Libertad de presos políticos entre las peticiones de feligreses al Nazareno

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La fe se elevó este Miércoles Santo, en Valecia, estado Carabobo, entre plegarias que fueron más allá de lo personal. A los pies del Nazareno, cientos de feligreses elevaron una misma súplica: libertad para los presos políticos, paz para Venezuela y un futuro de reconciliación.

“Dios, que salgan los presos políticos y que esté Venezuela mejor que nunca”, pidió Claudia García, un sentir que se multiplicó entre quienes visitaron desde temprano los templos de la Gran Valencia.

Dorian González también elevó su voz. pidió al Nazareno por el país, por la libertad de los presos políticos y por el bienestar colectivo. A su lado, otras familias, con velas encendidas, acompañaban la misma intención: que Venezuela encuentre caminos de paz.

Entre lágrimas, Carmen Durán pidió al Nazareno por la paz mundial y especialmente por Venezuela, mientras agradecía por la salud y por los milagros que, asegura, han marcado su vida.

Nazareno: calles teñidas de morado, fe y promesas cumplidas

Las calles cercanas a las iglesias se transformaron en un río de devoción. Vestimentas moradas, cruces colgadas al pecho y rosarios entrelazados en las manos marcaron el paso lento de los fieles hacia el Nazareno. El humo de las velas encendidas dibujaba una atmósfera solemne, mientras algunos se arrodillaban ante la imagen.

El silencio se rompía por momentos con sollozos. Lágrimas corrían por los rostros de quienes, frente al Nazareno, oraban en voz baja o escuchaban la homilía conmovidos. Cada gesto era una historia: promesas cumplidas, agradecimientos y nuevas peticiones.

Familias completas acudieron al encuentro con el Nazareno. Padres, hijos y abuelos caminaban juntos, muchos vestidos de morado, cumpliendo promesas por la salud o por favores recibidos. En cada paso, la tradición se hacía presente como herencia viva.

Testimonios de fe que atraviesan generaciones

Para muchos, la devoción al Nazareno es una historia que se cuenta en familia y se reafirma con los años.

Carmen Durán relató, entre lágrimas, que su fe nació de un milagro: su hija, diagnosticada con una enfermedad renal, sanó tras una promesa hecha al Nazareno. Hoy, con 50 años, goza de salud. “Es un acto de fe, muy milagroso”, expresó.

Claudia García recordó que su devoción se basa en el sacrificio de Jesús: “El Nazareno dio la vida por nosotros, por nuestra libertad”.

Carmen Salcedo afirmó que en su familia la tradición es inquebrantable: cada año se visten de morado y acompañan al Nazareno en misa y procesión, agradeciendo favores concedidos.

Sara Monasterios compartió que su fe comenzó hace 33 años, cuando su hijo sufrió convulsiones. Hoy está sano. “Le puse su salud en manos del Nazareno”, dijo, mientras ahora pide por su nieto que será operado de la cadera.

Dorian González contó que heredó la promesa de su madre, tras la sanación de una enfermedad, y desde entonces no ha dejado de asistir cada año ante el Nazareno.

Zaida Ledezma, por su parte, explicó que su familia se ha aferrado más a la fe debido a la condición de su nieta. “Venimos con velas y rosario, con más fe que nunca”, expresó.

Al caer la tarde, la fe no se detiene. En la mayoría de las parroquias de la arquidiócesis de Valencia, la cita con el Nazareno continuará con la misa de las 5:00 p. m., seguida de la procesión que recorrerá las calles, llevando consigo las oraciones de todo un pueblo.

[Fuente: El Carabobeño]