¿Por qué el Sábado Santo es un día de luto y no hay Misa?

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La Semana Santa está por culminar. El Viernes santo la Iglesia contempla a su Señor que sufre su Pasión y muerte. El significado de este día es inmensamente profundo, es el único del año en el que no hay Misa. Por eso, el Sábado santo es un día de luto, pero también de gozosa expectación. ¿Qué debemos hacer?

1.- Meditación y oración

Las Normas para la Preparación de la Semana Santa dan las indicaciones para que los católicos permanezcan en oración:

«Durante el Sábado santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su resurrección. Se recomienda con insistencia la celebración del Oficio de Lectura y de las Laudes con participación del pueblo (cf. n. 40). Cuando esto no sea posible, prepárese una celebración de la Palabra o un ejercicio piadoso que corresponda al misterio de este día (no. 73).

2.- Acompañar a María Santísima

Es importante tener muy presente a la Santísima Virgen. Acompañarla con la oración y si se puede, con ayuno o algún pequeño sacrificio. Ella está de luto, pero también nosotros porque ha muerto nuestro Señor y Redentor, por eso no debemos vivirlo como se fuera de vacaciones. Las normas recomiendan:

«Pueden ser expuestas en la iglesia a la veneración de los fieles la imagen de Cristo crucificado, o en el sepulcro, o descendiendo a los infiernos, ya que ilustran el misterio del Sábado santo, así como la imagen de la Santísima Virgen de los Dolores de los fieles» (no. 74).

3.-No hay sacramentos

Ya mencionamos que no hay Misa, pero tampoco otro sacramento. Las Normas destacan la atención a los enfermos:

«Hoy la Iglesia se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa. La sagrada Comunión puede darse solamente como viático. No se conceda celebrar el matrimonio, ni administrar otros sacramentos, fuera de la Penitencia y la Unción de los enfermos» (no. 75).

4.- Recordar que no es «sábado de gloria»

Antiguamente se decía que era «Sábado de gloria», por lo que mucha gente aprovechaba para mojarse. Esa práctica ha venido en desuso, en gran parte por la escasez de agua, pero los católicos debemos recordar que no es momento para juegos. Al respecto leemos en las Normas:

«Los fieles han de ser instruidos sobre la naturaleza peculiar del Sábado santo. Los usos y tradiciones festivos vinculados con este día a causa de la antigua anticipación de la Vigilia al Sábado santo deben desplazarse a la noche y al día de Pascua» (no. 76).

Que este Sábado santo sea de mucho provecho espiritual para todos.

[Fuente: Aleteia]