Con el objetivo de recaudar fondos para coadyuvar el funcionamiento operativo en Caracas del Seminario Santa Rosa de Lima, y por tanto garantizar las óptimas condiciones para el estudio de los futuros sacerdotes del país, este domingo 26 de abril inició la campaña “un dólar por el Santa Rosa”, en el marco de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones 2026.
Desde EnVigilia conversamos con el rector del Seminario y también Obispo Auxiliar Electo de Caracas, mons. José Dionisio Gómez, quien explica que dichos fondos serán destinados al mantenimiento de la infraestructura de la institución de formación sacerdotal más antigua de Venezuela, fundada el 9 de octubre de 1673 por el Obispo Fray Antonio González de Acuña. Fue cuna de la Universidad Central de Venezuela y su capilla es histórica por albergar la firma del Acta de Independencia el 5 de julio de 1811. Es el primer seminario de Venezuela.
– ¿En qué consiste la campaña “un dólar por el Santa Rosa”?
– Es una campaña que implementamos por primera vez y pretende recaudar fondos extras para nuestro seminario para poder hacer las reparaciones más urgentes que se nos van presentando. La campaña consiste en que cada persona se sensibilice con nosotros; que done un dólar mensual y que con todo lo que vamos recaudando, nosotros vamos haciendo las obras que se nos presenten.
– ¿Cuál es la mayor necesidad que tiene el Seminario?
– El Seminario es una estructura de muchos años, que justamente con el paso del tiempo se ha ido deteriorando; sobre todo las tuberías, herrerías y estructuras. Tenemos muchos problemas con la electricidad que es un sistema también muy antiguo.
– ¿Tiene algún estimado de lo que representaría la inversión para el mantenimiento de la infraestructura?
– Bueno, es muy grande. Necesitamos también buscar ayudas macro, ayudas grandes a instituciones de mayor envergadura. Pero con esta ayuda que cada persona va haciendo, también vamos reparando las más urgentes y necesarias para tener el seminario siempre operativo.
– ¿Cuáles son las vías para quienes deseen colaborar con el seminario?
– En nuestro portal están los datos para hacer el aporte por pago móvil, que es lo más fácil.
– Monseñor, este domingo celebramos el día del Buen Pastor y también la Jornada Mundial de Oración por las vocaciones religiosas. ¿Cuál es el estatus de las vocaciones en Caracas?
– Actualmente tenemos 32 seminaristas en nuestro seminario de Caracas Santa Rosa de Lima, que son de varias diócesis de Venezuela de los cuales 10 son de la Arquidiócesis de Caracas. Aparte, tenemos 12 seminaristas en el Seminario Redemptoris Mater del Camino Neocatecumenal, que son sacerdotes que también se incardinan en la arquidiócesis y colaboran directamente con el arzobispo. Aparte de los 10 que tenemos también en La Guaira, estudiando la etapa de Filosofía. En total son 32. Pareciera una cifra muy grande pero para una arquidiócesis tan grande (de más de 100 parroquias), que está necesitada de muchos sacerdotes, es una cantidad muy baja. Entonces, bueno, necesitamos orar. Para eso es esta campaña vocacional y para que muchos jóvenes sean generosos y entreguen su vida completa al servicio de Dios.
– ¿Usted recuerda cuando dijo el Sí?
– Sí lo recuerdo. Como le puede pasar a muchos que en esta etapa de su vida evalúan si van o no van al Seminario. Yo también pasé por eso. Tuve mucho miedo, mucho pensar, que si me caso, que si tengo hijos, que si ejerzo mi profesión. Bueno, es un dilema que uno tiene que ir resolviendo en la vida. Pero cuando uno va pensando en esta opción y va acompañado de personas que nos pueden ayudar a discernir, uno va clarificando y viendo lo hermoso que es este llamado, el gran servicio que se puede prestar a la Iglesia, a mucha gente, entonces uno se decide, los miedos se disipan y uno se lanza. Y bueno, el Señor lo va acompañando, los sacerdotes, el mismo proceso formativo lo va ayudando.
Durante esos ocho años de estudio, también uno puede llegar un momento y decir “no, esto no es lo mío, Voy a retomar otra cosa”. Así que da tiempo para pensar también.
– Monseñor, en el mes de julio será ordenado como Obispo Auxiliar de Caracas. Como actual rector del Santa Rosa de Lima, ¿serán las vocaciones sacerdotales uno de los focos de su misión pastoral?
– Bueno, tiene que serlo. No solamente en la vida como obispo, sino que creo que es algo que hay que impregnar o re-impregnar en la vida de cada sacerdote y de cada agente pastoral. Todos tenemos que abocarnos a esto. Necesitamos vocaciones para nuestra iglesia Es una tarea de todos. Es una prioridad urgente para nuestra Arquidiócesis.
Sobre el Seminario Santa Rosa de Lima
Fue el 9 de octubre de 1673 que Fray Antonio González de Acuña, obispo de Caracas, pudo hacer realidad la fundación del primer seminario de Venezuela: el Colegio Seminario Santa Rosa de Lima.
Por Real Cédula del año 1721, firmada por Felipe V, se confiere al colegio seminario la facultad de otorgar títulos universitarios; al año siguiente el Papa Inocencio XIII le otorga rango pontificio, hasta que, en el año 1725 se inaugura la Real y Pontificia Universidad de Santa Rosa de Lima de Santiago León de Caracas.
En la etapa de la guerra de independencia el seminario Santa Rosa de Lima se ve envuelto en las gestas independentistas, corriendo peligro de cierre, debido a que los seminaristas se involucraron en el combate.
En el año 1856 aparece la Universidad Central de Venezuela y el seminario pierde su carácter Real y Pontificio. El año 1872, Antonio Guzmán Blanco, presidente de la República, con su política de modernizar el estado venezolano y lograr la separación de la iglesia de los asuntos públicos decreta el cierre y la extinción del seminario.
La recuperación se realizó lentamente. En el año 1876, el arzobispo de Caracas, Mons. José Antonio Ponte consiguió de Guzmán Blanco el permiso para fundar una Escuela Episcopal donde se retoma la formación de los futuros presbíteros. En el año 1900, Mons. Juan Bautista Castro, para entonces provisor del arzobispado que gobernaba a la arquidiócesis de Caracas por la enfermedad del arzobispo Mons. Uzcátegui, realizó las gestiones ante el presidente Cipriano Castro, el cual autorizó y firmó el decreto de restauración del seminario.
Desde entonces, el seminario Santa Rosa de Lima ha cumplido su misión de formar a los futuros presbíteros de la iglesia venezolana. Actualmente, es sede de la etapa configurativa, y recibe principalmente a los seminaristas de la provincia eclesiástica de Caracas, sin embargo, colabora con las demás diócesis del país que confían a la arquidiócesis la formación de sus futuros sacerdotes.


