Rafael Luciani: «León XIV tiene el reto de consolidar la sinodalidad en la Iglesia»

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El pontificado del Papa León XIV marca el comienzo de una nueva etapa dentro de la Iglesia. Tras la elección pontificia, la institución inicia un periodo caracterizado por el equilibrio entre la continuidad del magisterio del Papa Francisco y la actualización práctica del Concilio Vaticano II.

Un contexto que supone la comprensión de ciertas claves que Rafael Luciani compartió durante la reciente Jornada Nacional de Formación sobre la Sinodalidad Eclesial que se realizó en Puerto Rico.

Jornadas en las que el director de Cebitepal invitó al discernimiento sobre el presente y futuro de la Iglesia. En una de sus intervenciones habló de esas claves emergentes sobre la sinodalidad que podemos advertir en este tiempo de transición de Francisco a León XIV.

De acuerdo con el teólogo, la elección de León XIV, inaugura una quinta fase en la recepción del Concilio, situando al nuevo pontífice ante el desafío de articular la memoria conciliar con la implementación del Sínodo.

El reto de caminar juntos

Según explica Luciani, una de las primeras actitudes de León XIV respecto a esta necesidad, es su compromiso para completar la implementación de la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium. Impulso que reivindica la figura de la Curia Romana al redefinirla como guardiana de la memoria de la Sede Apostólica, cuya razón prioritaria, reside en la evangelización. Un panorama que prioriza lo pastoral antes que lo administrativo.

En este sentido Luciani destaca la búsqueda de eficiencia y profesionalización eclesial, así como la evolución en la estrategia lingüística implementada por el Vaticano, que integra el inglés como un idioma operativo y preserva el español como un lenguaje identitario e intercultural.

Respecto al gobierno eclesial, el teólogo venezolano señala que León XIV concibe la sinodalidad como un ejercicio que amplía la colegialidad episcopal, es decir, lo que Francisco denominó “colegialidad sinodal”; reflejo de ello es la sustitución que hizo de instancias como el Consejo de Cardenales (C9) por canales tradicionales de consulta, entre los que se destacan los consistorios extraordinarios.

Igualmente, Luciani sostiene que el Papa busca reactivar los organismos de participación de todo el Pueblo de Dios, al promover el fortalecimiento de los consejos parroquiales, diocesanos y de asuntos económicos como espacios de corresponsabilidad real y no como instancias burocráticas.

La reforma institucional y el estilo sinodal

El académico subrayó que León XIV asumió la sinodalidad como una dimensión constitutiva de la Iglesia desde el inicio de su pontificado. De hecho, desde su primer mensaje Urbi et Orbi, el 8 de mayo de 2025, el Santo Padre hizo explícito su deseo al declarar que “queremos una Iglesia sinodal, una Iglesia que camina”.

Posteriormente, al dirigirse al colegio cardenalicio, León XIV ratificó su alineación con el proceso abierto por su antecesor. “Quisiera que renováramos juntos, hoy, nuestra plena adhesión a ese camino, a la vía que desde hace ya decenios la Iglesia universal está recorriendo tras las huellas del Concilio Vaticano II. El Papa Francisco ha recordado y actualizado magistralmente su contenido en la Exhortación apostólica «Evangelii gaudium”.

Para Luciani, estas declaraciones demuestran que no se trata de una reforma superficial, sino de una reconfiguración de la identidad eclesial que debe partir de un nuevo modo de relacionarse y compartir el mismo horizonte entre pastores y fieles. Este enfoque supone una dinámica de escucha recíproca, como el obispo de Roma lo expresó durante la inauguración el Consistorio Extraordinario del 7 de enero de 2026.

“Como aprendimos durante las dos Asambleas del Sínodo de los Obispos de 2023 y 2024, la dinámica sinodal implica por excelencia la escucha. Cada momento de este tipo es una oportunidad para profundizar en nuestro aprecio compartido por la sinodalidad. El mundo en el que vivimos, y que estamos llamados a amar y servir también en sus contradicciones, exige de la Iglesia el fortalecimiento de las sinergias en todos los ámbitos de su misión”.

Conversión relacional

Desde la perspectiva de Luciani, la sinodalidad demanda una “conversión de las relaciones” que transforme las actitudes personales dentro de las comunidades. En este sentido, recordó la advertencia que hizo León XIV durante su homilía del Jubileo de los Equipos Sinodales el 26 de octubre de 2025 sobre el riesgo de adoptar posturas de autosuficiencia que dividan la Iglesia, el pontífice trazó el horizonte del servicio comunitario.

“Nadie está llamado a mandar, todos lo son a servir; nadie debe imponer las propias ideas, todos deben escucharse recíprocamente; sin excluir a nadie, todos estamos llamados a participar; ninguno posee la verdad toda entera, todos la debemos buscar con humildad, y juntos”.

Según Luciani, la propuesta de León XIV distingue con claridad entre la elaboración de decisiones (decision-making), en la que debe participar activamente todo el Pueblo de Dios mediante el discernimiento, y la toma final de las decisiones (decision-taking), reservada al ministerio jerárquico.

En este esquema, el reto central para la Iglesia radica en consolidar un estilo sinodal capaz de integrar unidad y diversidad, autoridad y participación, proyectando la sinodalidad como el modus vivendi et operandi para el tercer milenio.

[Fuente: CELAM]