Tal y como hizo en 1221 San Francisco reuniendo a 5.000 frailes de toda Europa para el histórico “Capítulo de las Esteras” junto a la Porciúncula, llamado así porque los religiosos no tenían dónde alojarse y dormían sobre sencillas esteras, hoy, ocho siglos después, la familia franciscana ha convocado a jóvenes de distintos países para participar en un encuentro especial con el Papa León XIV en Asís.
Desde el pasado 3 de agosto, la Basílica de Santa María de los Ángeles se ha llenado de jóvenes que celebran, rezan y participan en un auténtico itinerario de crecimiento, escucha y renovación misionera a través del GO! Franciscan Youth Meeting.
Este jueves, el Papa dialogó con algunos de los participantes y respondió a sus preguntas. “Las esteras de aquellos frailes, como hoy sus sacos de dormir, hablan de paz”, afirmó el Pontífice ante los jóvenes franciscanos.
León XIV llegó a Asís en helicóptero alrededor de las 8:28 de la mañana. Tras aterrizar en las inmediaciones del Teatro Lyrick de Santa María de los Ángeles, fue recibido por Mons. Felice Accrocca, obispo de Asís; Stefania Proietti, presidenta de la Región de Umbría; Francesco Zito, prefecto de Perugia; Valter Stoppini, alcalde de Asís; y Massimiliano Presciutti, presidente de la Provincia de Perugia.
Este histórico encuentro del Papa en la Porciúncula se enmarca en las celebraciones del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco de Asís. León XIV ha querido situar a los jóvenes en el centro de este año jubilar dedicado al santo de Asís. Según explicó fray Alfio Vespoli a ACI Stampa/EWTN, fue el propio Pontífice quien decidió, entre los numerosos actos programados para esta conmemoración, participar personalmente en el encuentro con la juventud franciscana.

Poco después, el Santo Padre se trasladó en automóvil a la Basílica de Santa María de los Ángeles. A su llegada al convento fue recibido por los ministros generales de las órdenes franciscanas: fray Massimo Fusarelli, OFM; fray Carlos Alberto Trovarelli, OFM Conv.; y fray Roberto Genuin, OFM Cap.
En la Plaza de Santa María de los Ángeles, León XIV respondió a tres preguntas formuladas por participantes del GO! Franciscan Youth Meeting, que reúne a 2.500 jóvenes de entre 18 y 33 años procedentes de toda Europa y de otros continentes. Entre ellos hay representantes de Bosnia y Herzegovina, Croacia, Polonia, Bélgica, Portugal, Suiza, Eslovaquia, Hungría, Reino Unido, Irlanda, Austria, Rumanía, España, Estados Unidos, Alemania, Vietnam, Francia, Sudán del Sur, Países Bajos, Chipre y Albania.

Al inicio del encuentro, el ministro provincial de los Frailes Menores de Umbría y Cerdeña, fray Marco Vianelli, dirigió unas palabras de bienvenida al Pontífice y recordó la importancia espiritual de la Porciúncula: “Santidad, aquí, en la Porciúncula, san Francisco comprendió su vocación; aquí acogió a los primeros hermanos; aquí santa Clara consagró su vida al Señor; aquí floreció la indulgencia del Perdón de Asís, signo de la misericordia infinita de Dios. Hoy esta misma gracia sigue atrayendo peregrinos de todas las partes del mundo. Aquí, el 3 de octubre de 1226, recibió cantando, desnudo sobre la desnuda tierra, a la hermana muerte. Le agradecemos haber aceptado nuestra invitación y haber querido encontrarse con estos jóvenes”.
La primera pregunta estuvo a cargo de Karolina, una joven de Zagreb, Croacia, quien describió los desafíos que enfrentan hoy las nuevas generaciones:
“Vivimos en un mundo que cambia rápidamente, donde muchos jóvenes tienen dificultades para encontrar puntos de referencia, construir relaciones auténticas y abrir el corazón a Dios. También nosotros deseamos ser testigos creíbles del Evangelio en los lugares donde vivimos, estudiamos y trabajamos, llevando la luz de Cristo con el estilo sencillo y fraterno de San Francisco”.
Su pregunta fue directa: ¿cómo hacer realidad ese ideal en el mundo actual?
“Estoy muy contento de estar aquí con ustedes”, respondió León XIV antes de abordar la cuestión y saludar con afecto a los presentes.
“A los cristianos se les pedirá cada vez más que se conviertan en artífices de paz en el seno de sociedades tentadas a instrumentalizar la religión en la confrontación de identidades. Ser testigos de Cristo sigue siendo, por tanto, fascinante y exigente, porque abre la mente y el corazón más allá de las fronteras artificiales, es decir, más allá de los miedos provocados por la desinformación y los muros del prejuicio. Alejarse de la cultura del poder y construir la civilización del amor no se comprende ni se acepta de inmediato”, dijo el Santo Padre.
Asimismo, invitó a los jóvenes a aprender de San Francisco “la radicalidad evangélica, que es lo contrario del fundamentalismo: no los vuelve ciegos ni violentos, sino sensibles, atentos, siempre en el seguimiento de Jesús y, por tanto, humildes y acogiendo a todos”.

La segunda pregunta fue planteada por Giovanni, un joven de 27 años procedente de Bolonia, y estuvo centrada en la vocación. En concreto, preguntó cómo es posible decir a Dios un “sí” pleno y valiente, sin dejarse paralizar por las dificultades o las renuncias que exige el camino vocacional.
“¿Qué le ayudó a usted en su recorrido vocacional?”, preguntó al Papa.
León XIV respondió:
“Tomar una decisión para siempre no nos encierra en una jaula, sino que nos abre a un dinamismo mayor. Amar es un éxodo, un camino por descubrir, un recorrido en el que Dios anda con nosotros, y este es el verdadero sentido de toda vocación. La Biblia nos inspira a vivir así: como quienes están llamados a levantarse, a recorrer su propia historia recibiendo como un don del Señor la orientación y el sentido, para amar según sus designios”.
Y añadió: “De mi propia experiencia, puedo decir que el Señor nunca me ha abandonado: siempre me ha acompañado, regalándome incluso personas con quienes caminar juntos. Así, en mi vocación a ser sacerdote, miembro de la comunidad agustina y misionero, he encontrado una especie de luz que me ha guiado hasta hoy, hasta el momento en que tuve que decir “sí” a una llamada muy especial: la de ser Papa”.
La última intervención correspondió a Luigi, un joven de 22 años que habló en representación de la Juventud Franciscana de Sicilia. Su pregunta abordó una de las cuestiones más presentes entre los jóvenes de hoy:
“Hoy muchos jóvenes dicen que ‘creen, pero no en la Iglesia’ y, partiendo de nuestras comunidades, a veces observamos una Iglesia con sus contradicciones y sus crisis internas. Entonces me pregunto: ¿cómo podemos permanecer en este Amor reparador? ¿Por qué hoy en día resulta tan difícil ver a la Iglesia como una Madre?”
En su respuesta, el Pontífice indicó: “La Palabra de Dios, los sacramentos y la práctica del amor fraterno son caminos de transformación para hacer realidad en nosotros la imagen de Cristo. Francisco los recorrió: no dominar, sino servir; no aferrarse, sino recibir; no retener, sino devolver: es la vida de Dios la que repara la Iglesia y la convierte en un pueblo libre, un lugar de respiro y de salvación”.
Tras el diálogo con los jóvenes, el Papa saludó en el claustro del convento a los representantes de las órdenes franciscanas, a los obispos presentes y a los miembros del Comité Nacional para el Octavo Centenario de la muerte de San Francisco de Asís.
Durante estos días, Asís ha vivido una auténtica fiesta de fe y fraternidad. Sin embargo, el objetivo del encuentro va mucho más allá de la experiencia de unos días compartidos. Como explicó fray Luca de Pasquale, uno de los organizadores del GO!, en declaraciones a ACI Stampa/EWTN: “El objetivo fundamental del GO! no es crear una especie de “Tabor” pasajero donde estar bien juntos durante algunos días, sino elaborar y entregar a los jóvenes una “carta misionera”: un documento con orientaciones y pautas concretas para regresar a sus propias realidades con el propósito de vivir el Evangelio y la fraternidad en el centro de la vida cotidiana”.
[Fuente: ACI Prensa]
