La Iglesia Católica afronta la llegada ilegal de cerca de 50.000 migrantes en apenas unas horas a la ciudad española de Ceuta, ubicada en la costa norte africana, movilizando recursos para la delegación diocesana de Migraciones.
La Diócesis de Cádiz y Ceuta, cuyo administrador apostólico es Mons. Ramón Valdivia, Obispo auxiliar de Sevilla, expresó en un comunicado su «profunda preocupación por la gravedad de los acontecimientos y por la especial vulnerabilidad de tantas personas que se ven afectadas por esta realidad».
Así, reiteró su disposición «a colaborar con las instituciones civiles y con los organismos competentes» para cubrir «la atención de las necesidades que puedan surgir».
Como apoyo a esta disposición, se ha ordenado que las colectas que se realicen este fin de semana en las parroquias de Ceuta se destinen en su integridad a la Delegación Diocesana de Migraciones, para canalizar la ayuda a través del Centro de Atención a Personas Migrantes San Antonio.
«Agradecemos de antemano la generosidad de los fieles y de todas las personas de buena voluntad, e invitamos a las comunidades cristianas a intensificar la oración por quienes sufren, por quienes tienen la responsabilidad de gestionar esta situación y por todos aquellos que trabajan para construir caminos de paz, justicia y esperanza», concluye la nota.
Por su parte, la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana de la Conferencia Episcopal Española, reclamó a través de las redes sociales que «las medidas ante esta situación se hagan desde la legalidad vigente, con respeto a la dignidad de las personas y evitando la manipulación con fines partidistas».
Una sentencia en el origen de la oleada
Estos movimientos de población se están realizando a nado rodeando el espigón del Tarajal, una infraestructura fronteriza situada al sur de la ciudad autónoma de Ceuta que se extiende hacia el mar como una extensión de la valla fronteriza que separa por tierra la localidad española del suelo marroquí.
El pasado 29 de junio, el Tribunal Supremo dictó una sentencia que rechaza la práctica de la «devolución en caliente» de los inmigrantes interceptados en alta mar que pretenden entrar a nado a las plazas españolas en África de Ceuta y Melilla.
El alto Tribunal interpreta que este método de llegada ilegal al país se realiza sin superar «un elemento de contención fronterizo» como resulta en el caso de saltar una valla fronteriza, por lo que no se puede aplicar la Disposición Adicional Décima de la Ley de Extranjería.
Este apartado de la norma establece que «los extranjeros que sean detectados en la línea fronteriza de la demarcación territorial de Ceuta o Melilla mientras intentan superar los elementos de contención fronterizos para cruzar irregularmente la frontera podrán ser rechazados a fin de impedir su entrada ilegal en España».
La sentencia del Tribunal Supremo expone, por otro lado, que «nada impediría que, de establecerse elementos de contención en el mar para proteger la línea fronteriza», se pudiera aplicar este precepto de la devolución automática.
Piden excluir a España del espacio Schengen en Europa
El presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, solicitó al Gobierno central la declaración de la «emergencia nacional» para que el Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez asumiera el mando único de la situación y adoptara medidas «contundentes».
Sin embargo, se declinó la petición pese a que la situación multiplica la última oleada migratoria sufrida en la ciudad en el año 2021, cuando llegó un grupo casi cuatro veces menor, de unas 12.000 personas.
La situación de debilidad fronteriza en las plazas africanas de España ha llevado a Italia y Finlandia a respaldar una petición para la exclusión de España del espacio Schengen, área de libre circulación de personas al que están suscritos 29 países europeos.
[Fuente: ACI Prensa]
