En la tarde de este sábado 18 de abril, el Papa León XIV aterrizó en Luanda, capital de Angola, la tercera etapa de su viaje apostólico por el continente africano.}
El 57 % de la población se declara católica, por lo que es considerada una de las grandes esperanzas para el catolicismo en África, especialmente por el peso demográfico de las nuevas generaciones y la vitalidad de sus comunidades eclesiales.
En Angola permanecerá hasta el martes 21. El último destino de su periplo africano es Malabo, capital de Guinea Ecuatorial, donde estará hasta el jueves 23 de abril, día en el que regresará a Roma.
El Papa León XIV mantuvo este 18 de abril un encuentro con las autoridades, sociedad civil y cuerpo diplomático de Angola, a quienes invitó a buscar la verdadera alegría ante “los déspotas y tiranos” que buscan “volver las almas pasivas y las pasiones tristes, propensas a la inercia, dóciles y sumisas al poder”.
En su discurso leído en portugués, el primero de su visita a este país africano, el Santo Padre precisó que llega como “un peregrino que busca señales de la presencia de Dios en esta tierra amada por Él”.
Al destacar de nuevo la alegría y esperanza de la sociedad de Angola, León XIV advirtió que “los déspotas y tiranos, tanto de cuerpo como de espíritu, buscan volver las almas pasivas y las pasiones tristes, propensas a la inercia, dóciles y sumisas al poder”.
“En la tristeza, —precisó— estamos a merced de nuestros miedos y fantasías; nos refugiamos en el fanatismo, la sumisión, la manipulación mediática, el espejismo del oro y el mito de la identidad”.
Según el Santo Padre, “el descontento, la sensación de impotencia y el desarraigo nos separan, en lugar de unirnos, propagando un clima de alienación de los asuntos públicos, desprecio por la desgracia ajena y negación de toda fraternidad”.
“Esta discordancia desintegra las relaciones fundamentales que cada uno de nosotros mantiene consigo mismo, con los demás y con la realidad”, alertó.
En consecuencia, afirmó que “la verdadera alegría, que la fe reconoce como un don del Espíritu Santo, nos libera de esta alienación” e impulsa “hacia el ámbito abierto de la sociabilidad”.
Durante el vuelo rumbo a Angola, el Papa León XIV señaló que su misión en África es pastoral y rechazó las interpretaciones de que sus recientes declaraciones estuvieran dirigidas al presidente Donald Trump.
León XIV lamentó que se haya generado “cierta narrativa que no ha sido exacta en todos sus aspectos, en parte debido a la situación política creada cuando, el primer día del viaje, el presidente de los Estados Unidos hizo algunos comentarios sobre mí”.
El Pontífice se refirió a las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, cuando le atacó públicamente en redes sociales, calificándolo de “débil frente al crimen y terrible para la política exterior”, en una extensa publicación que parecía reaccionar a los recientes llamados del Santo Padre a la paz y al fin de la guerra.
“Gran parte de lo que se ha escrito desde entonces —añadió el Santo Padre este 18 de abril—, ha sido más bien comentarios sobre comentarios, intentando interpretar lo que se ha dicho”.
Como ejemplo, citó el discurso que dio en el encuentro de oración por la paz en Bamenda, donde denunció que “el mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos, y, sin embargo, se mantiene unido gracias a una multitud de hermanos y hermanas solidarios”.
León XIV precisó durante el trayecto a Angola que este discurso “fue preparado dos semanas antes, mucho antes de que el presidente hiciera comentarios sobre mí y sobre el mensaje de paz que estoy promoviendo”.
“Y, sin embargo, se interpretó como si estuviera intentando debatir nuevamente con el presidente, lo cual no es en absoluto de mi interés”, remarcó.
Acompañar a los católicos de África
Durante el trayecto, el Santo Padre destacó otros momentos de su visita a Camerún, país marcado por la presencia de diferentes culturas que representa “el corazón de África”. También lamentó las injusticias derivadas de una “distribución desigual de la riqueza”.
Asimismo, recordó que viaja a África “como cabeza de la Iglesia Católica, para estar con todos los católicos de África, celebrar con ellos, animarlos y acompañarlos”.
También recordó su “encuentro positivo” con un grupo de imanes en Camerún para seguir promoviendo “el diálogo, la promoción de la fraternidad, la comprensión, la aceptación y la construcción de la paz entre personas de todas las religiones”.
El Pontífice también destacó el entusiasmo de los fieles de Camerún y “la alegría de la gente”, que fue “absolutamente extraordinaria”.
“La experiencia de una comunidad de fe, de personas que realmente descubrieron, en el entusiasmo compartido, lo maravilloso que es experimentar lo que significa ser seguidor de Jesucristo y celebrar juntos nuestra fe. Y ese entusiasmo estuvo muy presente en Camerún. Me alegra mucho haber vivido esta experiencia y haber podido acompañar a su pueblo durante estos días”, concluyó.
[Fuente: ACI Prensa]
