«No nos dejemos arrastrar a la espiral de esta violencia. Junto con todos los creyentes, recemos para que cesen estos disturbios y vuelva la paz». El cardenal Aveline, presidente de la Conferencia Episcopal francesa, puso voz a la preocupación suscitada en la Iglesia del país galo tras la escalada de violencia que recorre el país.
En un comunicado «ante la grave violencia y las escenas de disturbios que sacudieron el país el sábado 17 de octubre», los obispos franceses han expresado «su apoyo y solidaridad con los heridos», así como su rotunda condena a todo acto violento, exhortando a los fieles a «orar por el diálogo y la paz».
La nota diferencia entre «las manifestaciones planificadas y autorizadas» y la «violencia inaceptable» suscitada por «graves disturbios» en los que «miembros de las fuerzas de seguridad fueron atacados y heridos, se saquearon comercios, se dañaron bienes públicos y se vandalizaron edificios que representan a instituciones estatales».
«Estas escenas de disturbios sumieron al país en la conmoción, el miedo y la desesperación, suscitando numerosas preguntas sobre las causas profundas de esta crisis», lamentan los obispos franceses, que muestran su «apoyo y solicaridad» tanto a los heridos como a los comerciantes víctimas «de este vandalismo», y reclaman «que cesen estos disturbios, que se escuchen y atiendan las demandas legítimas y que, mediante el diálogo y el respeto a la justicia, regrese la paz».
[Fuente: Religión en Libertad]
