Arquidiócesis de Barquisimeto alerta sobre el crítico estado de templos emblemáticos y solicita intervención urgente

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En una reciente rueda de prensa, autoridades eclesiásticas de la Arquidiócesis de Barquisimeto manifestaron su profunda preocupación por el avanzado estado de deterioro que presentan varios de los templos más icónicos de la ciudad, advirtiendo incluso sobre el posible cierre de la Catedral Metropolitana si no se inician pronto las labores de restauración.

El Presbítero Oswaldo Méndez, Vicario General de la Arquidiócesis, enfatizó que iglesias como la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de Coromoto, Nuestra Señora de Altagracia y Santa Cruz, entre otras, representan la identidad y la fe de los barquisimetanos. Méndez hizo un llamado a la unidad de todos los sectores para preservar estos espacios que forman parte del patrimonio histórico y arquitectónico de la región.

El Santuario de la Santa Cruz en riesgo

Por su parte, el Presbítero Edgar Meneses, responsable de la parroquia Santa Cruz, destacó el valor espiritual de su templo al ser el único santuario en Venezuela que custodia una reliquia de la Santa Cruz, donada por el Papa Juan XXIII. A pesar de la afluencia de peregrinos nacionales, Meneses denunció graves problemas estructurales como el deterioro y riesgo en la estructura del techo, especialmente sobre el presbiterio y las filtraciones constantes que afectan el sistema eléctrico y el mobiliario del templo.

La Catedral Metropolitana al borde del cierre

La situación de la Catedral Metropolitana de Barquisimeto es particularmente crítica según el Presbítero Efraín Pastrán. El párroco informó que, aunque el material para la reparación del techo ya fue adquirido y el proyecto cuenta con la aprobación del nivel central, la obra no ha iniciado.

«Se necesita ya solo la mano de obra; el resto ya está aquí», señaló Pastrán, quien además detalló los daños colaterales causados por la demora, desprendimiento de baldosas y fractura de bases debido a las filtraciones, daños severos en los bancos de madera, con capacidad para 2000 personas, debido a la humedad, corrosión de las estructuras de hierro que sostienen el mobiliario y el riesgo inminente para los equipos de sonido recientemente recuperados.

Pastrán advirtió que, de continuar el silencio administrativo y el avance de los daños, la única opción restante será el cierre total del templo para garantizar la seguridad de los feligreses. La Iglesia espera una pronta respuesta de los organismos gubernamentales responsables para iniciar los trabajos de restauración de forma inmediata y también el apoyo de las empresas privadas.