El padre Brent Bowman relata la experiencia que vivió al consagrar: sintió el cáliz «demasiado pesado» y sus manos quedaron inmóviles
El vídeo muestra al sacerdote ante el altar, sosteniendo el cáliz durante la consagración. Durante unos instantes parece incapaz de continuar. Visiblemente sobrecogido, permanece inmóvil hasta que finalmente puede proseguir la celebración.
Las imágenes se difundieron rápidamente por las redes sociales y provocaron todo tipo de comentarios. Ahora, el propio protagonista, el padre Brent Bowman, sacerdote de la archidiócesis estadounidense de Saint Paul y Mineápolis, ha explicado qué sintió en aquellos momentos.
Todo ocurrió el lunes 14 de septiembre, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Bowman celebraba la misa diaria en la parroquia de San Gabriel Arcángel, en Hopkins (Minnesota), ante alumnos y profesores de Chesterton Academy, el instituto católico en el que ejerce como capellán.
«Me costaba hablar»
Según ha relatado posteriormente, mientras pronunciaba las palabras de la consagración sobre el vino experimentó lo que define como «un conocimiento interior del poder de estas palabras que se pronuncian y la realidad de su efecto».
La experiencia fue tan intensa que, asegura, llegó un momento en el que le costaba hablar. A medida que avanzaba la consagración se sentía «más abrumado físicamente».
Pero lo más sorprendente llegó al sostener el cáliz.
Bowman asegura que experimentó «un conocimiento sensorial del peso del poder de Dios descendiendo sobre el altar» y sintió «la pesadez de la presencia sustancial de Jesús en el cáliz».
«El cáliz se volvió demasiado pesado para sostenerlo, y sentí que era arrastrado hacia abajo, hasta reposar sobre el altar. Sentí mis manos fijas al cáliz de la Preciosa Sangre y no podía moverlo físicamente», explica.
El sacerdote intentó elevar el cáliz, pero durante unos instantes no pudo hacerlo. En aquel momento, según su testimonio, comprendió de una manera nueva el significado de la Pasión de Cristo.
«Creo que se me concedió la gracia de comprender más profundamente la agridulce realidad de la Pasión del Señor y cuánta sangre derramó Cristo por el inmenso peso de todos nuestros pecados», relata. «Creo que experimenté ese peso en el cáliz».
No fue un milagro eucarístico
La difusión del vídeo llevó a algunos usuarios de las redes sociales a preguntarse si se había producido algún tipo de milagro eucarístico. El propio Bowman ha querido salir al paso de esas interpretaciones.
Lo ocurrido, precisa, «no fue lo que la Iglesia católica considera un milagro eucarístico».
Las especies consagradas conservaron en todo momento la apariencia y el sabor del pan y del vino. «Nunca vi sangre real ni carne humana con mis ojos», afirma.
El párroco de San Gabriel Arcángel, el padre Paul Haverstock, también habló con Bowman sobre lo sucedido y explicó posteriormente a los fieles que el sacerdote había recibido «una gracia particular», y no se había producido una transformación visible de las especies eucarísticas.
«Dones completamente inmerecidos»
Ordenado sacerdote en mayo de 2024, Bowman insiste además en que este tipo de experiencias privadas no deben interpretarse como una demostración de la santidad de quien las recibe.
Son, explica, «dones completamente inmerecidos y signos del amor abundante de Dios por todo su pueblo», pero «no son necesariamente señales de santidad de ninguna persona».
El sacerdote espera ahora que la extraordinaria difusión de las imágenes sirva, sobre todo, para dirigir la atención hacia la Eucaristía y no hacia su propia experiencia.
«Ruego que este breve testimonio mueva nuestros corazones a contemplar más profundamente los misterios de la Presencia Real de Jesucristo en la Eucaristía y la Preciosa Sangre», concluye.-

