La respuesta de la Iglesia en Venezuela luego de los terremotos: “Permanecer junto al que sufre”

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Después de un mes de los devastadores terremotos en Venezuela, la Iglesia Católica se preocupa por “permanecer junto al que sufre”, según aseguró el P. Ricardo Guillén, vicario episcopal de pastoral de la Arquidiócesis de Caracas.

El sacerdote explicó, en una entrevista con la Oficina de Prensa arquidiocesana, cómo “la presencia física, la escucha activa y la caridad organizada” han sido los ejes de la respuesta eclesial frente a la tragedia que cobró la vida de miles de personas y que afectó gravemente a otras decenas de miles.

“Nuestra prioridad inmediata fue estar allí donde el dolor era más agudo; hicimos acto de presencia y compartimos de cerca la vulnerabilidad de nuestra gente”, dijo.

Desde las primeras horas posteriores a los terremotos, continuó el vicario episcopal, la Iglesia comprendió que el acompañamiento “no podía darse a la distancia”, sino que “requería estar físicamente en los espacios de mayor incertidumbre para sostener a quienes lo habían perdido todo”.

“Por esta razón, nos desplegamos directamente en las áreas más críticas de la emergencia”, añadió. Desde la zona cero, el personal consagrado y el voluntariado laico evaluaron la magnitud del desastre, acompañando especialmente a las personas en las morgues “para abrazar y acompañar el doloroso silencio de las familias” y llevando el consuelo de los sacramentos.

“En cada uno de esos lugares, nuestra misión consistió sencillamente en estar presentes, escuchar y no dejar a nadie solo”, añadió el P. Guillén.

“Dios jamás nos abandona”

Luego de destacar “la profunda vocación de servicio y solidaridad” que caracteriza, de manera especial, a las nuevas generaciones de venezolanos, y que ha permitido una enorme respuesta logística ante la emergencia, el vicario episcopal señaló que es precisamente “en la cercanía y la compasión” donde se revela la presencia de Dios en medio de tanto dolor.

Más allá del auxilio material, la “misión fundamental” de la Iglesia Católica fue la de “ser presencia viva del Señor y sostener la fe allí donde el dolor era más profundo”, sin importar las dificultades planteadas por los terremotos. Así, la Iglesia “tuvo que salir a las calles”, convirtiendo plazas, parques y canchas deportivas en “altares a cielo abierto” para las celebraciones religiosas y promoviendo las devociones más populares en Caracas y La Guaira.

“Uno de los servicios más conmovedores fue el acompañamiento en el duelo. Los sacerdotes estuvimos presentes en morgues, hospitales y cementerios de Caracas y La Guaira, sosteniendo a quienes sufrían; a menudo ofreciendo tan solo un abrazo, llorando con el que lloraba, orando juntos o guardando un respetuoso silencio ante la magnitud del dolor”, aseguró el vicario episcopal.

“Llevar la gracia y el cobijo allí donde imperaba el sufrimiento fue la prueba viva de que Dios jamás nos abandona”, agregó.

¿Cuál es la mirada de la Iglesia hacia el futuro?

Desde la Arquidiócesis de Caracas también se impulsaron diversas iniciativas para ayudar emocional y psicológicamente a las víctimas. El P. Guillén hizo énfasis en que “el terremoto dejó huellas muy profundas, pero también puso de manifiesto la inmensa reserva espiritual y solidaria de nuestro pueblo”.

“Esta tragedia, lejos de sumirnos en la desesperanza, se convierte en un llamado urgente a hacer de la fraternidad una forma permanente de vida, orientada al bien común y al reconocimiento de la dignidad de cada persona”, dijo.

El sacerdote comentó que “el verdadero consuelo no requiere de explicaciones ni de grandes discursos”, sino que se manifiesta “en la presencia callada, en la mano extendida, en la escucha atenta que acoge el dolor y en el silencio respetuoso que ayuda a sanar las heridas del alma”.

Los terremotos “dejan profundos aprendizajes” para la Iglesia en Venezuela y ha confrontado a todo el país con “la necesidad urgente de organizarnos mejor ante contingencias de esta magnitud”. En ese sentido, Cáritas debe fortalecerse y convertirse en “una verdadera red de solidaridad capaz de llegar hasta el último rincón” de Venezuela donde existan necesidades.

“En definitiva, este tiempo nos confirma que la fe vivida se autentifica en la caridad y en la entrega efectiva hacia los más vulnerables”, dijo el P. Guillén.

“Por eso, la Iglesia en Caracas reafirma su compromiso irrenunciable de continuar caminando al lado de los afectados. No nos retiramos ahora que concluye la fase inmediata de la emergencia; permaneceremos en el largo camino de la reconstrucción social y en la sanación integral de la vida de nuestra gente”, concluyó.

[Fuente: ACI Prensa]