El Papa insta a los sacerdotes a respetar las “normas litúrgicas” de la Misa para no desorientar a los fieles

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Durante la Audiencia General de este miércoles, el Papa instó a los sacerdotes a respetar las “normas de la liturgia” y a no realizar modificaciones “por iniciativa propia”, con el fin de evitar la desorientación de los fieles.

“Exhorto, por tanto, a todos aquellos que están llamados a preparar la celebración de los divinos misterios, en particular a los sacerdotes que ejercen el ministerio de la presidencia litúrgica, a custodiar siempre ese respeto por los textos y las normas de la liturgia que nace de una actitud interior de disponibilidad y de confianza en Dios, manifestando humildad ante su grandeza y sincera fidelidad a la comunión eclesial”, remarcó el Pontífice.

León XIV continuó este miércoles su catequesis sobre el magisterio del Concilio Vaticano II, centrándose en la Constitución Sacrosanctum Concilium (SC), promulgada por el Papa Pablo VI el 4 de diciembre de 1963. Se trata de uno de los documentos más relevantes del Concilio, ya que transformó la forma en que los católicos celebran la Misa.

El Papa realizó un repaso histórico del contexto en el que fue convocado el Concilio Vaticano II y aseguró que, en aquel momento, “se sentía con fuerza la necesidad de una renovación de las formas rituales, mediante las cuales, desde hace siglos, la Iglesia había llevado a cabo la glorificación de Dios y la santificación del pueblo cristiano”.

Asimismo, subrayó que, gracias al Movimiento litúrgico, maduró la convicción de que “existe un vínculo estrechísimo y orgánico entre la renovación de la liturgia y la renovación de toda la vida de la Iglesia”. En este sentido, citó la Carta encíclica Dominicae Cenae, El misterio y el culto de la Eucaristía, promulgada por el Papa San Juan Pablo II el 24 de febrero de 1980.

El Pontífice se detuvo en la Constitución Sacrosanctum Concilium, que —según explicó— buscaba “favorecer el acceso de los fieles a la riqueza de los dones de gracia dispensados por la sagrada liturgia”. Para ello, destacó la fórmula adoptada por los padres conciliares: “conservar la sana tradición y abrirse a un progreso legítimo”.

Para profundizar en esta idea, el Papa citó el discurso de Benedicto XVI a los participantes en el Congreso con motivo del 50º aniversario de la fundación del Pontificio Instituto Litúrgico Sant’Anselmo, el 6 de mayo de 2011. En aquella ocasión, el Pontífice alemán explicó que el “programa de reforma” de los padres conciliares se llevó a cabo “en equilibrio con la gran tradición litúrgica del pasado y el futuro”. Además, recordó que “no pocas veces se contraponen de manera torpe tradición y progreso”, cuando, en realidad, “ambos conceptos se integran: la tradición incluye en sí misma, en cierto modo, el progreso”.

De este modo, León XIV aseveró que el progreso al que alude la Sacrosanctum Concilium “no compromete en absoluto la comunión eclesial; más bien pretende confirmarla y favorecerla”.

En esta línea, subrayó que los cambios introducidos en la liturgia “han tenido lugar constantemente a lo largo de los siglos para permitir a los fieles una participación fructuosa, mediante las acciones rituales, en el misterio pascual de Cristo, fundamento de la fe cristiana”. El culto de la Iglesia, añadió, se ha “encarnado en las formas culturales de cada época y ha sido capaz de influir en ellas e incluso transformarlas”.

“La liturgia ha sido así, durante siglos, un motor de evangelización. Hoy es necesario renovar esta energía en continuidad con la auténtica y viva tradición católica, es decir, según una dinámica orientada a introducir a los creyentes en la plenitud de la verdad”, explicó.

[Fuente: ACI Prensa]