Amor y Libertad

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Rafael María de Balbín:

 

 

Amor y libertad son dos grandes realidades humanas, que a veces parecen contraponerse, sobre todo si se concibe una libertad sin rumbo y un amor egoísta y caprichoso.

Valgan algunas consideraciones sobre el tema, al hilo de algunas afirmaciones de Carlos  Cardona:

 

<<Amar, más que un deber, es para el hombre un  ejercicio de libertad, que está en la base de toda la conducta moral>> (cfr. Carlos Cardona. Etica del quehacer educativo. Madrid, 1990, p. 31).

 

<<Por eso, decía, es el gran precepto del amor, y sólo él, lo que da fundamento y sentido a cualquier obligación ética. «Amarás a Dios con todo tu corazón y sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo»: es decir, amarás electivamente al prójimo como natural, espontánea y necesariamente te amas a ti mismo. Todo otro deber ético deriva de este precepto fundamental, y de él recibe su fuerza de obligar>>.

 

Si solo hablamos de obligaciones, ¿Dónde queda el amor?

 

<<Quitado este mandamiento supremo—es lo que está sucediendo actualmente— todas las obligaciones morales van cayendo, una tras otra.

El fin último de cada hombre —ya a nivel estrictamente natural— es la unión de amistad con Dios: amor recíproco de benevolencia, con comunión de vida eterna y comunicación de bienes divinos.

El amor de Dios lo tengo asegurado, puesto que «Él nos amó primero». Se trata —eso es la ética— de que yo le corresponda, de que le entregue a Dios mis propios bienes, empezando por mi libertad, y así me haga capaz de recibir los suyos, que Él quiere darme, y para los que me ha creado>>

 

La felicidad es la aspiración común a toda persona humana, y la felicidad implica el amor:

 

<<El fin último del hombre es la unión de amistad con Dios, y con Él y por Él con las demás personas creadas, sus potenciales amigos. La recta vida moral es la que se ordena a este fin, y lo va realizando en el tiempo.

Dios obra por amor, pone el amor y quiere sólo amor, correspondencia, reciprocidad, amistad. Y de ese amor de amistad sólo la libertad es capaz: así Dios me ha hecho libres, porque es la única manera de obtener ese amor de benevolencia>>.

 

El amor presupone la libertad:

 

<<<Por eso la recurrente pregunta «¿Cómo puede Dios permitir…?» es una pregunta sin sentido, es una ignorancia del sentido profundo de la libertad, como capacidad de amar. No hay otra manera de obtener amor de benevolencia que dar al otro la libertad de que me quiera si quiere. Si le coacciono, si le privo de libertad, lo que obtenga no será ya amor, serán satisfacciones o utilidades, pero no amor>>.

 

Sin libertad no hay amor, pero tampoco hay amor sin libertad:

 

<<Así que, después de decir —también a nivel de ética y de metafísica, de Teología natural—que «Dios es Amor», hay que proseguir: y el hombre terminativa y perfectamente es amor. Y si no es amor, no es propiamente hombre: es un hombre frustrado, inhumano, autorreducido a cosa. De esto todos tenemos experiencias vivas y concretas. La persona inhumana es la persona que no ama. Pero sólo se es amor si se ama, si se quiere en libertad>.

 

<<El quehacer educativo tiene como fin enseñar esto y ayudar a hacerlo>>.-

(rbalbin19@gmai.com)