Por: Fabiana Ortega F. – EnVigilia.
El Foro Interreligioso Social (FIS) nació en 2020 y congrega a representantes de las iglesias: católica, evangélica, anglicana, la comunidad judía y un conjunto de organizaciones sociales. Según recoge una nota de prensa publicada en la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), en abril de ese año, la iniciativa surgió en ese entonces con el objetivo de “fortalecer la capacidad de integración y esfuerzo colectivo entre los distintos sectores del país”.
En la actualidad, el FIS se ha reactivado a fin de ayudar a subsanar las heridas sociales aún latentes del venezolano, en el contexto político actual.
“Entendemos que Venezuela es una sociedad que se percibe fracturada. Ante esta realidad, el Foro Interreligioso se ofrece como un puente de confianza y un facilitador para la sanación del tejido social, fundamentado en los siguientes tres ejes estratégicos de trabajo: convivencia y paz; asistencia humanitaria y protección social; y un marco de garantías y derechos para la labor social”, se lee en el documento que presentaron la tarde de este martes 7 de abril en una reunión que sostuvieron con la Presidenta Encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.
En medio de un proceso de excarcelaciones impreciso, y cuando parece asomarse un posible anuncio de cronograma electoral en el país, desde EnVigilia conversamos en exclusiva con el Secretario General de la CEV, Monseñor Antonio José Antonio Da Conceição, miembro del FIS, para conocer los detalles de estas propuestas que presentaron ante el Ejecutivo Nacional y las expectativas sobre el proceso de seguimiento de la Amnistía en el país que les solicitó Rodríguez.
¿Cuál es el interés del Foro Interreligioso Social en Venezuela?
El Foro Interreligioso Social surgió justamente con la pandemia, un poco para atender toda la crisis humanitaria que teníamos en ese momento; por supuesto, sobre todo con el tema del COVID. Y bueno, hace poco se volvió a reactivar; sobre todo pensando en la situación país. Fue a finales de febrero cuando nuevamente nos reencontramos, nos reunimos, y sobre todo, además hemos estado siendo acompañados también por el Foro Cívico, un poco para ver toda esta situación por la se está pasando en Venezuela, las heridas que se han ido acrecentando a lo largo de los años. Y bueno, la gente de la Comisión Nacional por la Convivencia de la Paz nos contactó que quería reunirse con este Foro Interreligioso. Nosotros previamente nos reunimos y planteamos unas ideas para una posible agenda de trabajo para contribuir también con la paz en el país, para reconstruir el tejido social.
¿Cuáles fueron las propuestas que presentaron este martes ante la Presidente Encargada?
Básicamente, lo primero es que nuestras organizaciones religiosas son ambientes naturales justamente para desarrollar este tema de poder nuevamente reencontrarnos e ir sanando las heridas que tenemos.
En segundo lugar, nuestro compromiso por el tema humanitario en el país, que no es simplemente algo momentáneo, sino que como yo lo decía en la reunión, nosotros actuamos desde la fe y no tenemos ningún otro interés.
Pero para poder actuar, tanto en lo social, en lo económico, en la salud, necesitamos ciertas garantías. Ahí nosotros después pensamos expresarle que hay un conjunto de leyes que deberían desaparecer y darnos un poquito más de espacio para poder actuar.
En tercer lugar, el FIS también propone una veeduría. El tema de la ley de Amnistía y de las liberaciones, porque bueno, vemos por los medios que hay algunos que dicen que han salido muchos; otros, dicen que no. Entonces, que haya un poco más de imparcialidad de poder decir si es verdad que están saliendo o quiénes faltan todavía. Se ofreció ese servicio.
Básicamente fueron esos tres grandes bloques de la carta para luego poder construir mesas de trabajo.
¿Cuándo sería la próxima mesa de trabajo?
Ni idea. Todavía no. Simplemente este martes fue un primer encuentro. Ahora nos toca esperar a ver cuando nuevamente esto se hace realidad.
La presidenta encargada pidió a los líderes religiosos hacer seguimiento a la Amnistía. ¿Cómo cree se debería hacer ese trabajo de veeduría al que se refiere? ¿Que proponen?
Bueno, la veeduría es justamente ir corroborando. Tenemos que reunirnos juntamente con los que están llevando adelante esto para proponer algo concreto. Por lo menos, hemos visto que se dice por alguna voz quiénes ya han sido liberados, otras voces dicen que faltan más de 400. Yo creo que ahí estaría un poco nuestro acompañar, de poder cotejar esto. Pero ellos aún no se han sentado con nosotros, aunque hubo una aceptación mediática. Ahora falta cómo concretar esto.
¿Con quiénes ustedes estarían dispuestos a sentarse para cotejar este tema de las liberaciones?
Para mí, en primer lugar, con las familias que están sufriendo; esas son las primeras que nos van a decir si es cierto o no es cierto. Y luego, con las instancias del Estado que están haciendo este proceso. En este caso, creo que la Comisión por la Paz y la Convivencia tiene que ser una instancia importante.
¿Estaría dispuesta la Conferencia Episcopal Venezolana de ofrecer sus espacios para estos encuentros con los familiares o quizás algunas otras mesas de trabajo?
Por el bien común, estamos dispuestos. Justamente, la Conferencia es la casa de encuentros para todos y si eso va a facilitar que esto realmente se vaya logrando, los espacios siempre están dispuestos.
Cuando usted explica que reactivaron este año el Foro Interreligioso Social: ¿Qué los motivó? ¿Cuáles son las heridas que ustedes han identificado en el venezolano actualmente?
Justamente el desencuentro que tenemos los venezolanos por toda la situación política de tantos años, y estamos llamados justamente a volver un poquito a la convivencia pacífica. Esto no quiere decir, y lo hemos dicho mucho en el foro, que vamos a olvidar el pasado sino que hay que hacer una purificación de la memoria. Léase: hay que reconocer que hubo hechos que justamente nos llevaron a este desencuentro y esto que estamos padeciendo, y eso no puede borrarse, sino que tiene que quedar ahí justamente para recordarnos que no debemos volver a cometerlo.
Y después tenemos que hacer todo un proceso de encuentro, de escucha, de diálogo para reconocernos y poder llegar a un proceso de perdón y de reconciliación. Se habla mucho de la reconciliación nacional, pero no se habla del proceso para llegar ahí. Y creo que ahí está el proceso, el encuentro, el diálogo, la escucha, la purificación de la memoria para poder llegar a la reconciliación, al perdón.
¿Cree que Venezuela está lista para un proceso de perdón, Monseñor?
Siempre, al menos te voy a hablar desde el ámbito de la fe. Yo siempre creo que el ser humano debe estar abierto al perdón, pero todos tenemos que poner de nuestra parte, todos: el Estado prestando justamente las condiciones; pero también los ciudadanos tienen que entender que, justamente, con venganza, retaliaciones, no vamos a construir el país. Eso no quiere decir que no haya justicia. Pero también tenemos que entender que tiene que haber justicia pero también tiene que haber perdón para poder seguir adelante como país.
¿Qué viene primero, la justicia o el perdón?
Yo creo que van de la mano. La justicia tiene que darse porque sí. El perdón es un acto personal. Y entonces creo que tienen que ir de la mano. Y la justicia va de la verdad. Entonces, tenemos que perdonar, pero también tenemos que entender que tiene que haber justicia. Y la justicia es saber reconocer los errores del pasado. Si algunas cosas hay que llevarlas a otro ámbito para resarcir, también. Pero no creo que se contrapongan, sino que tienen que ir de la mano. El perdón va mucho de la condición personal; el perdón no se impone con leyes ni con decretos, el perdón se va construyendo.
Y es el aporte que ha planteado el foro interreligioso: solamente desde una experiencia profundamente religiosa es que podemos llegar al perdón; porque ya al otro lo reconocemos, no solamente como el que “me faltó”, “me hirió”, sino también como otro hijo de Dios que ha cometido fallas, errores y que aunque me dolieron mucho, hay que construir de nuevo una relación. Y para construir una relación hay que perdonar.
¿Cree viable otras mesas de trabajo? ¿Cuáles son las verdaderas expectativas que tiene respecto a esto?
Para que esto se pueda dar, deben ser mesas de trabajo con hechos concretos. Nosotros en la iglesia no nos cansamos de dialogar, pero no basta solo con un diálogo sino que el diálogo tiene que ir concretándose en hechos fácticos, en realidades. Si no, obviamente, la gente va a caer de nuevo es una decepción: “más diálogo, ¿para qué?”, es lo que siempre se pregunta el común del venezolano. El diálogo tiene que concretarse en realidades.
Sigamos con la mirada en el Señor. Sé que hay muchos sufrimientos, hay muchos dolores, hay muchas expectativas. Pero no perdamos la esperanza en Dios. Sé que nuestras esperanzas pequeñas, humanas, a veces han sido un poco defraudadas, pero no perdamos la esperanza en Dios. Él nunca defrauda. Y recordar que siempre Dios interviene para arreglar todas estas cosas y que cada uno de nosotros, desde su realidad, ponga su grano de arena: bien sea con discursos más caritativos, con un verbo más más educado, y que cada uno ponga de su parte para ir reconstruyendo el tejido social y verdaderamente la reconciliación que todos necesitamos.
Para leer la carta presentada: Carta_de_Propuestas_Foro_Interreligioso_Social_de_Venezuela (1)
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