La actividad se realizó en el contexto de la celebración del Día de la Virgen del Valle, patrona del oriente venezolano, y convirtió las aguas de Pampatar en el escenario de una de las expresiones de fe y tradición más representativas de Nueva Esparta.
Las embarcaciones navegaron adornadas con flores, banderas e imágenes de la Virgen, mientras los participantes se sumaron al recorrido para rendirle homenaje en el mar.
El alcalde del municipio Maneiro, Morel David Rodríguez, destacó que el Barloventeo tiene alrededor de 29 años de historia y que su origen se encuentra en una iniciativa de una familia margariteña que, con el paso del tiempo, fue acogida por cientos de personas y se transformó en una tradición colectiva.
La jornada de este año volvió a reunir a la comunidad en torno a una celebración que combina la devoción religiosa con la identidad marítima de la isla. Pescadores y familias participaron junto a visitantes que llegaron hasta la bahía para acompañar la procesión y mantener viva esta tradición.
La celebración de la Virgen del Valle
Este año, la conmemoración de los 115 años de su coronación canónica estuvo marcada por la austeridad y la solidaridad con las víctimas de los terremotos registrados el 24 de junio que afectaron a varias zonas del país, y con mayor magnitud a La Guaira.
El obispo de la Diócesis de Margarita, monseñor Fernando Castro Aguayo, dispuso que las actividades de la jornada central mantuviera un carácter estrictamente religioso.

Por esta razón, la autoridad eclesiástica resolvió no instalar luces ornamentales sobre la fachada de la Basílica Menor ni realizar los tradicionales espectáculos de fuegos artificiales en el municipio García.
Los actos marianos iniciaron a la medianoche con la Eucaristía por Venezuela, a cargo de la peregrinación de la parroquia San Francisco de Asís.
Posteriormente, a las 2:30 am, se realizó la misa dedicada a la juventud, seguida de una jornada de adoración eucarística a cielo abierto y el rezo del Santo Rosario en la explanada del templo.
A las 5:00 am se celebró la Eucaristía de la Aurora, un espacio concebido para rendir tributo y expresar gratitud al personal médico, rescatistas, veterinarios, voluntarios y benefactores que participaron en las labores de atención inmediata tras los sismos.
Durante los actos previos en la Basílica, el sacerdote Andrés Villarroel destacó el significado de la intercesión mariana en medio de las dificultades del país y agradeció a la Virgen del Valle por brindar fortaleza a la feligresía luego del evento sísmico del 24 de junio.

A las 8:00 am inició la Misa Pontifical en la explanada del santuario, la cual estuvo presidida por monseñor Fernando Castro Aguayo, y acompañada por cientos de devotos.
La imagen de la patrona oriental lució para estas ceremonias un vestido con detalles de estilo barroco y apliques confeccionados con perlas, el cual permaneció expuesto a los peregrinos desde la víspera del 7 de septiembre.
El programa litúrgico culminó a las 5:00 pm con la salida de la Sagrada Imagen de la Virgen del Valle en procesión por las inmediaciones del santuario, acompañada por el rezo del Santo Rosario.
[Fuente: El Diario]
