El Papa León XIV confirmó la celebración de un consistorio con todos los cardenales del mundo para el 26 y 27 de junio, subrayando que estos encuentros y las aportaciones de los purpurados constituyen “un patrimonio precioso” para la Iglesia.
En una carta dirigida a los miembros del colegio cardenalicio, fechada el domingo 12 de abril y hecha pública este martes, el Pontífice valora especialmente el primer consistorio que presidió el 7 y 8 de enero de 2026.
En aquella cita, a propuesta del propio Papa, los cardenales escogieron dos de los cuatro temas planteados por León XIV para centrar sus trabajos.
Tras descartar la cuestión litúrgica —en concreto, el rito previo al Concilio Vaticano II— y el debate sobre las relaciones entre la Santa Sede y las conferencias episcopales, optaron por profundizar en “la misión de la Iglesia en el mundo actual” y en el “sínodo y la sinodalidad como instrumento y estilo de colaboración”.
“He apreciado mucho el trabajo realizado en los grupos, que permitió un intercambio libre, concreto y espiritualmente fecundo, así como la calidad de las intervenciones en la asamblea”, escribe el Papa en la misiva.
Evangelii gaudium como texto de referencia
Según explica, este fue uno de los elementos que surgieron en los debates de los grupos dedicados a la sinodalidad, lo que le permite precisar algunos aspectos de un texto considerado el documento programático de su predecesor, aclarando especialmente, señala León XIV, “lo que se refiere a la misión y a la transmisión de la fe”.
“De sus aportaciones se desprende con claridad cómo esta Exhortación continúa representando un punto de referencia decisivo: no introduce simplemente nuevos contenidos, sino que recentra todo en el kerigma como corazón de la identidad cristiana y eclesial”, afirma el Papa.
Procesos de conversión, más que reformas inmediatas
Aunque reconoce Evangelii gaudium como un auténtico “soplo nuevo”, el Pontífice precisa que su valor reside en ser “capaz de poner en marcha procesos de conversión pastoral y misionera, más que de producir reformas estructurales inmediatas, orientando así en profundidad el camino de la Iglesia”.
La carta aborda asimismo las implicaciones de este planteamiento a distintos niveles. En el ámbito personal, León XIV llama a todos los bautizados a renovar su encuentro con Cristo, “pasando de una fe simplemente recibida a una fe verdaderamente vivida y experimentada”. Este proceso, subraya, afecta directamente a “la calidad misma de la vida espiritual, en el primado de la oración, en el testimonio que precede a las palabras y en la coherencia entre fe y vida”.
Superar la pastoral de conservación
En el plano comunitario, el Papa anima a superar una “pastoral de conservación” para impulsar una auténtica pastoral “misionera”, en la que las comunidades cristianas se conviertan en sujetos vivos del anuncio. Para ello reclama “comunidades acogedoras, capaces de un lenguaje comprensible, atentas a la calidad de las relaciones y capaces de ofrecer espacios de escucha, de acompañamiento y de sanación”.
A nivel diocesano, el Pontífice subraya de manera expresa la responsabilidad de obispos y sacerdotes de sostener con determinación “la audacia misionera”, evitando que esta se vea “obstaculizada o sofocada por excesos organizativos”, y promoviendo un discernimiento que ayude a “reconocer lo que es esencial”.
“Por atracción más que por conquista”
“Es una misión integral, que mantiene unidos el anuncio explícito, el testimonio, el compromiso y el diálogo, sin ceder a la tentación del proselitismo ni a una lógica de simple conservación o expansión institucional. Incluso cuando se reconoce minoritaria, la Iglesia está llamada a vivir sin complejos, como pequeño rebaño portador de esperanza para todos, recordando que el fin de la misión no es la propia supervivencia, sino la comunicación del amor con el que Dios ama al mundo”, explica el Pontífice.
Incluso en contextos de minoría, añade, la Iglesia católica está llamada a vivir “sin complejos”, como un pequeño rebaño “portador de esperanza”, recordando que la finalidad de su misión no es la propia supervivencia, sino comunicar el amor de Dios al mundo.
Finalmente, el Papa resume algunas de las orientaciones surgidas en el consistorio de enero que deben ser “acogidas y ulteriormente meditadas”. Entre ellas, destaca la necesidad de relanzar Evangelii gaudium “para verificar con honestidad qué es lo que, con el paso de los años, ha sido realmente asumido y qué permanece todavía desconocido o no aplicado”.
Del mismo modo, considera una “exigencia” reconsiderar la eficacia de la comunicación eclesial —también a nivel de la Santa Sede— “en una clave más claramente misionera”.
La carta concluye con el anuncio oficial del próximo consistorio, que se celebrará los días 26 y 27 de junio, y con el adelanto de una comunicación posterior para preparar adecuadamente el encuentro.
[Fuente: ACI Prensa]
