Las ocho capillas de la Catedral de Toledo, que a partir del próximo octubre celebrará el jubileo por sus 800 años, evocan siglos de devoción, historia y arte en la diócesis primada de España.
Entre sus muchos tesoros, la catedral alberga ocho capillas en las que se entremezclan pedazos de la historia, huellas de la acción inspirada en Dios de reyes, cardenales y arzobispos y trazos de la evolución del arte sacro.
1. Capilla Mayor
La Capilla Mayor es el corazón litúrgico de la Catedral de Toledo. Su configuración actual se debe a la reforma impulsada por el Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros en el siglo XV, que trasladó los enterramientos originales de los monarcas Alfonso VII, Sancho el Deseado y Sancho el Bravo.
También se encuentra allí el sepulcro del Cardenal Pedro González de Mendoza, uno de los personajes más importantes en la historia de la Iglesia Católica en la España de su tiempo, muy ligado a la acción evangelizadora de los Reyes Católicos en Hispanoamérica.

El retablo principal, de madera dorada y policromada, es considerado una de las cumbres del arte gótico hispano-flamenco en el que intervinieron algunos de los escultores y policromistas más reputados de su tiempo. En él están representadas numerosas escenas del Evangelio como el Nacimiento, la adoración de los Reyes Magos, Pentecostés, o las de la Pasión, coronadas por un gran calvario en la parte superior.
2. Capilla de la Descensión
Fundada por Enrique II de Castilla, este espacio se levanta en el lugar donde la tradición sitúa el altar mayor de la iglesia visigoda dedicada a Santa María. que dio origen a la catedral. Allí ,además, la leyenda ubica un hecho milagroso: La Virgen María descendió del cielo para imponer una casulla celestial a San Ildefonso, Arzobispo de Toledo, ardiente defensor del misterio de su pureza inmaculada.

3. Capilla de San Ildefonso
Situada en el centro del ábside del templo, la capilla de forma octogonal y estilo gótico acoge la tumba del Arzobispo Gil Carrillo de Albornoz, legado pontificio, ministro de Alfonso XI y fundador del Colegio de los Españoles de Bolonia.
En sus paredes también están enterrados numerosos arzobispos de los siglos XIV, XV, XVI y XVII. El último en ser sepultado en el lugar fue el Cardenal Marcelo González Martín, en el año 2004.

4. Capilla del Sagrario
En la Capilla del Sagrario de la Catedral de Toledo, además de adorar a Dios Eucaristía, se venera además a su patrona, la Virgen del Sagrario, una talla de madera del siglo XII, recubierta de plata y asentada sobre un trono de plata dorada elaborado en el siglo XVIII.
La tradición cuenta que la talla fue ocultada durante la invasión musulmana a inicios del siglo VIII y tras la reconquista de Toledo, al inicio del segundo milenio, emergió de forma milagrosa del pozo del claustro de la catedral, portando una vela encendida.
Revestida de mármoles, en su cúpula se pueden admirar frescos que representan a los evangelistas, profetas y doctores de la Iglesia. También está adornada la capilla con lienzos dedicados a los santos Bernardo, Eugenio, Ildefonso y Leocadia.
Fue inaugurada en 1616 con presencia de Felipe III.

5. Capilla de San Blas
En la esquina nordeste del claustro de la catedral se encuentra la capilla de San Blas, mandada construir a finales del siglo XIV por Mons. Pedro Tenorio como lugar para su sepultura.
Lo más destacado del lugar son sus pinturas murales que representan las verdades de fe contenidas en el Credo y escenas referidas al Juicio Final, así como numerosas imágenes del Evangelio, junto a episodios de la vida de San Antonio, de San Blas y de los milagros atribuidos a San Pedro.
Estas obras se consideran como unas de las más relevantes del gótico internacional hispano, inspirado en el genio italiano de Giotto y la escuela florentina.

6. Capilla de Santiago
Edificada a mediados del siglo XV, la capilla funeraria de Santiago está realizada en un estilo gótico toledano y está situada en la girola exterior. Construida por orden del valido de Juan II de Castilla, el condestable Álvaro de Luna, que fue ajusticiado, y su esposa, Juana Pimentel, cuyos sepulcros tallados en alabastro están situados en el centro de la estancia.
En los laterales están enterrados los arzobispos Juan de Cerezuela y Pedro de Luna, y algunos familiares del condestable.

7. Capilla de los Reyes Nuevos
La Capilla de los Reyes nuevos es una de las estancias de mayor densidad histórica de la catedral. En ella se han fundido las capillas reales iniciadas en el siglo XIII. Con licencia del emperador Carlos V y por necesidades litúrgicas, esta capilla fue trasladada a la girola en el silo XVI.
En ella se pueden observar los sepulcros de la dinastía Trastámara, en una muestra singular del arte gótico tardío evolucionado hacia el neoclásico.

8. Capilla mozárabe
Erigida por el Cardenal Jiménez de Cisneros en 1502 se construyó para perpetuar la celebración del rito hispano-mozárabe, la liturgia más antigua de la cristiandad hispana y que sólo se conservó en Toledo tras su reconquista en 1085.
En 1500, el Cardenal Jiménez de Cisneros restauró este rito, que cada mañana se celebra gracias a un permiso concedido por el Papa Alejandro II cuando en la Península Ibérica se extendió el rito romano creado en el siglo XI.
Está ubicada en la antigua sala capitular y s

u cúpula, afectada por un incendio en 1622, fue reconstruida por el hijo de El Greco. El retablo, reformado en el siglo XVIII, está coronado por un crucifijo iberoamericano.
