Mons. González de Zárate: El trabajo de la iglesia es permanente y no está sujeto simplemente a la coyuntura

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Dos veces al año se reúnen las comisiones episcopales en Caracas; es decir, los órganos operativos de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), en cada una de las áreas de la acción de la Iglesia. El pasado viernes 24 de abril finalizó la primera jornada de 2026 donde los obispos del país, en la sede de la CEV en Montalbán, discernieron y reflexionaron sobre la realidad nacional y eclesial.

“Se hicieron algunas reflexiones acerca de la realidad nacional, pues viendo que hay que asumirla en la complejidad que ella tiene y en la integralidad de los asuntos, no sólo los asuntos en materia política, como podrían ser la previsión de unas elecciones para la presidencia de la República, o de otros órganos; sino también lo que se refiere a lo concreto de la vida de las personas, fundamentalmente muy golpeadas hoy por el ámbito de lo económico”, señaló el presidente de la CEV, mons. Jesús González de Zárate en entrevista con En Vigilia.

Manifestó que actualmente el mayor desafío de la iglesia en medio del contexto sociopolítico que atraviesa Venezuela es seguir acompañando al pueblo en el día a día, a través de lo específico de la acción de la iglesia. 

“Una de las cosas que se ha puesto de manifiesto es la atención del adulto mayor que hoy ve mermadas sus posibilidades por la deficiencia de los ingresos y también porque no tiene el apoyo de los hijos. Todo lo que tiene que ver también con la atención a problemas de ámbito ambiental, ecológico, de conciencia ciudadana, porque en este momento del país hay que reconstruir de alguna manera los cauces de participación de la sociedad civil. En eso trabaja todos los días la iglesia, así como enseña la catequesis para transmitir valores, organizar a las familias y a los jóvenes, en el ámbito de hacer los protagonistas de una nueva sociedad. Es lo que hacemos cotidianamente”. 

“El trabajo de la iglesia es permanente y no está sujeto simplemente a la coyuntura. Muchas veces se dice que cuando otros ya dejan de atender una emergencia, la iglesia sigue atendiendo la emergencia. Bueno, Venezuela ha vivido en los últimos años dificultades en el ámbito económico y social y desde los organismos de la iglesia, respondemos a ello”, agregó el también Arzobispo de Valencia. 

Sobre sus expectativas de los casos excluidos de la ley de amnistía, que cerró el pasado 24 de abril, manifestó que espera se le dé continuidad a la revisión.

“Vemos que todavía había mucho trabajo que hacer. Todavía llegan continuamente aquí a la Conferencia Episcopal, comunicaciones de personas que han pedido que intervengamos en casos concretos en que no han sido favorecidos con la Ley de Amnistía. No creo que pueda decirse, sin más, que ya no va a haber posibilidad de hacerlo. Entonces, tendría que verse si esos caminos que se dice que se van a hacer a través del programa de Convivencia y Paz realmente sean efectivos para responder a ese conjunto de personas que todavía no ve respuesta a sus inquietudes”.

Al mismo tiempo pidió transparencia en la información sobre los fondos que ingresan al país: “¿a dónde van esos ingresos? ¿a qué se están aplicando? Y se hace un llamado que se priorice la atención inmediata de las personas. Los problemas estructurales no pueden ser óbice para atender también situaciones de gran precariedad que viven muchos venezolanos en este momento”.

Aseguró que, aunque como signo positivo y virtud cristiana, ve el futuro de Venezuela con esperanza también “existen dificultades concretas en el quehacer cotidiano de las familias, de las sociedades, de las comunidades” y manifestó su deseo de seguir presentes allí, “llevando la luz de la palabra de Dios y también el consuelo del servicio caritativo de promoción humana, educativo de la iglesia en cada una de esas realidades”.

El presidente de la CEV explicó que en esta jornada de tres días se puso de manifiesto cómo particularmente en Semana Santa se evidenció la fe del pueblo venezolano que, en medio de las dificultades e inquietudes que tiene que vivir cada día, encuentra en Dios, apoyo, confianza, fortaleza y consuelo.

Cada una de las comisiones trabajó en los aspectos concretos de su área de pastoral, en función de integrarlas dentro de un plan que por tres años guiará el servicio de la Conferencia Episcopal y que, conforme a la dinámica de la iglesia universal, según explicó Zárate, está centrado en la sinodalidad, en ese caminar juntos, no solo al interior de la iglesia, sino también con el conjunto de los hombres y mujeres, quienes van construyendo la vida cotidiana.