Sabiduría ignaciana para actuar ordenando nuestras fuerzas para el bien

Iglesia Noticias

Por Alfredo Infante sj:

San Ignacio de Loyola fue un maestro espiritual cuya sabiduría práctica y sencilla sigue dándonos criterios para afrontar los desafíos que la vida nos presenta. Los venezolanos estamos atravesando una tragedia y en medio de nuestras heridas y sufrimientos necesitamos encontrar los caminos de la reconstrucción.
Aquí presento siete tips para la misión humanitaria que nos pueden servir de ayuda para actuar en contextos de desastres:

1. «Estar presente». La mente y el corazón humano tienden con mucha frecuencia a distraerse, a perder el foco, la atención. En una situación de gran estrés mucha más. San ignacio nos invita antes de iniciar cualquier actividad a tomar consciencia de nuestro estado interior y del sentido y dirección de la acción que voy a emprender. Dar un paso atrás, respirar profundo y preguntarnos antes de actuar : ¿Cómo estoy? ¿dónde estoy? ¿A qué vengo? Esto ayuda a estar presente en el lugar y en la acción.

2. «poner modo y orden». Una vez que tengo claro el foco establecer la ruta y la estrategia para lograr tal fin. Modo y orden no significa rigidez, pues, se debe tener flexibilidad para afrontar cualquier imprevisto.La flexibilidad y la creatividad no hay que confundirla con dispersión y desorden. Tener modo y orden ayuda a ser flexible sin perder el foco.

3. «Actuar según persona, tiempo y lugar». No se trata de aplicar recetas, ni imponer proyectos desde fuera. Es necesario el ejercicio empatico con las personas y su contexto tanto histórico como cultural.

4. «Cultivar la conversación edificante» porque « el decir ayuda al sentir». Es necesario administrar la exposición a las redes y acudir a fuentes confiables de información. Igualmente, hay conversaciones que restan energías físicas y psíquicas y, hay conversaciones que revitalizan, recrean y dan esperanza. No es huida, hay que tener los pies en la tierra, afrontar la realidad, pero se trata de conversar para imaginar y buscar rutas alternativas. La palabra tiene poder.

5. «El bien hay que hacerlo bien». La buena voluntad sola no basta hay que tener clara las competencias y habilidades con las que se cuenta para amar y servir. Una buena voluntad desordenada y sin las competencias requeridas para una determinada misión es necedad y, en vez de ayudar al fin que se quiere se convierte en una carga. Decía Santa Teresa de Calcuta: «para servir, hay que servir».

6. Actuar según «la discreta caridad», esto es, no basta obedecer el impulso de la caridad, el impulso del bien, es necesario, pasar ese impulso por la inteligencia para que no sea una acción autocomplaciente y desordenada, se trata de que la acción fundada en la caridad tenga buenos resultados al servicio del bien común.

7. «el bien cuanto más universal, más divino». Esto significa que entre dos o más decisiones o acciones buenas, debemos elegir aquella que tenga mayor alcance, que sea de más alto impacto.

Y todo esto para en «todo amar y servir».