In memoriam: P. Leonardo Mendoza

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Cardenal Baltazar Porras Cardozo:

 

El 14 de agosto, memoria de San Maximiliano María Kolbe y víspera de la solemnidad de la Asunción de María, falleció en horas de la mañana, el Pbro. José Leonardo Mendoza en la localidad de Foncebadón, Diócesis de Astorga, en la provincia de León, acompañado de sus sobrinos y de la compañía de los fieles de dicha localidad que le brindaron cariño y alegría. Hace poco más de un mes nos vimos y conversamos. Muy delgado, con las huellas del cáncer que lo consumió en pocos años. Pero me confortó su espíritu sereno, en manos del Señor, pero con la ilusión de servir, en la medida de sus posibilidades a los fieles que se le habían confiado.

 

Hay que agradecer a los señores obispos de León, Mons. Luis Ángel de las Heras, quien le brindó todo tipo de atenciones en su enfermedad y lo visitó en varias oportunidades. En estos últimos meses, en la vecina diócesis de Astorga, a donde había ido para estar cerca de sus familiares tuvo también la fraterna acogida del clero y fieles. Sus restos han sido trasladados hasta Llamas de la Ribera para las exequias, pues allí estuvo durante siete años como párroco. La misa, la presidirá el sr. obispo de León con buena parte del clero del arciprestazgo, el próximo 20 de agosto, a la espera de la llegada de su hermana y sobrinos.

 

El Padre Leonardo, nació el 18 de septiembre de 1963, estaba a punto de cumplir 63 años. Hijo de familia cristiana de la parroquia San José Obrero de Mérida, era gemelo con su hermano Alexis, muy parecidos ambos dando pie a jocosas anécdotas cuando eran confundidos. Estudió primaria en la escuela aledaña a la parroquia y fue miembro activo de la Asociación Soldedi, de la que surgieron varias vocaciones tanto a la vida sacerdotal como laical. Ingresó al Seminario San Buenaventura para concluir el bachillerato y los estudios de filosofía y teología. Fue de los últimos sacerdotes ordenados por Mons. Miguel Antonio Salas, el 14 de julio de 1991, festividad de San Buenaventura.

 

Durante 26 años ejerció su sacerdocio en la arquidiócesis de Mérida. Primero, entre1991-1993, Párroco Nuestra Señora del Carmen, barrio Buenos Aires. El Vigía, pertenecientes hasta esa última fecha a la arquidiócesis. Pasó luego, 1993-1996 como Párroco de Santa Lucía de Timotes, donde promovió y acompañó la religiosidad de ese pueblo a San Benito de Palermo y visitó las muchas comunidades que conformaban esa vasta parroquia del páramo colindante con la diócesis de Trujillo. De 1996-1998 lo envié a estudiar teología en la ciudad eterna como miembro del recién fundado colegio venezolano en Roma.

 

A su regreso, entre 1999-2001 fue impulsor de la creación de la parroquia San Francisco de Asís en El Arenal, Mérida, ante el incremento poblacional en las riberas del Chama entre Tabay y Mérida. En 2003-2005 párroco de Santiago Apóstol, La Parroquia Mérida.  2005-2011 Párroco de Nuestra Señora de Candelaria de Bailadores donde fue muy querido por la población. El cronista de la cuenca alta del Mocotíes, poco dado a la lisonja escribió “sin temor a equivocarme, es el mejor rector que ha pasado por el santuario de Candelaria de Bailadores después del Padre Pernía. Con una obra única y un profundo celo sacerdotal. Su dedicación a los grupos de apostolado fue inimitable y su don de gente inigualable”. Por un quinquenio 2011-2016 vino a la capital merideña como párroco de San Juan Bautista de Milla.

 

Me pidió realizar una experiencia misionera en España y desde 2017-2024 fue recibido por el Obispo de León quien lo nombró párroco de Llamas De La Ribera, León y tres pequeños pueblos cercanos. En septiembre de 2020, la Curia de León amplió sus responsabilidades nombrándolo administrador parroquial de un grupo de localidades vecinas en las zonas de Omaña y la Ribera (diócesis de León): San Martín de la Falamosa, la Utrera, Valdesamario, Ponjos, Murias de Ponjos, Paladín, Mataluenga y Pedregal. Ese mismo año aparecieron los primeros síntomas de enfermedad que llevó con paciencia y sin dejar de atender a las comunidades. Recibió todo el apoyo para los costosos tratamientos médicos de parte del obispado, de médicos amigos y de la comunidad parroquial.

 

Sintiéndose un poco mejor y con la nostalgia de estar cerca de su tierra andina y de sus familiares regresó a Mérida a mediados del 2025 pero su salud dio síntomas que le recomendaron regresar a España donde tenía asegurada la atención médica. Así lo hizo a comienzos de este año hasta su deceso.

 

Además del ejercicio parroquial fue también director del Secretariado Catequístico de Mérida promovió la formación doctrinal y los programas de catequesis. Sus restos y su memoria permanecen vinculados a las distintas comunidades que asistió formalmente en Mérida, Milla, Bailadores y la Provincia de León.

 

Descansa en paz, querido Padre Leonardo. Unimos nuestra oración a las de tu familia y de las comunidades que en Venezuela y España fueron testigos de tu entrega. Fue un sacerdote sin aspavientos que hizo su misión calladamente y dejó una profunda huella. Desde el cielo intercede por nosotros.

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