La parroquia de Santa Maria delle Grazie, en la pequeña localidad italiana de Casalba, se encuentra en el foco mediático después de que una estatua de Padre Pío mostrara lo que parece ser una lágrima de sangre deslizándose por su rostro.
El hallazgo se produjo el pasado mes de abril, cuando una feligresa advirtió un detalle inusual en el rostro de la imagen del santo de Pietrelcina: de su ojo izquierdo parecía brotar una lágrima de color rojizo, similar a la sangre.
La noticia llegó rápidamente al párroco, el P. Girolamo Capuano, quien acudió al lugar para comprobar lo sucedido e intentar limpiar la mancha, sin éxito. La estatua del Padre Pío, custodiada en la entrada de esta iglesia italiana desde hace dos décadas, ha sido retirada para su investigación, con el propósito de esclarecer el origen del fenómeno.
En declaraciones al programa Mattino Cinque, de Mediaset Italia, el P. Capuano llamó a la prudencia y remarcó que su exposición pública para esclarecer los hechos “no responde a ningún deseo de popularidad”.
Además, insistió en que este tipo de “signos” son “dados a todos para que se difundan con prudencia, con amor y con discernimiento”, al mismo tiempo que aseguró que deben darse a conocer “porque muchas personas comienzan un camino de fe” precisamente a través de ellos.
El sacerdote italiano —quien también comprobó en las cámaras de seguridad que nadie había alterado la estatua—, reiteró que, a su juicio, se trata de “un signo auténtico y que viene de Dios”, aunque pidió esperar las verificaciones necesarias.
“Lo que más me convence es que tenemos una cámara que vigila la estatua día y noche desde hace más de diez años. He revisado personalmente todas las grabaciones desde el 1 hasta el 30 de abril. La lágrima apareció el día 18, al menos fue cuando nosotros la vimos. Nadie se acercó ni de día ni de noche a hacer nada a la estatua. Eso refuerza mi convicción personal y mi fe en Padre Pío”, dijo ante las cámaras.
El párroco precisó que hay varios elementos que llaman la atención. “La estatua es de fibra de vidrio y el color rojizo de la lágrima plantea interrogantes. Además, el recorrido de la lágrima es tan perfecto que ni un pintor como Miguel Ángel sería capaz de reproducir algo semejante”, destacó.
Más allá de lo que determinen las investigaciones —que deberán esclarecer si la mancha contiene hemoglobina u otra sustancia—, D. Capuano insiste en que “la fe no nos la podrán quitar”.
Cabe recordar que en 2015 se difundió en la misma localidad un presunto caso de una imagen de la Virgen que lloraba, aunque las investigaciones concluyeron que el fenómeno se debía a una filtración de agua de lluvia.
Siguiendo las Normas para proceder en el Discernimiento de presuntos fenómenos sobrenaturales del Vaticano, el Obispo de la Diócesis de Capua, Mons. Pietro Lagnese, encabezará la investigación previa antes de presentar las conclusiones al Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF).
Según estas normas, publicadas por el Vaticano en 2024, corresponde a los obispos diocesanos examinar los casos en diálogo con su correspondiente Conferencia Episcopal y bajo la supervisión del DDF.
Una vez investigados los hechos, el obispo debe remitir los resultados al dicasterio, que analiza tanto el material recibido como el procedimiento seguido por el prelado. Hasta que no se pronuncie Doctrina de la Fe, el obispo “se abstendrá de toda declaración pública sobre la autenticidad o sobrenaturalidad de estos fenómenos”.
[Fuente: ACI Prensa]
