El Dios cristiano no es un ente lejano, sino una presencia que acompaña el caminar diario del hombre. «Jesús se hizo el último para que nadie quedara excluido de esa salvación que Él vino a traer», sentenciò el arzobispo de Valencia, monseñor Jesùs Gonzàlez de Zàrate, durante la celebraciòn en la Catedral de Valencia , del Domingo de Ramos.
Con el rito solemne de la Bendición de las Palmas y una profunda exhortación a la conversión del corazón, la Arquidiócesis de Valencia dio inicio formal a las celebraciones de la Semana Santa 2026. La Eucaristía de la Pasión del Señor fue presidida por el monseñor Jesús González de Zárate Salas, arzobispo de Valencia, en la Basílica Catedral, templo que se vio colmado por una feligresía ávida de renovar su compromiso cristiano.
La celebración litúrgica, que marca el inicio de los días más sagrados de los cristianos, contó con la concelebración del presbìtero Joel Núñez, párroco de la Santa Iglesia Catedral, quien acompañó al Pastor de la Iglesia valenciana en este rito que conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén.
El prelado hizo hincapié en el sentido del dolor y el sufrimiento humano a la luz del Calvario, recordando que el Dios cristiano no es un ente lejano, sino una presencia que acompaña el caminar diario del hombre. «Jesús se hizo el último para que nadie quedara excluido de esa salvación que Él vino a traer», recalcó.
Haciendo referencia a la rica herencia iconográfica, el Arzobispo señaló que las imágenes que procesionan en la Semana Mayor no son meros objetos ornamentales, sino testimonios vivos del cumplimiento de las profecías antiguas donde se hace realidad el amor de Dios.
Monseñor exhortó a la asamblea a no ser meros espectadores de la Pasión, sino protagonistas activos inspirados en los personajes evangélicos: «Que nuestra actitud sea la del Cirineo que ayuda a llevar la cruz, de las mujeres que se compadecen de Él, del centurión y del soldado, que se arrepienten».
Al concluir la celebración, el Pastor de la Arquidiócesis expresó su ferviente deseo que esta Semana Santa sea, ante todo, una oportunidad de reencuentro personal con Jesús. Señaló que la meta espiritual de estos días debe ser la misma confesión de fe que brotó al pie de la Cruz: «Realmente este es el Hijo de Dios».
Fervor en Naguanagua
En la Iglesia Nuestra Señora de Begoña, en Naguanagua, el fervor también desbordó los espacios. Decenas de feligreses llenaron el templo, donde el padre invitado, Ángel Pacheco, párroco de la parroquia Cristo Rey, en Guacara, invitó a vivir el amor de Jesucristo, quien dio su vida por nosotros.
[Fuente: Medios Arquidiócesis de Valencia]
