Papa León XIV: La dimensión social, económica y política desde la visión cristiana

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Frente a más de 15 mil feligreses presentes en la Plaza de San Pedro, este 4 de noviembre, el Santo Padre dirigió la Audiencia General, centrada, en esta ocasión,  en una reflexión basada en los capítulos III y IV de la segunda parte de la Constitución Apostólica Gaudium et spes -GS-, enfocados en la vida económica, social y en la comunidad política; tres campos de estudio que, a partir de la fe cristiana, pueden ser discernidos.

Como parte fundamental e íntimamente ligada a la naturaleza humana y a la fe cristiana, fue descrita por el Papa León XIV la dimensión social, la cual consideró como «valiosa herencia que recibimos de la encarnación del Hijo de Dios»; por ello, recordó que la Constitución dedica parte de sus textos «a la vida económica y social y a la de la comunidad política».

El trabajo: Fundamento del desarrollo económico

«Los Padres conciliares evidencian sobre todo el peligro para la paz mundial que deriva de los desequilibrios vinculados a un desarrollo económico que no es equitativo y que no respeta la creación», expresó el Pontífice al hacer referencia a la vida económica, por tanto, advirtió que el desarrollo técnico no es suficiente para «corregir la ruta», sino que, «“son necesarias muchas reformas en la vida económico-social y un cambio de mentalidad y de costumbres en todos”».

Bajo este contexto, el Santo Padre hizo énfasis en el valor del trabajo, un derecho fundamental y núcleo de la economía:

«El corazón de la economía es el trabajo. A través de él, el hombre se desarrolla como persona, satisface las necesidades de su familia, expresa su propio talento, participa en la vida social y construye un mundo mejor colaborando en la obra creadora de Dios. El trabajo nunca puede ser tergiversado en detrimento de las personas, del bien común o de la creación».

Es así, que León XIV reconoció que el «verdadero desafío» de todas la naciones está en «ofrecer a todos oportunidades para poner en práctica sus capacidades: no son aceptables la desocupación, la explotación y las condiciones de trabajo que ponen en peligro la salud y la propia vida»; por lo tanto, admitió que es menester que los trabajadores sean partícipes de «las decisiones que afectan a su actividad […] afrontando los conflictos con diálogo y acciones no violentas».

Santo Padre imparte la bendición a un bebé presente en la Audiencia General.   (VATICAN MEDIA)

El destino universal de los bienes de la tierra

Así mismo, el Papa destacó que la visión cristiana del desarrollo económico, presentada por el Concilio, «debe estar siempre al servicio del hombre y bajo el control del hombre», con el objetivo de crear un compromiso social que permita «eliminar las discriminaciones contra los grupos sociales más débiles y contra los migrantes».

Por tal motivo, el Santo Padre retomó de la Constitución «uno de los principios fundamentales del magisterio social […] el destino universal de los bienes de la tierra», que, aplicado al campo financiero, expone que «los responsables de las inversiones y de la organización de la vida económica, tanto los particulares como los grupos o las autoridades públicas, deben […] vigilar, por una parte, a fin de que se provea de lo necesario para una vida decente tanto a los individuos como a toda la comunidad, y, por otra parte, de prever el futuro y establecer un justo equilibrio entre las necesidades actuales del consumo individual y colectivo y las exigencias de inversión para la generación futura».

La comunidad política

En este marco, el Sucesor de Pedro reconoció que existen «distintas señales positivas de la época contemporánea», como, de acuerdo a la Constitución Apostólica, «el hecho de que “la conciencia más viva de la dignidad humana ha hecho que en diversas regiones del mundo surja el propósito de establecer un orden político-jurídico que proteja mejor en la vida pública los derechos de la persona”».

Por lo tanto, el Papa reiteró que la comunidad política existe con el objetivo esencial de abogar e impulsar el bien común:

«Siempre hacia el bien común debe mirar el ejercicio de la autoridad política, que se estructura y obra según las circunstancias locales e históricas, pero siempre teniendo presente el bien de toda la familia humana».

Ante esta premisa, el Santo Padre prosiguió con una distinción particular del tema, descrita en Gaudium et spes: «la comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas, cada una en su propio terreno. Ambas, sin embargo, aunque por diverso título, están al servicio de la vocación personal y social del hombre. Este servicio lo realizarán con tanta mayor eficacia, para bien de todos, cuanto más sana y mejor sea la cooperación entre ellas».

Comprometerse para construir la paz

Finalmente, el Papa León XIV exhortó a los fieles a «comprometerse en la economía y en la política», bajo los cristerios expresados en su reflexión, con el propósito de construir la paz, y animó a los jóvenes a seguir el ejemplo de «de aquellos hombres y de aquellas mujeres que en estos ámbitos dieron buen testimonio».

«Como recordaba el Papa Francisco, “la guerra es un fracaso de la política y de la humanidad, una claudicación vergonzosa, una derrota frente a las fuerzas del mal”. (Carta enc. Fratelli tutti, 261)».

[Fuente: Vatican News]