita a necesidades materiales”.
“La misión también se hace presente en medio de una emergencia, acompañando, escuchando, educando y ayudando a reconstruir la esperanza”, concluyó la organización.
[Fuente: ACI Prensa]
