Grupo del Sínodo pide mecanismos para promover la igualdad entre hombres y mujeres en la Iglesia

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La Secretaría General del Sínodo publicó este martes 8 de septiembre el informe final del Grupo de Estudio 6, que recoge propuestas concretas para renovar las relaciones entre los obispos, la vida consagrada y las diversas agrupaciones eclesiales, como la creación de mecanismos específicos para promover una mayor igualdad entre hombres y mujeres en los entornos laborales de la Iglesia.

El documento, redactado originalmente en italiano y del que existe una versión traducida al inglés y un resumen en español, sostiene que existe la necesidad de “elaborar un mecanismo claro para la aplicación de la igualdad de género en el lugar de trabajo”.

Asimismo, propone desarrollar nuevos criterios para aprobar la creación de institutos de vida consagrada y designar un delegado para la vida consagrada en cada diócesis.

El informe, que no tiene carácter vinculante y que ahora será revisado por el Papa León XIV, forma parte del trabajo realizado por los diez grupos de estudio creados por el Papa Francisco en 2024 en el contexto del Sínodo sobre la Sinodalidad. Estos grupos quedan disueltos una vez publicados sus respectivos informes finales.

El grupo de trabajo estuvo coordinado por el Arzobispo de Newark, el cardenal estadounidense Joseph William Tobin, e incluyó, entre otros, al Cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida; al Cardenal Luis Antonio Tagle, proprefecto de la Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares del Dicasterio para la Evangelización; y al Cardenal João Braz de Aviz, prefecto emérito del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. También participó la Prefecta de este mismo dicasterio, sor Simona Brambilla.

Una de las principales conclusiones del informe es que la Iglesia debe avanzar hacia una participación más amplia de religiosos y religiosas en los procesos de discernimiento y toma de decisiones.

Por ello, propone “fortalecer la relación entre las conferencias de superiores y superioras mayores y las conferencias episcopales para incluir a las personas consagradas en los procesos decisionales”.

Los expertos consideran que los carismas propios de la vida religiosa constituyen una aportación indispensable para la misión evangelizadora de la Iglesia y que deben estar más presentes en los espacios donde se adoptan decisiones pastorales.

El documento añade que esta participación no debería limitarse a los organismos nacionales, sino extenderse también al ámbito diocesano.

Protocolos claros entre diócesis y congregaciones

Otro de los aspectos abordados en el informe es la necesidad de establecer procedimientos más claros para regular las relaciones institucionales entre las diócesis y las congregaciones religiosas.

El texto destaca la “necesidad de formular un modelo estándar de protocolo de entendimiento y directrices apropiadas, teniendo en cuenta los desafíos actuales”. Según los expertos, estos acuerdos deberían servir para prevenir conflictos y garantizar una colaboración transparente entre ambas partes.

El grupo recomienda que dichos protocolos definan con claridad aspectos como las responsabilidades pastorales, la gestión de bienes, el uso de inmuebles y las cuestiones económicas.

Asimismo, señala que “las cuestiones relativas a la propiedad y a la remuneración deberían acordarse de manera clara y justa en los protocolos de entendimiento”, con el fin de evitar conflictos y garantizar una adecuada protección de los derechos de todas las partes implicadas.

Entre las propuestas destaca también que “la resolución oportuna de las cuestiones, respetando la privacidad y la confidencialidad, debería convertirse en una prioridad y estar sujeta a plazos precisos”.

El grupo de estudio considera, además, que toda institución eclesial debería contar con procedimientos obligatorios para la resolución de controversias. Por ello, propone “la creación de comités de conciliación”, especialmente para abordar conflictos relacionados con propiedades o responsabilidades institucionales.

Estos organismos deberían incluir representantes de los obispos y de la vida consagrada, garantizando así la participación de ambas partes en la búsqueda de soluciones.

Supervisión y rendición de cuentas

El informe dedica también un apartado a la necesidad de establecer sistemas eficaces de supervisión y rendición de cuentas. Los expertos afirman que son necesarias “medidas estatutarias pertinentes y vinculadas a plazos precisos para garantizar el seguimiento y la responsabilidad de las relaciones entre los obispos y los consagrados y consagradas”.

Asimismo, subrayan la importancia de que los futuros sacerdotes conozcan mejor la realidad de la vida consagrada. En consecuencia, solicitan que “la formación del clero incluya el conocimiento de la vida consagrada”, tanto en los centros académicos como mediante experiencias pastorales compartidas con religiosos y laicos.

Entre las propuestas más novedosas figura la posibilidad de ampliar la participación de las religiosas en determinados procesos de elección dentro de la Iglesia.

El informe plantea que “las consagradas puedan participar en el proceso de elección de los obispos responsables de la vida consagrada a nivel nacional y diocesano”, además de intervenir en la elección de capellanes para las obras vinculadas a las comunidades religiosas.

Aunque el documento no especifica los mecanismos concretos para hacer efectiva esta participación, la propuesta constituye una de las iniciativas más significativas surgidas del Grupo de Estudio 6, al apuntar hacia una mayor presencia de las mujeres consagradas en ámbitos tradicionalmente reservados al clero.

Hasta este martes, siete de los diez grupos de estudio originales del Sínodo han publicado ya su informe final. Los tres que siguen pendientes son el Grupo de Estudio 1, sobre las relaciones entre las Iglesias católicas orientales y la Iglesia latina; el Grupo de Estudio 8, sobre el papel de los representantes pontificios; y el Grupo de Estudio 10, dedicado al ecumenismo.

También están pendientes los informes finales de dos grupos adicionales: uno sobre ‘La liturgia en una perspectiva sinodal’ y otro sobre ‘El estatuto de las conferencias episcopales, las asambleas eclesiales y los concilios particulares’. Ambos fueron creados por iniciativa de León XIV.

Los grupos de estudio cuentan además con el acompañamiento de tres comisiones: la Comisión Canónica, la Comisión Canónica Oriental y la Comisión SECAM sobre la Poligamia, que publicó su informe final en marzo. Los informes de las otras dos comisiones continúan pendientes.

[Fuente: ACI Prensa]